viernes, 5 de octubre de 2012

Sólo para borrachos

Ya es viernes. Tuviste una semana pesada... o al menos eso le dices al jefe para que se compadezca y te deje ir. 

E irás, a bailar y escuchar música (perfecto), a divertirte con los amigos (excelente), a tomar unas cervezas (sabroso), o unos tequilas (estupendo) mientras danzan, platica, seducen o miran el fútbol (envidiable). La vida es para vivirla y quien diga lo contrario es un envidioso amargado. 


¿Que buscas en la cerveza? Tal vez el gusto dulceamargoso, el cuerpo corporeoacuoso, el toque cálidorefrescante que sólo una buena cerveza puede dar. ¿En el tequila? Quizá el aterrizaje intenso en tu boca, el toque de aromático fuego que se desliza por tu garganta y te llena de calor. ¿En el vodka? Tal vez esa chispa de profundidad, ese toque de oscuridad que agrega a cualquier otro sabor. Beber puede ser un placer, degusta despacio, usa tus sentidos, son todos tuyos. 


O tal vez, busques otra cosa. Tal vez bebes lo que sea con tal de que te desinhiba y te quite la vergüenza de hablar en público, de bailar en público, de cantar en público. Tal vez crees que necesitas un par de tragaos para animarte y hablarte a esa chica, o para darte valor, tomar la iniciativa y besar a ese tipo que también a tus amigas les gusta. Cuidado, podrías perderte y hacer algo aún más vergonzoso que ese tartamudeo o ese sudor de manos que pretendes evitar. 


Puede ser, también, que busques algo distinto a todo lo anterior. ¿Competir? ¿Mostrar que puedes beber más que los otros? ¿Gastar en bebida más que los otros? ¿Mezclar más que los otros? Tal vez compites contigo para saber, o para demostrarte de lo que eres capaz. O simplemente no consigues distinguir entre sentirte lúcido y sentirte extraño, único, integrado, superior... ¿acaso lo eres? ¿No has bebido demasiado para saberlo realmente? 


Bueno, ya que eres tan especial que bebiste más que ningún otro... u otra. ¿Que sigue? ¿tu genio, tu talentos es tan grande que además crees que tu ingenio y simpatía se han multiplicado? Pregunta mañana a tus amigo a ver si es verdad, ahora la necedad te ha invadido y tu auto-crítica desapareció. 

borrachazoAsí, además de ser tan cool, resulta que tienes habilidades especiales, insólitas. Nadie bebe mejor que tú, nadie baila mejor que tú, nadie conversa mejor que tu, nadie liga mejor que tú. Nadie maneja mejor que tú. 


Así que conducirás. Vaya. Tú no vas a chocar, nada te pasará; eso sólo le sucede a los tontos y tú no lo eres, para nada. Tu eres mejor, diferente, más hábil e inteligente que los idiota que se tan chocando Tú controlas la borrachera, seguro. Sabes lo que haces. 


Te contaré un secreto: Ellos también eran distintos, Ellos también sabían lo que hacían. Ellos también eran mejores que los demás. Ellos también sabían lo que hacían y, por supuesto, la borrachera no los controlaba. Estaban seguros de ello. 
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En serio, y el que chocó contra esta mujer tampoco era de esos tontos que se accidentan. También tenía algo especial que hacía que a él no le pasaran esas cosas. 

¿Has escuchado de los 80 mil muertos que se relacionan con el narcotráfico? Vamos, los 80 mil "muertos de calderón". Bien, pues es la cantidad de gente que muere cada año en este país por accidentes de tránsito... pero no en sexenio, sino cada año. ¿Seguro que a ti no te va a pasar?

Entonces, ¿Disfrutas las bebidas sin perder la lucidez? o ¿Eres los que creen que emborracharse es glamoroso? Lo que hagas con tu vida y tu muerte es tu problema, pero las calles están llenas de gente y los muertos podrían ser ellos. 







Feliz Cumpleaños, Bond... James Bond.




Hace 60 años Ian Fleming creó el personaje de James Bond en una serie de libros que contaban la historia de un espía al servicio de su Majestad, la Reina de Inglaterra. Los libros tuvieron éxito y diez años después, en 1962 comenzó se realizó la primera de lo que sería la franquicia de películas más larga de la historia y una de las más exitosas. 

James Bond cumple 50 años como personaje cinematográfico y lo celebra a lo grande, con muchos martinis, un estreno (Skyfall) y mucho material conmemorativo.

Hasta el momento se han realizado 22 películas de Bond y hay tres más proyectadas: 

Agente 007 contra el Dr. No
Dr. No | 1962 | Director: Terence Young

Desde Rusia con amor
From Rusia with Love | 1963 | Director: Terence Young

James Bond contra Goldfinger
Goldfinger | 1964 | Director: Guy Hamilton

Operación Trueno
Thunderball | 1965 | Director: Terence Young

Sólo se vive dos veces
You Only Live Twice | 1966 | Director: Lewis Gilbert

Casino Royale
Casino Royale | 1967 | Director: John Huston

007 al servicio secreto de su majestad
On Her Majesty's Secret Service | 1969 | Director: Peter R. Hunt

Diamantes para la eternidad
Diamonds are Forever | 1971 | Director: Guy Hamilton

Vive y deja morir
Live and Let Die | 1973 | Director: Guy Hamilton

El hombre de la pistola de oro
The Man with the Golden Gun | 1974 | Director: Guy Hamilton

La espía que me amó
The Spy Who Loved Me | 1977 | Director: Lewis Gilbert

Moonraker
Moonraker | 1979 | Director: Lewis Gilbert

Sólo para sus ojos
For Your Eyes Only | 1981 | Director: John Glen

Octopussy
Octopussy | 1983 | Director: John Glen

Nunca digas nunca jamás
Never Say Never Again | 1983 | Director: Irvin Kershner

Panorama para matar
View to a Kill | 1985 | Director: John Glen

Licencia para matar (1989)
Licence to Kill | 1989 | Director: John Glen

GoldenEye
GoldenEye | 1995 | Director: Martin Campbell

El mañana nunca muere
Tomorrow Never Dies | 1997 | Director: Roger Spottiswoode

El mundo no es suficiente
The World Is Not Enough | 1999 | Director: Michael Apted

Otro día para morir
Die Another Day | 2002 | Director: Lee Tamahori

Alta tensión
Haute Tension | 2003 | Director: Alexandre Aja

007 Casino Royale


Casino Royale | 2006 | Director: Martin Campbell

Quantum of Solace
Quantum of Solace | 2008 | Director: Marc Forster

Skyfall
Skyfall | 2012 | Director: Sam Mendes


Pero con Bond hay más, siempre más. Hay Autos Bond, Chicas Bond, Armas Bond y hasta Relojes Bond. 




miércoles, 3 de octubre de 2012

Anatomía del Odio (fragmento)

El Autor es Vaclav Havel y el texto completo se puede leer en este enlace:

La atracción del odio colectivo -infinitamente más peligroso que el odio individual- se alimenta de varias ventajas evidentes:

1) El odio colectivo libera a los hombres de la soledad, del abandono, del sentimiento de debilidad, de la impotencia y del desprecio, y así, evidentemente, les ayuda a hacer frente a su complejo de fracaso y de ser menospreciados. Al integrarlos a una comunidad, se crea entre ellos una hermandad basada en un principio aglutinador simple -ya que la participación en ella no exige nada-, las condiciones de la admisión se cumplen fácilmente, nadie debe temer suspender el examen de entrada. Entonces, ¿qué puede ser más sencillo que compartir el objeto común de rechazo y adoptar la «Ideología de la Injusticia» conjunta que nos impone el rechazo de ese objeto? Por ejemplo, afirmar que los alemanes, los árabes, los negros, los vietnamitas, los húngaros, los checos, los gitanos o los judíos son culpables de toda la infelicidad del mundo -y especialmente de la desesperación de todas las almas injustamente tratadas- es tan fácil y comprensible. Y siempre podemos encontrar un número suficiente de vietnamitas, húngaros, checos, gitanos o judíos para ilustrar, a través de sus actos, la idea de que precisamente ellos tienen la culpa de todo.

2) La comunidad de los que odian favorece otro aspecto de esta sensación básica de falta de espacio que, a mi juicio, se oculta en todos los que son capaces de odiar: les permite reafirmarse mutuamente, hasta el infinito, sobre su valor, tanto rivalizando en las manifestaciones de odio hacia el grupo elegido como culpable de su menosprecio, como mediante el culto a símbolos y ritos que confirman el valor de la comunidad de los que odian. Compartir el traje, el uniforme, el escudo, la bandera o la canción preferida hermana a los participantes, refuerza su identidad soberana, multiplica, afianza e incrementa su propio valor.

3) Mientras que la agresividad individual implica sólo un riesgo, puesto que despierta el fantasma de la propia responsabilidad, la comunidad de los que odian «legaliza» en cierta forma la agresividad: su manifestación común crea la ilusión de su legitimidad o, al menos, la sensación de una «cobertura colectiva». Escondido en el grupo, la manada o la masa, todo hombre violento en potencia suele ser, por naturaleza, más atrevido; unos estimulan a otros y todos -debido precisamente a su mayor número- se convencen mutuamente de su legalidad.

4) Y, por último, el principio del odio tribal facilita sustancialmente la vida de todos los que odian, incapaces de reflexiones independientes, puesto que les ofrece algo simple y reconocible a primera vista como objeto de su odio en tanto que culpable de su propia sensación de injusticia. El proceso de materialización de la injusticia general del mundo en el que la representa y al que es necesario odiar se simplifica enormemente ofreciendo «un culpable» fácilmente identificable por el color de su piel, la lengua en que habla, la religión que profesa o el lugar del globo terrestre donde habita.

El odio colectivo tiene, además, otra ventaja intencionada: la discreción con la que surge. Existe toda una serie de estados, aparentemente inocentes para la mayoría, de los que nacen los casi imperceptibles grados anteriores al odio potencial, convirtiéndose en un campo vasto y fértil en el que las semillas del odio echan raíces y brotan con facilidad.


martes, 2 de octubre de 2012

Tolerancia


Dicen los ateos que la gente con religión puede creer que es feliz pero no es libre. 

Dicen los ateos que a la gente con religión le falta pensar y después decidir si es razonable adorar a un Dios. 

Yo digo que al decir eso, unos y otros exponen su ignorancia. 

Es verdad que los fanáticos no son libres, pero hay tantos fanáticos en las religiones como fuera de ellas. En las teocracias como en las dictaduras los moderados son considerados peligrosos, se les persigue y apresa. 

Y están ansiosos por atar las mentes de los demás para vivir en un cómo mundo que sea la extensión de sus torcidas vidas. Los ateos fanáticos, como los fanáticos religiosos tienen sus mentes atadas por la ignorancia. 

No hay inteligencia en el fanatismo. Creer que todas las respuestas están en un libro, sea éste La Bliblia, El Corán, El Capital, o los Pensamientos de Mao Tse Tung, es lo mismo que creer que las respuestas a todas las cuestiones humanas están en el Petit Larousse,  Álgebra de Baldor o los siete volúmenes de Harry Potter. Hasta en las primeras páginas de El Código Da Vinci se asegura que todo lo ahí escrito es cierto, pero sólo hay que tomar un libro de arte renacentista para descubrir que eso es mentira. 

Hay personas que tienen una Fe llena de saber, de conocimiento y de reflexión racional. 

Hay ateos que piensan que su ateísmo es una prueba de su inteligencia, como hay religiosos que creen que sus vidas son ejemplos de moral. Hay tantos ateos ignorantes como religiosos ilustrados. 

Así que ni el ateísmo es prueba de inteligencia ni la religión de ignorancia. 

Dicen los creyentes (católicos, evangélicos, musulmanes, etc.) que los ateos creen que son libres, pero sin la certeza de lo sobrenatural no pueden ser felices. 

Dicen la gente religiosa que el Dios de los ateos es el racionalismo, el materialismo o el dinero. 

Pero conozco una historia que se cuenta en el Opus Dei: Cada persona que  llega a la puerta del Cielo lleva una Biblia y un billete. Antes de cruzar San Pedro les solicita que elijan entre el billete o la Biblia. Quienes elijen la Biblia entran al Cielo y quienes prefieren el billete van al Infierno. Pero las personas del Opus Dei, afirman, meten el billete dentro de la Biblia y pueden entrar al Cielo. 

La Obra no habla por todos los cristianos, pero es una muestra de que No todo en el cristianismo es espiritualidad. Hay orgullo y vanidad en la sesuda teología, en los honores y las procesiones.

Sin embargo, por cada creyente materialista hay por lo menos otro espiritual: los hospitales, las escuelas públicas y los hospicios fueron creaciones de los cristianos en la misma época que cazaban brujas. Por cada ateo estúpido hay también otro lúcido: las bibliotecas públicas, los museos modernos y los derechos humanos fueron concebidos por ateos en la misma época que llevaban a sus rivales políticos a la guillotina. 

Tampoco es verdad que todos los ateos sean racionales. Stalin, Mao, Castro y sus seguidores, pueden mostrar cuan irracionales e inhumanos pueden ser los ateos. 

Los ateos no carecen de fe, pero muchas veces no la depositan en la razón  el deber, o la moral o en la inteligencia, sino en alguna ideología o movimiento social; eso ha hecho posible el culto a personas como Stalin, Hitler, Napoleón, Perón, Chávez... 

El culto a la personalidad también es un opio, un opio que facilita la comisión de atrocidades. A veces los ateos cambian a los dioses por sus fantasías favoritas y otras los reemplazan por tiranos. 

También los creyentes han apoyado a los tiranos:  Franco, Pinochet, Jomeini y varios más obraron libre e impunemente porque con una mano asesinaban gente y con la otra defendían a una jerarquía religiosa que afirmaba defender la fe.

Como si "tener la razón" alguna vez hubiera servido para algo. Stalin mató a millones de soviéticos sólo para demostrar  que tenía razón; el Santo Oficio mató y torturó a miles amparado en su posesión de la verdad. 

Unos y otros escriben la lista de sus mártires, recuerdan los agravios ajenos y olvidan los propios. Unos y otros se empeñan, se obsesionan en tener la razón. 


Creer la verdad o creer tenerla sólo el principio de alguna mounstrosidad. Tener el poco cerebro para cobrar agravios tan viejos quienes los cometieron ya murieron es el principio de la montruosidad siguiente. 


Hay grandeza y oscuridad en el pasado de unos y de otros. Hay esperanza en ambos, si aceptan que ninguno tiene las manos limpias, que ninguno es más, ni menos  victima o victimario que el otro. 

En cualquier caso, religiosos y ateos ya no tratan de convencer, sino de vencer, empeñados en que  es el otro quien se equivoca. Los ateos tachan de ignorantes a los religiosos, los religiosos acusan de inmorales, los ateos señalan la doble moral de quien da mas importancia a las reglas que a los valores, los religiosos invocan la revelación divina, los ateos hablan de locura, los religiosos amenazan con el Infierno.

Se dice que de religión y de política es mejor no hablar... la realidad es que por no hablar, el mundo está dividido.

El odio no es poca cosa. El odio es el origen de los excesos. En España, los republicanos cometieron excesos y asesinaron curas, los franquistas cometieron excesos y asesinaron mujeres y niños. En México los cristeros saquearon poblaciones y los federales saquearon templos. El régimen soviético exterminó a los cosacos y los ucranianos, el régimen chino exterminó a religiosos e intelectuales; la Iglesia medieval asesinó a paganos, mujeres y pensadores; Pinochet y Videla asesinaron a estudiantes y sindicalistas, Castró y Guevara mataron a sus críticos, Hitler y Musolini también. ¿Y? ¿La idea es que esto no termine?