martes, 27 de noviembre de 2012

Casablanca

El 26 de noviembre de 1942, en el Teatro Hollywood de Nueva York se hizo la primera exhibición pública de Casablanca. El estreno oficial tuvo que esperar hasta enero de 1943.

Escrita sobre la marcha, con mucha improvisación e ideas de los propios actores, la que se produjo para ser tan sólo una película más, se convirtió en la ganadora del Oscar a la mejor película de 1943. Cuentan que la gente pedía una continuación cuando salía de las salas, que los turistas preguntaban por el Café de Rick cuando visitaban Marruecos. Cuentan que esa de esas raras películas que no se sienten viejas ni anticuadas con el paso de los años. 70 años de Casablanca.

Feliz cumpleaños, Rick Blaine. Feliz cumpleaños, Capitán Renault. Feliz Cumpleaños, Ilsa y Víctor. Feliz cumpleaños, Sam.




miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Misterio de los Nombres

Hace unos diez años que a todos los niños de clase media les ponen los nombres de Diego, Santiago y Emilio. Los más independientes llegan a José María o Juan Pablo. Supongo que así se sienten más españoles, aunque no los veo poniéndoles Marijose, Pepa o Asunción a sus hijas.  

Entre los más pobres, todavía son populares nombres como Brayan, Braian, Brallan o Brad Jan para hombres, mientras que a las niñas los amantes de las rocas les siguen llamando Perla, Rubí, Esmeralda, Topacio, los amantes de las series norteamericanas prefieren Kimberly-Jane, Dorothy-Allisson, Holly-Joyce o Beverly-Britney... que quizá sean mejores que los nombres que dan a sus hijas los fanáticos de las strippers: Samantha-Deyanira, Devora-Poppy, Daisy-Betsabé, Jacaranda-Salomé...

¿No hay en cualquier calendario por lo menos 365 nombres? Desde los latinos Julio, Marco, César, Tulio y Aurelio hasta los germánicos Roberto, Alberto, Norberto y Gilberto, pasando por los hebreos Ismael, Jacobo, Isaías, Moisés, Isaac y Samuel. Para las niñas hay nombres como Ángela, Angélica Angelina totalmente caídos en el olvido, junto a los nombres florales como Azucena, Hortensia, Rosa o Margarita. Ni pensemos en nombres más propios de mujeres inteligentes que de bailarinas exóticas: Teresa, Ruth, Clara o Lucrecia quedan descartados para quienes creen que un nombre sexý creará mágicamente una hija hermosa o un nombre sajón le quitará lo moreno a su hijo.

Mientras los padres se divierten los niños sufren.






viernes, 16 de noviembre de 2012

El mayor problema de la juventud.


El mayor problema de la juventud no son las adicciones ni el desempleo. El verdadero problema de la juventud es que se le considera un problema.

Para el INEGI los jóvenes son la población que tiene entre 15 y 26 años de edad, este grupo constituye la tercera parte de la población mexicana y crece a un ritmo lento, pero sostenido, de manera que en el Censo de población y vivienda 2010 se contabilizaron 2.5 millones de jóvenes (.085% anual) más que en el de 2000 (INEGI: 2011). 

Varios son los desafíos que enfrentan los jóvenes: el acceso a oportunidades de educación, empleo y esparcimiento saludable, así como su incorporación a los servicios de salud y vivienda están determinados por factores complejos. 

Las condiciones del mercado son adversas para ofrecer educación, entretenimiento cultura o educación a alcance de la mayoría de las familias y son aún más duras para los jóvenes, a pesar de que gobierno e instituciones privadas desarrollan diversos programas de becas. Integrar a los jóvenes a los programas públicos de salud y vivienda es un reto que depende de otro probablemente mayor, el de brindarles oportunidades de empleo formal y estable. 

Así las cosas, el desempleo y el sub-empleo, las oportunidades educativas y formativas que son insuficientes para un sector que comprende casi 30 millones de mexicanos y las dificultades económicas, logísticas y estratégicas que implica ofrecer horizontes de desarrollo son problemas que no vienen solos. Desocupación, delincuencia, adicciones, pobreza, incapacidad para incorporarse al mercado laboral, son fenómenos que se ligan a la falta de oportunidades y atención a los jóvenes que hacen ver a este grupo de edad como un problema por si mismo. 

Hay en las entidades públicas y privadas una marcada incapacidad para entender que los jóvenes pueden generar soluciones, respuestas y oportunidades para atender los problemas de su propio grupo y de la sociedad en su conjunto. 

Entre las instituciones, la Iglesia proclama la creación de nuevos jóvenes, a quienes considera detonantes del desarrollo económico, sin dar detalles de cómo podrían impulsar la economía sin oportunidades laborales o de inversión. Para los partidos políticos los jóvenes son promotores eficaces en épocas de campaña, pero están prácticamente ausentes de sus propuestas de gobierno y órganos directivos internos. Para el gobierno, los jóvenes son destinatarios de un discurso que asegura estar preocupado por ellos, pero no traduce su preocupación en acciones concretas más allá del otorgamiento de becas. 

Hay un profundo desconocimiento de la realidad de los jóvenes: no solamente representan la tercera parte de la población, ellos son el sector más dinámico del mercado laboral y el mismo tiempo el más vulnerable. Se considera a los jóvenes como personas sin experiencia a pesar de que entre ellos hay veteranos con diez años de experiencia; se les considera también como irresponsables y perezosos a pesar de que se les asignan los empleos físicamente más demandantes y peor pagados, se les considera, además, como un grupo de delincuentes y vagos en potencia a pesar de que en este grupo de edad se forma medio millón de nuevas familias cada año (INEGI 2008). 

A pesar de su relevancia, los jóvenes son considerados más como un problema que como un remedio. Los partidos y la clase política en general se sirve de su entusiasmo y energía para las campañas electorales pero evita incluirlos en sus propuestas y proyectos. Sólo el 20 por ciento de los legisladores tiene menos de cuarenta años y entre ellos muchos son hijos o nietos de políticos destacados. La clase política mexicana está envejecida, prácticamente no incorpora nombres y rostros nuevos desde la época de la transición. 

Las políticas públicas y las leyes consideran a la juventud como un grupo vulnerable al cual se han de destinar subsidios, pero no como un sector estratégico para el desarrollo. En realidad, las reformas más urgentes incluyen la posibilidad de incorporar nuevos rostros a la política, promover un relevo generacional en los partidos, gobierno y órganos de representación. 

En lo laboral, la inclusión de los jóvenes exige cambiar las condiciones para relevos generacionales en las plantillas de trabajadores sindicalizados, además de ofrecerles garantías de seguridad social en los trabajos considerados de confianza y garantizar los derechos laborales para las formas emergentes de contratación, como el teletrabajo y el outsourcing
En lo social, es necesario considerar que los jóvenes no son una extensión de la infancia, sino el comienzo de la vida adulta: los jóvenes no tendrán el país en sus manos, lo tienen ya. Ellos crean, trabajan, inviertesn y generan empleos, forman familias, tienen hijos, consumen y votan: los jóvenes no son el futuro, sino el presente.

Pero si no se invierte en el presente no podemos esperar un buen futuro. El mayor problema de la juventud es creer que la juventud es un problema. 



domingo, 11 de noviembre de 2012

El perro del mes: Theo

El primer día de marzo de 2011 el sargento Liam Tasker del regimiento veterinario de la Armada Británica patrullaba junto a su amigo Theo, un perro rastreador de explosivos que tenía el récord de haber localizado 14 bombas en 5 meses, cuando fueron interceptados por un grupo de talibanes que los acribilló a balazos. 

En esta guerra, que sólo conviene a algunos políticos, junto con los vendedores de petróleo y armamento que los patrocinan, el trabajo de este equipo de perro y hombre era salvar vidas. Ambos soldados recibieron reconocimientos póstumos, el sargento Tasker en septiembre de 2011 y el rastreador Theo en octubre de 2011.

La Medalla Dickin otorgada a Theo fue un reconocimiento a todos los animales que prestan sus servicios en Afganistan. 

Perro recibe medalla

jueves, 8 de noviembre de 2012

La Familia Tradicional.- un invento de nuestros días

El siguiente texto es original de Jesús Encinar.

Cuando se habla de la familia tradicional parece que se sobreentiende un modelo de familia de la generación de nuestros padres: una sociedad basada en un chico y una chica de la misma edad que se casan de jóvenes por amor, o al menos de mutuo acuerdo, viven juntos 40 años en monogamia teniendo varios hijos con los que conviven, trabajando él y ella cuidando del hogar.

Lo que mucha gente no entiende es que esta descripción es una completa anomalía en la historia de la humanidad, que ni siquiera en su época existió realmente sino que se basaba en una gran presión social sobre la mujer para aceptar su realidad. Esas familias son resultado de un modelo específico de los países desarrollados a mediados del siglo XX en el que coinciden un enorme incremento de la riqueza, el alargamiento de la esperanza de vida y la demografía de la posguerra con unas costumbres sociales aún no adaptadas a esa nueva realidad social.

Mucha gente no es consciente, por ejemplo, que proporcionalmente muchísimas más parejas celebran hoy sus bodas de plata que en el s.XIX. La duración media de un matrimonio en el XIX era de menos de 10 años porque las mujeres morían al dar a luz en uno de sus múltiples partos. La promesa de "amarse toda la vida" de las bodas del XIX tenían un significado muy distinto porque la vida era más corta. En Europa la esperanza de vida era de unos 35 a 40 años. Con el alargamiento de la esperanza de vida esa promesa "para toda la vida" se vuelve más difícil de cumplir.

Las familias solían consistir en sucesivos matrimonios arreglados por los padres o una casamentera. Bajo el techo del hogar convivían hermanos de distintas madres. La diferencia de edad entre los cónyuges era algo habitual. El número de partos solía ser abundante porque la mortalidad infantil era elevada. Para aquellos que se apartaban de las costumbres religiosas les esperaba el ostracismo social. Un embarazo en la juventud condenaba a una chica a la prostitución. Como consecuencia un enorme número de niños, sin comparación con nuestros días, eran abandonados en orfanatos. Las tremendas historias de Dickens, David Copperfield y Oliver Twist, son resultado de esas "familias tradicionales".

Ya entrado el siglo XX, las familias seguían teniendo muchos hijos para que unos pocos llegasen a adolescentes, pero al sobrevivir en mayor medida las madres y los niños, las familias aumentaron su tamaño de manera espectacular, sin precendentes en la historia de la humanidad. Sólo al avanzar el siglo las familias volvieron a su tamaño habitual gracias a los métodos anticonceptivos.

Cualquiera que se tome la molestia de leer un libro sobre la evolución de la mujer en la historia de las sociedades o sobre la evolución de los modelos familiares descubre enseguida que la supuesta "familia tradicional" es una invención totalmente moderna. Una re-interpretación idealizada del pasado basada en nuestros propios deseos y frustraciones. Las familias del pasado eran mucho menos idílicas de lo que algunos nos quieren hacer creer. Estaban basadas en patriarcados de explotación donde los padres explotaban a los hijos para que trabajasen, los hombres explotaban a las mujeres y los ricos explotaban a los pobres para que cultivasen la tierra. En las familias de siglos pasados había muchos más huérfanos, alcohólicos, maltratos, violaciones, abusos e injusticias de los que nos podemos imaginar.

Sólo desde una interpretación absolutamente parcial de la realidad histórica puede presentarse las familias del pasado como algo aceptable, ni siquiera deseable. Si nos vamos aún más atrás y estudiamos como eran las familias naturales, en sociedades prehistóricas, no había ni parejas ni fidelidad, se vivía en clan, los hombres en poliginia (un hombre con varias mujeres) y las mujeres en poliandria (una mujer con varios hombres).

Los problemas actuales de las familias no son el aborto, el divorcio, las familias monoparentales ni los matrimonios homosexuales. Eso son soluciones a problemas concretos: los embarazos no deseados, la incompatiblidad de caracteres, el cuidado de hijos cuando una pareja se rompe, la legislación necesaria para las parejas homosexuales que existen de facto, etc. Luchar contra los problemas rechazando las soluciones nunca ha sido una buena idea.

Para encontrar soluciones reales y efectivas a los problemas de las familias de hoy es necesario comprender su verdadera realidad, su increíble diversidad y riqueza. Es imprescindible rechazar intentos atávicos poco informados de re-instaurar una "familia tradicional" que nunca existió o que existió en un contexto histórico bien distinto.


 http://www.jesusencinar.com/2008/01/la-familia-trad.html

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Decalogo para formar un delincuente



  1. Desde la infancia dele a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas "más graciosas".
  4. No lo regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no se preocupe de que su mente se llene de basura.
  7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
  8. Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Infografía: la salud mental

En este mundo lo normal es ser anormal. Y no es para menos, con tantas cosas que es necesario componer resulta más sano ser un inadaptado que adaptarse a las sociedades modernas. Así que la locura no es vergonzosa, lo vergonzoso es creer que no hay nada que cambiar y fueron los inconformes lo que cambiaron ese mundo bárbaro que era la antigüedad, esos reinos violentos que había en la edad media, esas sociedades corruptas del renacimiento, ese mundo demencial de la modernidad, ese siglo XX de tiranos y genocidios... es de los inadaptados la misión de cambiar el curso del siglo XXI. Y se sufre, en efecto, pero la esperanza de este mundo son las personas apasionadas, que sueñan, sufren y se levantan de nuevo. 
Una y otra vez se levantan.

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