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sábado, 18 de marzo de 2017

El Peligro de negar la ciencia, por Michael Specter




"Hace unos 12 años, se publicó una historía, una historia horrible, que ligaba la epidemia de autismo a recibir la vacuna contra el sarampión, la rubéola y las paperas. Muy aterrador. Montones de estudios se hicieron para ver si esto era verdad. Montones de estudios debían hacerse, es un asunto serio. Los resultados llegaron. Los resultados llegaron desde Estados Unidos, Inglaterra, desde Suecia, desde Canadá, y todo era lo mismo, ninguna correlación, ninguna conexión, nada. 
Eso no importa. No importaporque creemos en las anécdotas, creemos en lo que vemos, en lo que pensamos que vemos, en lo que nos hace sentir reales. No creemos en un montón de documentos de un oficial del gobierno dándonos información, y entiendo eso, creo que todos entendemos. Pero saben qué? El resultado de ello ha sido desastroso, desastroso por este hecho: Los Estados Unidos es uno de los pocos países en el mundo en el que la tasa de vacunación contra el sarampión está bajando. Esto es lamentable, y deberíamos estar avergonzados de nosotros mismos. Es horrible. Qué clase de cosa pasó para que pudiéramos hacer eso".
(...)
"Ahora, la epidemia más absurda en la que estamos metidos es esta batalla absurda entre los que proponen alimentos modificados genéticamente y la élite orgánica. Es un debate idiota. Tiene que terminar. Es un debate sobre palabras, sobre metáforas. Es ideología, no es ciencia.
Cada cosa que comemos, cada grano de arroz, cada espiga de perejil, cada col de Bruselas, ha sido modificado por el hombre. Saben, no había mandarinas en el Jardín del Edén. No había ningún melón. No había árboles de Navidad. Lo hicimos todo. 
Lo hicimos en los últimos 11.000 años. Y algunas cosas funcionaron y otras no. Nos deshicimos de lo que no funcionó. Ahora podemos hacerlo de manera más precisa. Y hay riesgos, absolutamente. Pero podemos poner un poco de vitamina A en el arroz, y eso puede ayudar a millones de personas, millones de personas, a prolongar sus vidas. No quieren hacer eso? Debo decir, no lo entiendo".

domingo, 14 de junio de 2015

Diez historias de esclavitud



En realidad la esclavitud aún no ha sido abolida, sólo le han cambiado de forma y ahora se ve así:

Tarjetas de crédito

Juan L recibe alrededor de 500 dólares al mes, además tiene algunas tarjetas de crédito que juntas suman 2000 dólares en deuda. Por los créditos Juan paga cada mes el 15% de su salario, es decir 75 dólares.

Devolver gradualmente el dinero y no pagarle más intereses a los prestamistas no es una posibilidad para Juan, en primer lugar él es prisionero de algo llamado "pago mínimo", si él deja de realizarlo al menos una vez, entonces deberá vivir con sólo la mitad de su sueldo durante un año (o más) y él simplemente no puede permitirse eso.

Por otra parte, el mundo en el que Juan vive está lleno de tentaciones; hay tantas cosas que puede comprar que él no ve ninguna otra salida que continuar año tras año engordando a los bancos a costas suyas.

Un hecho curioso: Juan hace tiempo sueña con abrir su propio negocio incluso si la rentabilidad anual fuera de 30% o menos, pero para poder hacer tal cosa tendria que saldar primero la deuda con los bancos, y bueno, él no puede hacerlo porque el sistema no se lo permite.

Automóviles

A Carlos G le gustan los automóviles, antes él andaba en servicio público pero luego ahorró para comprarse un chevette viejo, no se sintió bien y ahora se moviliza en un Lancer que compró a crédito. Anda mal de dinero y a veces debe ahorrar hasta en lo más importante como por ejemplo vacaciones o ir al médico, pero Carlitos no puede ni imaginarse su vida sin su automóvil.

Él debe pagar mensualmente el crédito con el que compró su Lancer, abonar al pago por los accesorios que le vendieron en el concesionario y por el seguro que es absurdamente caro, además tiene que resolver un montón de pequeños problemas con el estacionamiento, los arañazos, el cambio de aceite y las pequeñas reparaciones. Eso, sin contar que debe llenar el tanque de combustible 3 veces por semana.

Carlos no se queja mucho, cada centavo invertido en el autito está completamente bien justificado, lo único es que si él calculara cuánto le cuesta mantener a su tesoro, se daría cuenta que su amigo de ojos rasgados y cuatro ruedas consume la tercera parte de su salario y la mitad de su tiempo libre.

Carlitos ha podido comprarse un Fiat bien mantenido o nuevo en versión económica, para andar tranquilo y no pagar seguros de riesgo por los créditos (y los créditos mismos), además sería económicamente más facil mantenerlo si le apareciera un arañazo o un poco de oxido, no sería muy costoso comprarle repuestos; además estaría tranquilo de dejar su automovil prácticamente en cualquier lugar sin miedo a que le roben las partes y arreglarlo en cualquier garaje de barrio por un par de dólares y sin tener que pedir cita previa.

Si, es posible que el hubiera podido hacer eso, pero si le dices a Carlos que tiene un automovil que no coincide con su nivel de ingresos quizá él ni te mandará a freir espárragos, sino que alzará las cejas, rezongará y hará un gesto de “estás loco“.

Pequeños gastos

Iván H trabaja como fontanero a domicilio: 30 dólares aqui, 60 allá, y 15 por allí.. Al fin de cuentas debería quedarle un salario mensual bastante decente, pero Iván anda siempre corto, con algo de cambio y nada más.
¿Por qué?

Porque Iván gasta como gana: sin contar. 15 dólares para ir a casa, 30 para almorzar en un restaurante. Cómo él dice ”trabajas y trabajas y el dinero no se ve".

Si Iván tuviera un pequeño cuaderno para anotar sus ingresos y sus gastos se quedaría pasmado y al borde del desmayo pues vería que comer en restaurantes cada día no es sólo 30 dolaritos cada vez, sino un poco menos de 8 mil dólares al año (contando que coma en casa los fines de semana); Iván vería que andar en taxi es cómodo y práctico pero si anduviera en bus o metro durante dos meses podría comprarse el PC nuevo con el que sueña hace tres años y le sobraría para ropa nueva. Pero como cualquier otro esclavo del sistema, Iván no sabe llevar las cuentas de su dinero.

Bodas y cumpleaños

Lucero P se va a casar; ella trabaja como ayudante de contabilidad y su prometido es técnico junior en mantenimiento. El presupuesto de la nueva familia es de alrededor de ochocientos dólares al mes.

La boda les costará 9 mil dólares.

¿No sería mejor que Lucero y su prometido fueran tranquilos a la notaría, se casaran y celebraran su union juntos en algún restaurante bonito y romántico? ¿Para qué necesita un maestro de ceremonias, una orquesta en vivo, una orda de borrachos y compañeros de trabajo que no sabían que ella existía?

¿Para qué meterse en deudas, dejar en la ruina a sus padres y alimentar a personas que, seamos sinceros, pueden comer por cuenta propia? Lucero no es tonta y entiende que si no celebrara su boda nadie le daría mayor importancia, encogerían los hombros y lo olvidarían al día siguiente.

Las razónes de Lucero para tirar al aire el ingreso anual bruto de su nueva familia son dos: primero así se lo ordena el sistema de tradiciones y costumbres; y segundo, Lucero quiere mostrarle a todos su vestido blanco y cree que el equivalente a un año de trabajo de dos personas es un precio justo por disfrutar de él menos de un día y tomarse un par de fotos para el recuerdo.

Está claro que los defensores de la ingenua chica podrían decir que la boda es algo que pasa una sóla vez en la vida, pero al fin de cuentas también hay cumpleaños, velorios, fiestas de año nuevo, etc. ¿cuánto dinero gastará Lucero cada año en estas celebraciones?

Alcohol

Fernando M se ve al espejo con cierta frecuencia y piensa que ya sería hora de inscribirse al gimnasio, bajar esa panzita cervezera y tonificar esos músculos haciendo algo de ejercicio, por otro lado él trabaja cinco días por semana y después del trabajo se toma una que otra jarra de bebida fermentada.

No es que él sea alcohólico; Fernando cree que el alcohol en pequeñas dosis aunque podría no ser de gran provecho para la salud, al menos no le hace ningun daño. 

Así, el trabajo y el alcohol ocupan a tal punto sus días que físicamente no tiene tiempo de inscribirse al gimnasio, y ni fuerzas que le quedan de hacer algo además de tomarse una cervecita después del trabajo.

No hay ninguna razón apremiante que haga que Fernando cambie su vida, lo único, claro es que se ve quince años mayor de lo que es y todo el tiempo se siente un poco mal, pero en general todo está OK. El sistema lo tiene agarrado con un guante de acero, y las probabilidades que tiene de que se suelte son, digamos, muy pocas.

Publicidad

Elena F bebe coca-cola, fuma malboro, masca chicles trident y le fascinan las hamburguesas de McDonalds; siempre huele al último perfume de Dolce & Gabbana, y lleva el iPhone en su bolso Louis Vuitton.

Elena piensa -o mejor- está segura que la publicidad no tiene absolutamente ningun efecto en ella, y que los kilos de más y los dólares de menos son algo que ella eligió.

Las fauces predadoras del televisor apoyan a la ingenua Elena: "Tú, querida, eres una mujer libre, inteligente, independiente y hermosa, siempre tomas tus propias decisiones y nadie puede decirte a quién de nosotros traerás obedientemente tu próximo salario ¡qué libre eres!“. 

Articulos costosos

Jorge R no es tan rico como para comprar cosas baratas, o más exactamente, él no es nada rico. Jorge es un pelagatos y con mucha frecuencia no le alcanza el dinero ni para comprar un café de la máquina expendedora que está en su lugar de trabajo.

Aún así no sabe decir ”olvídalo, es muy caro y no lo puedo pagar“. Por eso, Jorge siempre está comprando articulos que lo hacen parecer mucho más adinerado de lo que es en realidad. ¿Una cazadora de cuero que vale lo mismo que dos de sus salarios? Bien, Jorge no es tan rico como para comprar cosas baratas, poco le importa que no tenga ni idea de qué le queda bien y que no, por eso compra la cazadora y cuando la usa se ve como un renacuajo metido en un calcetín.

“¿El último grito de la informática con forma de ordenador personal que vale 1500 dólares? ¡por supuesto! no soy tan rico como para comprar cosas baratas: pido un crédito con intereses estratosféricos, comeré arroz con huevo durante dos años y me voy de colado en el metro pero tendré mi laptop plateado en casa para que pueda empolvarse y entrar a Facebook”- dice Jorge.

Podríamos preguntarnos ¿y por qué no baja un poco su perfil y compra cosas que le sirvan igual pero que valgan 10 veces menos?

La respuesta es muy sencilla: A Jorge le da pereza dedicarle un par de horas a comparar precios y características, ventajas y desventajas de lo que planea comprar; le parece más facil actuar como todo un caballero de telenovela y exclamar ”Lo decidí y lo compraré". Además, si no tenemos en cuenta que tiene los zapatos rotos y los lentes pegados con cinta adhesiva, pero también una cazadora de 1000 dólares, él no es capaz de decirle a nadie que es un pelagatos.

Remodelación

Claudia S piensa que los bienes inmobiliarios en su país son demasiado costosos, y sabe Dios con cuánto esfuerzo ella y su familia lograron comprar su nuevo apartamento. Y ahora Claudia está remodelando.

Tomemos por ejemplo, la cocina:

Es posible ir a una tienda de construcción y comprar la cocina más económica por, digamos, 400 dólares; por ese dinero Claudia obtendría algunos gabinetes sencillos hechos de aglomerado, sin mayores toques de diseño pero que sirven para guardar ollas y sartenes.

Puede ir a IKEA y elegir algo un poco mejor si está dispuesta a pagar más o menos mil dólares; la calidad, claro, no es nada del otro mundo pero si encuentra a un buen carpintero que pase un par de días ajustando aquí y allá obtendrá algo decente, hasta puede que muy bonito.

Puede también visitar alguna fábrica de muebles y elegir de un catálogo una cocina para mandar a hacer, eso le costaría alrededor de 4000 dólares pero sus amigas, eso sí, halagarían con su bífida lengua la iluminación interior y los acabados.

Podría también ir a una tienda de muebles italianos y sucumbir ante el discreto encanto de la burguesía. Allá los precios van desde 15 mil dólares o si tiene suerte podría encontrar algo de una colección anterior pero con un descuento considerable.

Podríamos preguntarnos ¿por qué diablos teniendo tanto de dónde elegir Claudia decidió comprar una cocina de 10 mil dólares? Si es que ese es el salario que recibe su esposo durante un (¡¡1!!) año. Además su familia no puede ahorrar y tuvo que pedir prestado para poder acabar la remodelación antes de fin de año.

Está bien, yo entiendo que una cocina bonita es algo importante porque va a estar ahí mucho tiempo, entiendo también que si es italiana seguramente es de calidad, pero si Claudia no pudo aumentar al menos un poco el precio de su apartamento con semejante mejora ¿al menos podía pagarla tranquilamente? Lo digo en serio, ¿si Claudia hubiese gastado 3500 dólares en lugar de 35 mil no estaría más tranquila, aún si debiera cocinar y vivir en un lugar digno, pero más sencillo?

Las quejas

Ernesto P siempre le cuenta a sus conocidos una historia más increible que la anterior; de la crisis, de algún político, de las protestas. Ernesto siempre está en desacuerdo, para él siempre hay alguien que no tiene la razón, ya sea su jefe, el policía de tránsito, o el presidente de la república.

Está claro que vivimos en un país libre y Ernesto tiene todo el derecho de fastidiar a todos sus amigos y desollar vivo a quien sea con sus palabras, pero hay un pequeño problema: el pobre Ernesto siempre anda sufriendo por problemas ajenos y es precisamente esa costumbre de meterse en la vida de otros lo que lo hace experimentar un sentimiento de impotencia por el hecho de saber que en alguna parte hay algo mal y él no puede hacer nada para cambiarlo.

Si alguien le explicara que el mundo es un lugar injusto y que la única manera de mejorarlo es empezar por uno mismo, seguramente el pobre de Ernesto ya ocuparía algún cargo directivo en su empresa, él es un tipo inteligente y con mucha energía.

Pero Ernesto, por desgracia, prefiere gastar su energía no en la creación y desarrollo de algo nuevo, sino juzgando y condenando (al menos mentalmente) a aquellos que según él no tienen la razón.

La familia de Ernesto sabe que él es alguien muy capaz: capaz de hacer escándalo y ser testarudo, y pelear a puño limpio si es necesario. Sus amigos lo miran con una lástima que ya casi ni discimulan porque tiene esa "habilidad" de crear una tormenta en un vaso de agua, pelear e incluso ir a juicio por cosas ridículas.

La falta de sueño

Ana C duerme 5 horas cada día y a veces hasta 4. Lo primero que hace luego de abrir los ojos es beber una taza de café y ya está ¡hora de sumergirse en el ajetreo hasta la noche!

Otra chica en su lugar se hubiera dado cuenta hace tiempo que hay algo que no está, digamos, tan bien como debería, pero Ana hace años que no duerme lo suficiente y hace tiempo que se le olvidó pensar. Cuando ella tiene algún tiempillo libre se sirve otra taza de café (o alguna bebida energizante) y se sienta a matar el tiempo: ve televisión, navega en internet o sencillamente mira a la pared mientras imagina tonterías.

Aparentemente salir del círculo vicioso es tan sencillo como meterse bajo las cobijas a las 12 de la noche a más tardar y dormir lo suficiente durante dos semanas (al menos). De hacer eso, Ana quedaría irreconocible: se tranquilizaría, se volvería más amable y dejaría de ladrarle a la gente, ni hablar de la mejora en su rendimiento laboral.

Peeeero, para poder hacer eso es necesario tener un poco de fuerza de voluntad y acabar de hacer todo lo que debe hacer antes de las once de la noche. La pobre (y somnolienta) Ana no es capaz de hacer algo así.

Ana, que como siempre no habrá dormido lo suficiente, desperdiciará un par de horas cada día en alguna tontería, y por haber perdido el tiempo no podrá acostarse a dormir antes de las dos de la mañana, para levantarse como siempre a las 7:15, beberse su café y correr al trabajo. Ni hablar, claro está, de dedicar tiempo para analizar su vida, tomar decisiones que influirán en su futuro o pensar en algo que le permita tener mayor estabilidad económica. No, eso son sólo sueños y uno sueña cuando duerme.
Fuente: Lo leí en Genial y ellos lo leyeron en Fritzmorgen

viernes, 9 de mayo de 2014

Hay que aprender Historia

Casi nadie conoce la historia de su país. Menos la historia de la humanidad o la de la Tierra. Pero a todos nos gustan las historias. Los relatos épicos, desde el Cantar de Mío Cid hasta Canción de Hielo y Fuego, nos inspiran, nos aterran, nos emocionan, nos enseñan los más altos valores y nos previenen ante la debilidad humana.

Nos encanta leer o ver en el cine cómo un huérfano se convierte en líder de una gran ejército: El pastor David, el despojado Robin Hood,  el desterrado Ivanhoe, el traicionado Corsario negro, la valerosa Juana de Arco, el  humilde Harry Potter.

Nos emocionan las historias de valor, de fidelidad y persistencia, no importa si el protagonista se llama Job, Noé, el rey Leónidas, el Rey Arturo, Ricardo Corazón de León, Cristobal Colón,  James Bond e Indiana Jones. Admiramos el ingenio de Salomón, Ulises, César, Napoleón, Mc Arthur, Sherlock, House...

Nos apasionan los romances de Dafnis y Cloe, Cleopatra y Marco Antonio, Tristán e Isolda, Ruy Díaz y Doña Jimena, Romeo y Julieta, Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, Scarlett O'Hara y Rhet Butler.

Sería tan sencillo, divertido y eficaz enseñar así la historia. Como la gran aventura que es y no como la inútil lista de nombres y fechas, que se presentan aislados, sin contexto ni sentido. Que la gente no aprenda historia es un problema mayor. Somos como Lucy Whitmore, de 50 first Dates, condenada a repetir una y otra vez el mismo día de su vida hasta que Henry se atreve a cambiar esa interminable repetición. Una sociedad o una nación no conoce su historia es como una persona sin memoria.

No aprovechamos las enseñanzas de la historia, nos dejamos engañar por todo tipo de falsos caudillos y salvadores. Creemos que las guerras civiles funcionan, que la violencia es el motor de la historia, que todo ha sido siempre igual de malo y así seguirá. Necesitamos aprender historia, aprovecharla.

Memorizar algunas fechas para olvidarlas después del día del examen, aprenderse unos cuantos nombres de héroes y villanos sin entender por qué se les considera héroes y villanos o repetir alguna frase de propaganda oficial como si fuera un hecho o una realidad histórica son las maneras más eficaces de desperdiciar el tiempo de los niños, aburrirlos y hacerles odiar la escuela, sin enseñarles historia.

La historia oficial está llena de engaños y maniqueísmos. Pero sobre todo, de vacíos, de fechas y nombres que se presentan sin sentido. Estoy seguro que la historia se puede enseñar de otra manera. De una manera provechosa, veraz y emocionante.

Para no ir demasiado lejos, comencemos por el movimiento de independencia. La celebramos el 16 de septiembre, con una ceremonia que comienza con el primer minuto del día (igual el Año Nuevo), sin embargo el 17 de septiembre de 1810 y los once años que siguieron el territorio que hoy se llama México siguió llamándose Nueva España y estuvo gobernado por virreyes, miembros de la Real Audiencia, corregidores, intendentes y cabilderos. Se nos cuenta que Hidalgo fue fusilado en 1811, Morelos en 1812 y luego sigue una oscura sucesión de nombres hasta Iturbide y Victoria. Los libros de educación básica mencionan de pasada a Juan de O'Donojú, pero no se molestan en explicar cuál fue su aportación a la independencia mexicana, por eso a muy pocos les suena el nombre.

 Por cierto: ¿Cuántas personas saben que el Acta de Independencia se firmó el 28 de septiembre de 1821? Cuántas personas saben por qué el desfile conmemorativo es el 16 y no el 28 de septiembre?

A propósito, si España perdió la guerra de independencia contra México ¿Por qué nadie conmemora esa gloriosa batalla? ¿Acaso no hubo batalla? ¿Será que los villanos Iturbide y O'Donojú pactaron la fundación de México con un poco heroico (según los cánones de la SEP) apretón de manos?

Tal vez sería muy provechoso para la identidad nacional saber que la fundación de la nación mexicana no fue un acto sangriento (aunque los marxistas veneren ese mantra de que "la violencia es la partera de la historia"). México se fundó con un acto de cordura, de sentido común y de caballerosidad en el que dos enemigos eligieron ser aliados, acabaron con una guerra y fundaron un país. Don Juan de O'Donojú y Agustín de Iturbide, a quienes la historia oficial coloca en la vitrina de los villanos fueron también padres de la patria.

Pero esas son minucias. Hidalgo y Morelos con sus actos e ideas (liberales, por cierto) tienen méritos suficientes para ser considerados padres de la patria.  La enseñanza de la historia como una larga lista de fechas y nombres sin contexto ni sentido genera problemas mayores.

Por ejemplo, he tenido que aclarar en más de una ocasión que Miguel Hidalgo y Costilla no era médico ni tenía relación de parentesco con Don Quijote (el ingenioso hidalgo).

Es fácil confundirse para quienes fueron sometidos a la memorización de un par de fechas y hechos: que Hidalgo era el "cura de dolores" y cabalgó desde San Miguel en plena noche para atender "el grito de dolores" (serían dolores de parto? En serio, hay gente que se sorprende cuando descubre que Dolores (Congregación de nuestra Señora de los Dolores) es la ciudad en donde Miguel Hidalgo ejercía como párroco (cura).

También he tenido que aclarar en más de una ocasión que José María Morelos y Pavón no es una lista de personas  (José, María, Morelos y Pavón) lo cual se comprende al ver que se escribe sin comas pero ¿Quién en este país sabe usar las comas?

Algo parecido ocurre con Miguél Miramón y Tomás Mejía. Cualquiera que lea el pie de imagen en las monografías de papelería que dicen "Fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía") puede suponer que era una sola persona con el apellido compuesto. De cualquier manera muy poca gente fuera de Querétaro sabe quiénes fueron fusilados en el cerro de las Campanas.

 De José María Morelos y Pavón lo que se dice en la enseñanza básica es que también era cura y generalísimo (tal vez era altísimo, listísimo, fortísimo y valientísimo) y que era el "Siervo de la Nación". Sólo cuando uno crece y lee la historia de la asamblea constituyente de Apatzingán logra entender lo que eso significa.

Lo que enseñan después es que en los primeros años de vida independiente los presidentes no duraban mucho tiempo, pero si se llamaban Antonio López de Santa Anna podían regresar a Palacio Nacional cuantas veces quisieran (la mayoría escribe Santana e imagina que es antepasado del músico). De Santa Anna tampoco enseñan gran cosa, salvo que puso impuestos sobre puertas y ventanas, que "vendió" la mitad del territorio nacional y que tenía una pata de palo. En las escuelas llaman "venta" a perder una guerra,  de ahí a llamar "venta" a perder una elección sólo es una forma de prolongar el autoengaño.

Ah, así como no explican que México perdió esa guerra (aunque se conmemora cada 13 de septiembre el día de la derrota, pero no se le da ese nombre) tampoco nos cuentan que el rencor hacia los Estados Unidos fue un ingrediente importante en los conflictos políticos de los años que siguieron. En esos años ocurrieron dos guerras civiles que la mayoría desconoce: la revolución de Ayutla y la guerra de Reforma.

De todos estos años lo que logran retener los más afortunados es que se relacionan con la Constitución de 1857 aunque la respuesta más frecuente (en caso de recordar algo) será que la guerra de Reforma terminó con la Constitución (en realidad comenzó con ella). También se nos enseña que México se dividía entre liberales (los buenos, antes de ser "neo" y unirse al lado oscuro) y conservadores (los malos). Del Tratado McLane Ocampo no se habla.

La historia como la enseñan en la escuela es injusta hasta con sus personajes más venerados. Hacen parecer que el gran mérito de Benito Juárez fue llegar de pastor de ovejas en Oaxaca a Presidente de la República y pasan por alto su trayectoria como profesor, rector de la universidad oaxaqueña, ministro de la suprema corte, ideólogo liberal, creador de leyes y fundador de instituciones.

Los profesores más jacobinos a lo más que llegan es a ensalzar su anticlericalismo, aunque probablemente ignoran su formación de seminarista y su asistencia a misa dominical en compañía de Doña Margarita. Los más decididos enseñan que desamortizó los bienes del clero, aunque no enseñan y probablemente no saben que significa "desamortización" ni se molestan en explicar la palabra "benemérito".

Una explicación breve: el título de "benemérito de las Américas le fue dado a Juárez por el gobierno de colonia luego de expulsar a los franceses en 1867. ¿Pero cómo, si la Batalla de Puebla fue en 1862?

Más allá de las fechas y nombres obligatorios: Batalla de Puebla el 5 de Mayo de 1862, ganada por los mexicano bajo el mando del general Ignacio Zaragoza, no queda claro si la la intervención francesa y la guerra de los pasteles son dos nombres diferentes para la misma guerra, ni si la guerra de los pasteles era un musical o un acto de circo.

La superficial enseñanza oficial nos deja con la idea de que en ella ocurrió la victoria definitiva para los mexicanos... pero no. En realidad fue una significativa victoria previa a una gran derrota seguida por una larga resistencia. La verdadera guerra entre México y Francia se prolongó por cinco años más, mientras dos gobiernos se disputaban el país; por un lado el liberal Benito Juárez y por el otro el también liberal Maximiliano de Habsburgo, a quien poca maldad se le puede atribuir fuera de ser rubio, extranjero y barbón en un país de lampiños.

Con acierto se señala que Juárez recorría el territorio nacional manteniendo con vida un precario pero indoblegable gobierno republicano. Se omite mencionar los compromisos que hizo con EEUU (el país que pocos años antes se llevó la Alta California y Nuevo México como botín de guerra) para obtener apoyo y financiamiento.

Pero si Juárez andaba ocupado reuniendo tropas, dinero y armas para recuperar el territorio nacional ¿Quiénes luchaban en los campos de batalla? Ignacio Zaragoza, el héroe de Puebla no pudo, porque murió de tifus cuatro meses después de que las armas mexicanas de cubrieran de gloria. Los poco conocidos héroes de la intervención francesa incluyen a los generales Miguel Negrete, Felipe Berriozábal y Francisco Lamadrid, todos ellos borrados de la lista de "los buenos" porque más tarde fueron funcionarios en el gobierno del mayor héroe militar de la resistencia y victoria contra los franceses: el general Porfirio Díaz

Supongo que a la SEP le parece difícil explicar que el villanísimo Don Porfirio fue un juarista, patriota y héroe nacional, aunque eso ayudaría a comprender por qué lo reeligieron tantas veces (No, no fue fraude, fue voluntad popular, igual que todas las veces que Juárez fue reelecto).

Hay que regresar a Juárez, a quien se le recuerda por lo anecdótico mientras se olvida el valor de sus ideas, su esfuerzo y su legado. "Benito Juárez fue un indígena zapoteco que nació el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao Oaxaca. De origen humilde, se crió con su tío quien se empleaba como pastor de ovejas hasta que perdió una y tuvo que huir a la ciudad de Oaxaca en donde estudio leyes. Se unió al partido liberal y se hizo presidente. Venció a Maximiliano. Dijo "el respeto al derecho ajeno es la paz" y el es Benemérito de las Américas.

¿Qué significa "el respeto al derecho ajeno es la paz"? Debemos admitir que el sentido de la frase está lejos del alcance del ciudadano promedio. A Kant le tomó un párrafo explicar la misma idea y a Constant una página entera; no se entiende sin precisar antes qué es el derecho ajeno, en qué consiste su respeto y a qué paz se refiere.

Cuando era niño (yo) intentaba entender su significado y al no hallarlo (no había Internet) imaginaba que la frase era importante porque Juárez la  había dicho en algún momento importante, tal vez ante la Asamblea General dela ONU. Cuando supe que en tiempos de Juárez todavía no existía la ONU pensé que a lo mejor la había pronunciado a propósito de una sentencia como ministro de la Corte, o la usó para seducir a Margarita y se hizo famosa después de que la primera dama la contaba en todas las tertulias...

La duda persistió por años y cuando cursé la universidad imaginaba que  un lunes muy temprano, el presidente despertó llenó de inspiración y fervor patriótico, abrió el balcón de su recámara y ante los madrugadores que colocaban los primeros puestos de frutas, gelatinas y tamales en el Zócalo exclamó inspirado "caray, que bonito día, no cabe duda que el respeto al derecho ajeno es la paz... caray, qué buena frase, que tome nota el señor Secretario. Margarita, te encargo un champurrado con dos tamalitos oaxaqueños".

Pero una escena tan doméstica no podría haber llevado esa frase a la inmortalidad, sin duda Juárez la habría pronunciado en un momento históricamente relevante. Así que imaginé a Juárez asistir en una neblinosa madrugada, bajo una capa que ocultaba su identidad a los curiosos, a la helada prisión en la que estaba preso Maximiliano esperando su sentencia. El presidente de la recobrada república sería conducido a la celda del príncipe, quien se pone de pie, mira  a los ojos al su enemigo y le dice algo como "no pediré clemencia para mí, pero sí para mis soldados, que sólo cumplieron órdenes", a lo que Juárez responde, sus soldados son de México, pero los generales ya comparecen ante la justicia. Sólo he venido a recordarle que entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz". Quedaría perfecta con la interpretación de Luis Felipe Tovar en el papel de Maximiliano y Diego Luna interpretando a Juárez, Martha Higareda en el papel de Margarita Maza y Michelle Vieth como la mítica Carlota.

Así es la verdadera historia: un gran relato lleno de acción, intriga, romance, peligro y actos inspiradores.

Miguel Hidalgo enseñando a los indígenas a cultivar la seda y la miel, Morelos rechazando el título de "generalísimo" mientras solicita que se le llame simplemente "servidor de la patria"; Allende y O'Donojú al frente de sus respectivos ejércitos, tiran sus armas al suelo y caminan hasta hallarse a suficiente distancia para decir: "¿Seguimos ordenando a nuestros soldados que se masacren unos a otros o arreglamos esto como gente civilizada?"; Juárez avanzando lentamente, con mérito y esfuerzo en su carrera académica y política, Juárez recorriendo el país en un carruaje polvoriento, rodeado de enemigos, lleno de fe en una república que parece condenada a fracasar; Maximiliano sorprendiendo a todos con sus proyectos de inversión, sus leyes liberales, su respeto a los enemigos; Porfirio Díaz organizando la resistencia, ganando pequeñas batallas, sobreviviendo, reuniendo un ejército y poniéndolo a disposición de Juárez. Un viejo Don Porfirio que decide quitarse de enmedio para que México recupere la paz. Luego, décadas de intrigas y traiciones, saqueos y vandalismo entre pandillas armadas que se matan entre sí hasta que el más inteligente entre todos ellos pregunta de nuevo:  "¿Seguimos ordenando a nuestros soldados que se masacren unos a otros o arreglamos esto como gente civilizada?".

Arreglar las cosas como gente civilizada no es una traición, sino una virtud. Es tiempo de enseñarlo.