jueves, 9 de abril de 2015
Leer es cool 4
Publicado por
Blog de Javier Hernández
en
2:05
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
éxito,
Jennifer Garner,
lectura,
Libros
miércoles, 8 de abril de 2015
Diez malas razones para NO tener hijos
Así como hay buenas o malas razones para tener hijos, hay buenas o malas razones para no tenerlos. Las malas razones se reconocen por su tinte egoísta, interesado y hasta lucrativo, mientras que las buenas razones evitan las expectativas acerca de lo que el hijo hará por los padres, para asumir una posición realista en la cual se admite que la paternidad/maternidad implica un compromiso con esfuerzo y sacrificios a largo plazo, sin retribuciones a la vista.
Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.
Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.
Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:
1. Porque "El mundo es un lugar horrible"

Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.
Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.
2. Por razones ocupacionales
Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.
No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.
3. Por motivos religiosos
En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".
Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.
4. Por motivos económicos
El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.
La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.
5. Por motivos psicológicos
Parece mentira pero existen: no traer varones a un mundo en el que crecerán como parte de un género opresor, violento y misógino; ni traer mujeres a un mundo en el que crecerán oprimidas, acosadas y abusadas sexualmente.
Muchosmaniacos optan por no traer más gente a un mundo está lleno de psicópatas: asesinos seriales, violadores, cochistas, feminazis, derechosos, fachas, comunistas, terroristas, neolibarales, adictos al crack, policías y lo que sea que cada quien tema/odie/desprecie más.
6. Por motivos familiares
Muchos crecimos rodeados de parientes, tíos y tías, primos y primas, abuelos y abuelas, padres y madres que no paran de decir cosas como "cuando crezcas y te cases", "cuando tengas hijos" ¿Por qué todavia no tienes novio (a)?", "y tu para cuando" "ya cambiarás de opinión", "toda la gente se tiene que casar", etc. A cualquiera se le quitan las ganas de tener hijos propios.
Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.
7. por motivos genéticos
Hay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...
Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.
8. Por motivos históricos
Este es un tema serio. Hay quien creció con una historia secreta que le dolía, creciendo junto a ella y acompañándola a todas partes. El tío o la tía que los manoseaba; el maestro o entrenador que los desvestía para mirarlos; el padre que les gritaba; la madre que los golpeaba; los hermanos mayores que los maltrataban; los padres que no paraban de pelear, discutir y meter a los hijos como argumentos o instrumentos de la pelea; el vecino que robaba, los compañeros que se burlaban...
Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.
9. Por motivos prácticos
Está demostrado que los hijos no salvan el matrimonio, antes lo ponen a prueba. Ponen a prueba la paciencia, los nervios, el temple, la inteligencia, la capacidad... así que prefieren mantener la paz en el hogar, el silencio en la casa... o simplemente admiten que no tienen idea de cómo educar, controlar y guiar de manera razonable pro el mundo a una o más nuevas personas.
Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.
10. Por motivos demográficos
Para muchos el mundo está sobrepoblado. El Metro va siempre lleno, la fila del Starbucks cada día es más larga, el tiempo de espera en el banco es insoportable y no pasa un elevador vacío, los taxis van ocupados, la oficina es demasiado ruidosa y francamente ya tienen demasiados parientes. La familia Godínez, Pérez, Rodríguez, Hernández o López necesita terapia grupal, no integrante más.
No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad; esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.
Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.
Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.
Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.
Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.
Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:
1. Porque "El mundo es un lugar horrible"

Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.
Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.
2. Por razones ocupacionales
Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.
3. Por motivos religiosos
En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.
4. Por motivos económicos
El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.
La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.
5. Por motivos psicológicos
Parece mentira pero existen: no traer varones a un mundo en el que crecerán como parte de un género opresor, violento y misógino; ni traer mujeres a un mundo en el que crecerán oprimidas, acosadas y abusadas sexualmente.Muchos
6. Por motivos familiares
Muchos crecimos rodeados de parientes, tíos y tías, primos y primas, abuelos y abuelas, padres y madres que no paran de decir cosas como "cuando crezcas y te cases", "cuando tengas hijos" ¿Por qué todavia no tienes novio (a)?", "y tu para cuando" "ya cambiarás de opinión", "toda la gente se tiene que casar", etc. A cualquiera se le quitan las ganas de tener hijos propios.Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.
7. por motivos genéticosHay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...
Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.
8. Por motivos históricos
Este es un tema serio. Hay quien creció con una historia secreta que le dolía, creciendo junto a ella y acompañándola a todas partes. El tío o la tía que los manoseaba; el maestro o entrenador que los desvestía para mirarlos; el padre que les gritaba; la madre que los golpeaba; los hermanos mayores que los maltrataban; los padres que no paraban de pelear, discutir y meter a los hijos como argumentos o instrumentos de la pelea; el vecino que robaba, los compañeros que se burlaban...Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.
9. Por motivos prácticos
Está demostrado que los hijos no salvan el matrimonio, antes lo ponen a prueba. Ponen a prueba la paciencia, los nervios, el temple, la inteligencia, la capacidad... así que prefieren mantener la paz en el hogar, el silencio en la casa... o simplemente admiten que no tienen idea de cómo educar, controlar y guiar de manera razonable pro el mundo a una o más nuevas personas.Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.
10. Por motivos demográficos
Para muchos el mundo está sobrepoblado. El Metro va siempre lleno, la fila del Starbucks cada día es más larga, el tiempo de espera en el banco es insoportable y no pasa un elevador vacío, los taxis van ocupados, la oficina es demasiado ruidosa y francamente ya tienen demasiados parientes. La familia Godínez, Pérez, Rodríguez, Hernández o López necesita terapia grupal, no integrante más. No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad; esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.
Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.
Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.
Las pesadillas ilustraciones son de Edwad Gorey, Joshua, Mark Ryden, Ray Caesar, Amano Katan, Baltasar Balthus, Tari Nakagawa y Anton Semenov
Publicado por
Blog de Javier Hernández
en
16:26
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
martes, 7 de abril de 2015
Los triunfadores van en bicicleta 5
Boris Johnson. Alcalde de Londres. Político, periodista y millonario.






Publicado por
Blog de Javier Hernández
en
18:13
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Diez buenas razones para tener hijos.
Antes comenté diez malas razones para tener hijos. No son malas porque odie a los niños o quiera que la especie humana se extinga, sino porque esas malas razones son diferentes expresiones de egoísmo. No provienen de un genuino amor por la infancia, la pareja o la familia, sino por el amor a uno mismo que hace desear que una extensión de uno mismo, un futuro cuidador o un "gancho" para que la pareja no se vaya.
Tanto los beneficios reales como los imaginarios se basan en la presunción de que los hijos le devolverán a uno el favor de darles la vida, ya sea mediante su trabajo, su compañía o su memoria (ellos me recordarán cuando muera). En general, cualquier razón que implique obtener algún beneficio personal, una contraprestación o un servicio de los hijos, lo único que puede dar son padres decepcionados e hijos infelices.
Hay otras razones más difíciles de clasificar, pero ya me ocuparé de ellas. Tampoco me olvido de aquéllas que vinculan la paternidad y maternidad a una especie de determinismo, según el cual es egoísta no cumplir con un papel socialmente asignado.. es decir, "tener hijos porque toca".
Descartemos esas tonterías. La sociedad sufrirá por unos hijos mal educados o que crecen en ambientes enfermos, pero poco o nada hará para colaborar con su educación, mantenimiento y cuidados. La pareja nada le debe a la sociedad, ni a la opinión publica, así que tener hijos o no es una decisión privada.
En esa decisión también hay buenos motivos para tener hijos. Motivos generosos, que consideran lo beneficios que pueden traer más niños o niñas a la comunidad, o tienen claro lo mucho que una paternidad responsable puede hacer por la infancia.
Para encontrar esos buenos motivos, es necesario hacer un lado cualquier posible beneficio o retribución que uno espere recibir. Tener hijos se trata de dar, de entregar, de esforzarse. La paternidad o la maternidad no son el sentido ni el propósito de la vida, y salvo por momentos, breves y significativos lo único que puede esperarse son años de sacrificio. la ciencia lo ha demostrado y también que los adultos sin hijos están más satisfechos con su vida que los adultos con hijos. Ese apasionamiento de quienes dicen que la vida sólo tiene sentido con hijos me parece sospechoso.
Prefiero a quienes los tienen por motivos realistas, o los tienen simplemente sin necesidad de andar presionando a los demás para que también los tengan, . Que es en donde se manifiesta la auténtica generosidad. Fin del rollo; hay buenas razones para tener hijos y aquí van diez:
1. Porque la vida es bella.
Mientras haya un cielo azul salpicado de nubes, dorados amaneceres y atardeceres coloridos, mientras haya flores en el campo, nieve en las montañas, perros en los jardines, amigos en las calles, cómplices en las aulas y abrazos bajo la luna, este planeta será un buen lugar para vivir en él. Y vale la pena mostrárselo a más gente. Enseñarle a cuidarlo. Dejar que lo disfruten.
2. Porque se quiere y punto.
Sin presión social, para tener o no tener. Sin preguntas estúpidas (¿Quién te recordará cuando hayas muerto?), sin amenazas idiotas (Te arrepentirás cuando seas viejo), sin augurios de subnormales (ya cambiarás de opinión), sin sentencias imbéciles (eres/son unos egoístas).
Se pueden tener hijos para ver su cara cuando llegan los Reyes Magos, para comprarles la colección de Harry Potter, o Lemony Snicket, o lo que sea que les guste leer; para ver Peppa Pig o Phineas y Ferb; para subirse al ascensor y oprimir todos lo botones.
3. Para disfrutar la alegría de verlos crecer y descubrir el mundo.
Y descubrir esos pedazos de metal que se pegan a los imanes (y todos los juegos que se pueden inventar con eso) y las piedras pómez, y los mentos con Cocacola, los cohetes de cerillo, Zelda, Sabina, Bach, Janosh, Metallica, Morricone y Mancini. Hay montones de cosas que vale la pena descubir y verlos descubrir.
4. Para crear un vínculo con ellos.
5. Para enfrentar el desafío como una aventura compartida.
Y hacer de cada vacación, cada fin de semana, cada tarea escolar, cada limpieza de la casa, una aventura. Porque hasta preparar el desayuno puede ser algo por lo que vale la pena vivir.
6. Para tener la oportunidad de preocuparse por su bienestar y educación.
7. Para hacer cosas grandes y pequeñas.
8. Para subirse al coche y salir a comer sándwiches en un bosque, o pescar, o conducir hasta la playa.
Al final, esos son los recuerdos que unen a las familias alrededor de la mesa de Navidad. Esas cenas deberían perder la solemnidad que ha terminado por convertirlas en pesadillas anuales.
9. Para enseñarles a andar en bicicleta
Y subirlos a un tren, y mirar películas en el autobús, y llevar al perro de la correa, y a usar patines, a ponerse un impermeable para no temer a la lluvia y a comer quesadillas junto a la carretera.
10. Porque vivir es bueno
Si no lo fuera ya todos nos habríamos arrojado de un puente. Pero aquí seguimos, a pesar de las campañas políticas, las campañas religiosas y las fiestas patronales (con sus malditos cuetes). Aquí seguimos porque hay más razones para quedarse que para irse. Y esas pueden ser también sus razones.
Tanto los beneficios reales como los imaginarios se basan en la presunción de que los hijos le devolverán a uno el favor de darles la vida, ya sea mediante su trabajo, su compañía o su memoria (ellos me recordarán cuando muera). En general, cualquier razón que implique obtener algún beneficio personal, una contraprestación o un servicio de los hijos, lo único que puede dar son padres decepcionados e hijos infelices.
Hay otras razones más difíciles de clasificar, pero ya me ocuparé de ellas. Tampoco me olvido de aquéllas que vinculan la paternidad y maternidad a una especie de determinismo, según el cual es egoísta no cumplir con un papel socialmente asignado.. es decir, "tener hijos porque toca".Descartemos esas tonterías. La sociedad sufrirá por unos hijos mal educados o que crecen en ambientes enfermos, pero poco o nada hará para colaborar con su educación, mantenimiento y cuidados. La pareja nada le debe a la sociedad, ni a la opinión publica, así que tener hijos o no es una decisión privada.
En esa decisión también hay buenos motivos para tener hijos. Motivos generosos, que consideran lo beneficios que pueden traer más niños o niñas a la comunidad, o tienen claro lo mucho que una paternidad responsable puede hacer por la infancia.
Para encontrar esos buenos motivos, es necesario hacer un lado cualquier posible beneficio o retribución que uno espere recibir. Tener hijos se trata de dar, de entregar, de esforzarse. La paternidad o la maternidad no son el sentido ni el propósito de la vida, y salvo por momentos, breves y significativos lo único que puede esperarse son años de sacrificio. la ciencia lo ha demostrado y también que los adultos sin hijos están más satisfechos con su vida que los adultos con hijos. Ese apasionamiento de quienes dicen que la vida sólo tiene sentido con hijos me parece sospechoso.Prefiero a quienes los tienen por motivos realistas, o los tienen simplemente sin necesidad de andar presionando a los demás para que también los tengan, . Que es en donde se manifiesta la auténtica generosidad. Fin del rollo; hay buenas razones para tener hijos y aquí van diez:
1. Porque la vida es bella.
Mientras haya un cielo azul salpicado de nubes, dorados amaneceres y atardeceres coloridos, mientras haya flores en el campo, nieve en las montañas, perros en los jardines, amigos en las calles, cómplices en las aulas y abrazos bajo la luna, este planeta será un buen lugar para vivir en él. Y vale la pena mostrárselo a más gente. Enseñarle a cuidarlo. Dejar que lo disfruten.
2. Porque se quiere y punto.
Sin presión social, para tener o no tener. Sin preguntas estúpidas (¿Quién te recordará cuando hayas muerto?), sin amenazas idiotas (Te arrepentirás cuando seas viejo), sin augurios de subnormales (ya cambiarás de opinión), sin sentencias imbéciles (eres/son unos egoístas).Se pueden tener hijos para ver su cara cuando llegan los Reyes Magos, para comprarles la colección de Harry Potter, o Lemony Snicket, o lo que sea que les guste leer; para ver Peppa Pig o Phineas y Ferb; para subirse al ascensor y oprimir todos lo botones.
3. Para disfrutar la alegría de verlos crecer y descubrir el mundo.Y descubrir esos pedazos de metal que se pegan a los imanes (y todos los juegos que se pueden inventar con eso) y las piedras pómez, y los mentos con Cocacola, los cohetes de cerillo, Zelda, Sabina, Bach, Janosh, Metallica, Morricone y Mancini. Hay montones de cosas que vale la pena descubir y verlos descubrir.
4. Para crear un vínculo con ellos.
Y ganarse su respeto, no imponerlo. Y ganarse la confianza, no exigirla. Y ganarse el amor, no reclamarlo ni suplicarlo. Y entablar con ellos esa amistad que es rara y distinta a la que se forma entre hermanos, o primos, o camaradas.
5. Para enfrentar el desafío como una aventura compartida.
Y hacer de cada vacación, cada fin de semana, cada tarea escolar, cada limpieza de la casa, una aventura. Porque hasta preparar el desayuno puede ser algo por lo que vale la pena vivir.
6. Para tener la oportunidad de preocuparse por su bienestar y educación.
Y al menos intentar hacer algo bueno en ellos: buenos ciudadanos, buenos habitantes del mundo. gente responsable, trabajadora y fuerte, que no crea que la vida es un parque de diversiones, pero tampoco que es una tragedia.
7. Para hacer cosas grandes y pequeñas.
Armar una casa para el perro, un palomar, una conejera... o hacer pompas de jabón, algodón de azúcar y malvaviscos con chocolate, manzanas con limón o pescados fritos. Hacer muchas cosas buenas y divertidas y apagar la tele para siempre (bueno, no para siempre mientras exista BBC).
8. Para subirse al coche y salir a comer sándwiches en un bosque, o pescar, o conducir hasta la playa.
Al final, esos son los recuerdos que unen a las familias alrededor de la mesa de Navidad. Esas cenas deberían perder la solemnidad que ha terminado por convertirlas en pesadillas anuales.9. Para enseñarles a andar en bicicleta
Y subirlos a un tren, y mirar películas en el autobús, y llevar al perro de la correa, y a usar patines, a ponerse un impermeable para no temer a la lluvia y a comer quesadillas junto a la carretera.
10. Porque vivir es bueno
Si no lo fuera ya todos nos habríamos arrojado de un puente. Pero aquí seguimos, a pesar de las campañas políticas, las campañas religiosas y las fiestas patronales (con sus malditos cuetes). Aquí seguimos porque hay más razones para quedarse que para irse. Y esas pueden ser también sus razones.
Publicado por
Blog de Javier Hernández
en
6:45
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
adopción,
disciplina,
Educación,
éxito,
fertilidad,
Filosofía de bolsillo,
hijos,
La caja no tan idiota,
niños,
tradiciones,
valores
lunes, 16 de marzo de 2015
Diez malas razones para tener hijos
1. Por error
No es la peor, pero sin duda es la más frecuente. Por un error se embarazan las adolescentes, por un error interrumpen sus estudios, por un error deciden abordar y por un error, los jóvenes toman un tren directo a la frontera.
Pero el error no fue embarazarse, sino lo que ocurrió antes, por la curiosidad, la presión de los amigos y la ignorancia.
Al final, esos niños son criados por los abuelos, se dan en adopción, se convierten en desechos de hospital o crecen en la pobreza.
Pero los adultos también cometen errores. La cerveza o el licor les nublan el juicio, la emoción de una aventura, o de una infidelidad... tal vez la prisa.... los errores ocurren, generan hijos inesperados y vínculos tormentosos que se limitan a una pensión alimenticia.
Pero no todo es tragedia, la mayoría de nosotros, somos invitados inesperados a la vida de nuestros padres. Ellos finalmente se acostumbraron a la idea, le tomaron gusto y hasta se encariñaron con nosotros.
Mucho depende de la edad y las condiciones: no es lo mismo un hijo deseado con padres separados que un hijo no deseado, ni planeado, ni amado.
Tampoco es lo mismo decir "no lo esperábamos" que "no lo esperábamos todavía".
Ni es lo mismo decir "no esperábamos el cuarto" que decir "mi madre me va a matar".
2. Por presión social
Este es el reverso de los niños que nacen por error.
Son niños más esperados por las personas que rodean a los padres que por los padres mismos. Unas veces personas ociosas, con pocos temas para conversar, que sueltan frases aparentemente inocentes:
"¿Y ustedes para cuando?"
"¡Ya tienes veinte, (o veinticinco, o treinta), se te ve a pasar la edad"
"A este paso, tus hijos van a ser como tus nietos"
"Quiero conocer a mis nietos"
Y estupideces por el estilo. Estupideces, sí, porque esas frases jamás son inocentes... bueno, no necesariamente son maliciosas. Hay personas mayores que realmente quieren saber cómo serán sus nietos, jugar con ellos, etc., tal vez motivados por los agradables recuerdos que sus abuelos les dejaron y por eso quieren ser abuelos.
Pero la mayor, la más molesta y hasta la más dolorosa presión viene de una sociedad integrada por individuos a los que les faltan temas de conversación. Por lo tanto, acuden a los lugares comunes. Y los lugares comunes, invariablemente, son opiniones y juicios sobre la vida de los otros.
Ya sea porque cada quién cree que es más inteligente y, por lo tanto, capaz de tomar mejores decisiones que cualquier otra persona, o porque no soportan ver que otras personas vivan mejor, con más tranquilidad o más prosperidad, nunca falta los que pontifican, dan consejos no solicitados y reparten su "sabiduría".
Ahí encajan los que, cansados de sus hijos, lo único que pueden es sugerir, mandar o regañar a quienes no los tienen para que sepan lo que es "madurar" (sufrir). Pero no son los peores casos. Los realmente malévolos son aquellos que creen que una mujer sin hijos es un ser incompleto, o una persona muy egoísta, o alguien que actúa contra natura, o una infame bruja, o de plano, una hereje que no obedece al mandamiento de crecer, multiplicarse y "regalar el don de la vida".
Pero los futuros abuelos en algún momento ayudarán a cuidar a los niños y tendrán que aguantarlos muchos fines de semana. Su presión puede ser chantajista y molesta, pero no irresponsable. La presión social más fuerte y más generalizada viene de una sociedad que considera que las mujeres no están completas si no tienen hijos.
Tener hijos por que es lo que se espera de uno, o para dejar de ser juzgados, por una sociedad que nunca estará satisfecha, difícilmente puede ser el origen de hijos felices.
Por cierto, los imbéciles que preguntan eso, lo hacen juzgando, sin preguntar antes los problemas o preocupaciones que tiene una mujer sin hijos. A veces los quiere, pero no se puede y sus juicios solamente agravan el dolor que sufren esas mujeres. Si, Malditos imbéciles, dejen de preguntar estupideces.
3. Para mostrar al mundo que se es fértil
Esta razón abarca demostrar al mundo que una es una verdadera mujer o que uno es un verdadero hombre, mientras más hijos más hombre.
Eso de "tener hijos regados", o tener más de los que uno puede criar de manera saludable y responsable, podía verse muy bien en la baja edad media, en el mundo árabe o en los narco municipios, pero no en el mundo civilizado.
No hay mucho más que decir; una parte de la humanidad continúa en el paleolítico.
4. Para preservar el apellido

Puedo entender este motivo cuando el apellido que uno desea preservar es Borbón o Windsor y, además, el apellido incluye algún principado, una comarca o un viejo castillo.
Pero no es raro escuchar a hombres que tienen prisa por engendran un hijo varón y no para disfrutar la experiencia de ser padre, llevar a un niño al colegio, subirlo a los columpios y enseñarle a andar en bicicleta; no quienes un hijo varón para que "Su apellido no desaparezca" Y ese apellido es López, o Pérez, o Gómez, o Hernández, o Godínez.
Ningún apellido es mejor que otro y no hace falta ser marqués, o sentirse, para tener derecho pleno a reproducirse... pero no por la permanencia de un apellido que es compartido por millones.
Sobre todo, cuando la "gloriosa" herencia que incluye ese apellido no es una farmacia, un título de arquitecto, o una buena y sana formación , sino el gen de la miopía (o algo por el estilo).
5. Para tener herederos
Hablando de herencias.
Quienes desean tener "un heredero" pueden estar pensando en algo tan caballeresco como un coto de caza en el sur de Escocia y una casa solariega, algo tan profesional como un despacho de abogados, algo tan práctico como una casa con un piano y dos autos, algo tan espiritual como los valores cívicos, algo tan patético como "los valores de clase" o algo tan ridículo como los genes.
Así que, una vez más, depende. No carece de sentido querer heredar un título o una fortuna (aunque eso NO necesariamente hace a un buen padre). Pretender heredar un negocio o profesión familiar es arriesgado, pero no faltan hijos sin personalidad propia que acepten dedicarse a lo mismo que el padre sólo porque es "la tradición de la familia".
Por descontado, que una granja, un oficio honesto o educación profesional, son las mejores herencias que cualquiera puede recibir, pero quienes afirman que quieren procrear para "tener un heredero" (Atención: ¿Porqué siempre dicen "heredero" y nunca "heredera") difícilmente piensan en algo tan generoso.
En lo que piensan, comúnmente, es en sus genes. Pretender que los genes son una buena herencia, eso únicamente lo podrían afirmar los X-Men. Todos los demás sencillamente carecemos de algo especial en nuestros genes. nuestro rostro es indistinguible en una multitud.
Sin duda, Cada personas es única, poseedora de plena dignidad, pero el futuro de la humanidad no depende de losinsignificantes genes de ninguna persona en particular.
6. Para seguir viviendo a través de ellos
Para realizar los sueños que uno no cumplió. Para que aproveche las oportunidades que uno no tuvo, o dejó pasar. Para vivir la vida que el padre o la madre no vivió, aunque eso implique que el pobre hijo (o hija) no tenga derecho a vivir su propia vida, sus propios gustos y sus propios errores.
La variante inocente y, hasta positiva, es ayudar a formar una vida que este aquí cuando uno ya no. Que se refresque bajo la sombra del árbol que uno sembró y lea la biblioteca que tantos años costó reunir.
La variante enfermiza incluye a la mamá que pone a la niña a estudiar piano (y la niña odia el piano o prefiere el saxofón) porque ella siempre quiso ser concertista; la que lleva arrastrando a la niña a las clases del ballet porque no ha dejado de soñar con el tutú y las zapatillas (pero es a su hermano mayor quien enloquece con las obras de Ivanoy y Petipa).
O es el papá, que me a su hijo en clases de actuación, canto y baile para que cumpla sus sueños de actor, aunque el muchacho sueñe esté ansioso por aprender ebanistería... o lo mete a la escuela de derecho bajo la amenaza de que si no se gradúa y se convierte en el gran abogado que él siempre quiso ser, borrará su nombre del libro de la familia, pero el pobre niño quería ser cura, o bombero, o poner una pastelería.
Tener hijos para vivir a través de ellos es una de las vías más sencillas para hacerlos infelices.
7. Para transmitir los valores y cualidades que creemos poseer
Un tema delicado. Todo iría muy bien los valores de cada uno de nosotros fueran impecables, pero a veces uno le toma más afecto a sus manías que a sus verdaderas virtudes.
No es raro que esos valores que se desean transmitir a los hijos sean el machismo, el clasismo y el racismo. Estos "valores" también suelen explicar el rechazo de muchas personas hacia la adopción.
"Un machín, como yo", "hay que mejorar la raza", "para que sea gente bien, como uno", "para que le vaya a mi equipo...", la lista es infinita.
8. Para atrapar o conservar a un hombre
Uno pensaría que después del 68, la liberación femenina, el voto de la mujer y el fin de la edad media, ya estarían extintas las mujeres que se embarazan para que el novio se anime a casarse. Pues no, de hecho abundan en las regiones de mayor marginación. Tampoco faltan las mujeres que esperan que un hijo evite el divorcio y ayude a salvar el matrimonio.
Hay frases comunes relacionadas con el asunto: "Un hombre no sabe que quiere ser padre hasta que lo es", "ya que vea al bebé se quedará contigo", "a mi prima le funcionó".
En México, el 20 por ciento de los hogares sólo tienen a la madre como jefa y sostén. Al menos a ese 20 por ciento del total de mujeres que son madres y jefas de hogar, tener un hijo no sirvió para evitar un divorcio o para convencer al padre de quedarse y hacerse cargo de los niños. Se pueden tener ideas, datos, teorías y opiniones acerca de quienes no quieren ver a sus hijos o hacerse cargo de ellos, lo importante es que eso NO funciona.
Ya que toco el tema agregaré que no existen "madre solteras" y "madres casadas" Sólo existen madres, y ya.
9. Para tener quien nos acompañe en la vejez
¿Quién te cuidará cuando estés vieja? Me gustaría saber si las personas que preguntan eso visitan a sus padres y cuidan de ellos, o tienen pensado hacerlo.
La realidad es que 18 de cada cien ancianos son maltratado por sus hijos, abandonados y hasta despojados de sus casas por sus propios descendientes. 18 por ciento, puede no parecer mucho, pero son millones de ancianos en cada país los que viven esa dolorosa realidad.
Además, para la cuarta parte de los ancianos su pensión de retiro es insuficiente y tienen que hacer algún trabajo, casi siempre con ingresos de salario mínimo, para sostenerse. Ahí no hay hijos que velen por ellos, pues no es necesario llegar al extremo de maltratarlos o despojarlos. Los hijos tienen sus propios problemas, sus propios apuros y sus propias deudas, así que difícilmente se harán cargo de los problemas de los padres.
De hecho, lo más probable es que, aún en la vejez, los hijos no dejen de acudir a los padres, sobre todo para que les ayuden a cuidar de los nietos.
Cierto, después de una vida de trabajo todos deberíamos tener un retiro digno, tranquilo y seguro. Después de años de cuidar y educar a los hijos uno esperaría, por lo menos, gratitud.
Por supuesto, todos conocemos a alguien que sí cuida, apoya o envía a sus padres de viaje en la vejez, pero esos casos son una minoría. Por desgracia, la mayoría de nosotros pertenecemos a la mayoría.
10. Para contar con su fuerza de trabajo
No siempre es una mala razón. En una granja o un rancho, en donde hay que cuidar 40 vacas, o 150 cabras, 200 pollos, además de cultivar 400 acres, o 30 hectáreas de tierra, y limpiar, cosechar, y almacenar, tener brazos extra tiene mucho sentido. Los hijos pueden compartir los beneficios y heredar la tierra. También ocurre con ciertos negocios.
Pero en una ciudad lo más probable es que más hijos sólo traigan más presión, más competencia para los pocos puestos de trabajo disponibles, más demanda de servicios educativos y de salud, más necesidad de subsidios y, mientras las oportunidades sigan escasas, cada persona puede aportar poco más que su desesperación.
Si, dramático.
Bonus: Para evitar la extinción de la especie.
Una especie que tiene más de 7 mil millones de ejemplares repartidos por todo el planeta, con capacidad para sobrevivir y proliferar en los climas mas diversos no está precisamente al borde de la extinción. Tan sólo en el medio siglo de 1965 a 2015 la población mundial se duplicó.
Es verdad que no en todas la regiones las personas se reproducen al mismo ritmo. La próspera Europa, que tanto creció durante la revolución industrial y el siglo XX, a principios del XXI mostraba una estabilidad que lentamente se transforma en decrecimiento. Esa tendencia tiene muy alarmadas a las personas que temen que en pocos años los inmigrantes se conviertan en mayoría.
No faltan quienes afirman, preocupados, que la humanidad está dejando de cumplir con el mandato de crecer y multiplicarse, aunque la revolución industrial y el estado de bienestar hayan generado condiciones para multiplicarnos de manera exponencial. En la mayor parte del mundo la población no deja de crecer.
Así que podemos dormir tranquilos, a menos que venga una tercera guerra mundial o el apocalipsis zombie, una extinción de la humanidad no se ve en el horizonte.

No es la peor, pero sin duda es la más frecuente. Por un error se embarazan las adolescentes, por un error interrumpen sus estudios, por un error deciden abordar y por un error, los jóvenes toman un tren directo a la frontera.Pero el error no fue embarazarse, sino lo que ocurrió antes, por la curiosidad, la presión de los amigos y la ignorancia.
Al final, esos niños son criados por los abuelos, se dan en adopción, se convierten en desechos de hospital o crecen en la pobreza.
Pero los adultos también cometen errores. La cerveza o el licor les nublan el juicio, la emoción de una aventura, o de una infidelidad... tal vez la prisa.... los errores ocurren, generan hijos inesperados y vínculos tormentosos que se limitan a una pensión alimenticia.
Pero no todo es tragedia, la mayoría de nosotros, somos invitados inesperados a la vida de nuestros padres. Ellos finalmente se acostumbraron a la idea, le tomaron gusto y hasta se encariñaron con nosotros.
Mucho depende de la edad y las condiciones: no es lo mismo un hijo deseado con padres separados que un hijo no deseado, ni planeado, ni amado.
Tampoco es lo mismo decir "no lo esperábamos" que "no lo esperábamos todavía".
Ni es lo mismo decir "no esperábamos el cuarto" que decir "mi madre me va a matar".
2. Por presión social
Este es el reverso de los niños que nacen por error.Son niños más esperados por las personas que rodean a los padres que por los padres mismos. Unas veces personas ociosas, con pocos temas para conversar, que sueltan frases aparentemente inocentes:
"¿Y ustedes para cuando?"
"¡Ya tienes veinte, (o veinticinco, o treinta), se te ve a pasar la edad"
"A este paso, tus hijos van a ser como tus nietos"
"Quiero conocer a mis nietos"
Y estupideces por el estilo. Estupideces, sí, porque esas frases jamás son inocentes... bueno, no necesariamente son maliciosas. Hay personas mayores que realmente quieren saber cómo serán sus nietos, jugar con ellos, etc., tal vez motivados por los agradables recuerdos que sus abuelos les dejaron y por eso quieren ser abuelos.
Pero la mayor, la más molesta y hasta la más dolorosa presión viene de una sociedad integrada por individuos a los que les faltan temas de conversación. Por lo tanto, acuden a los lugares comunes. Y los lugares comunes, invariablemente, son opiniones y juicios sobre la vida de los otros.
Ya sea porque cada quién cree que es más inteligente y, por lo tanto, capaz de tomar mejores decisiones que cualquier otra persona, o porque no soportan ver que otras personas vivan mejor, con más tranquilidad o más prosperidad, nunca falta los que pontifican, dan consejos no solicitados y reparten su "sabiduría".
Ahí encajan los que, cansados de sus hijos, lo único que pueden es sugerir, mandar o regañar a quienes no los tienen para que sepan lo que es "madurar" (sufrir). Pero no son los peores casos. Los realmente malévolos son aquellos que creen que una mujer sin hijos es un ser incompleto, o una persona muy egoísta, o alguien que actúa contra natura, o una infame bruja, o de plano, una hereje que no obedece al mandamiento de crecer, multiplicarse y "regalar el don de la vida".
Pero los futuros abuelos en algún momento ayudarán a cuidar a los niños y tendrán que aguantarlos muchos fines de semana. Su presión puede ser chantajista y molesta, pero no irresponsable. La presión social más fuerte y más generalizada viene de una sociedad que considera que las mujeres no están completas si no tienen hijos.
Tener hijos por que es lo que se espera de uno, o para dejar de ser juzgados, por una sociedad que nunca estará satisfecha, difícilmente puede ser el origen de hijos felices.
Por cierto, los imbéciles que preguntan eso, lo hacen juzgando, sin preguntar antes los problemas o preocupaciones que tiene una mujer sin hijos. A veces los quiere, pero no se puede y sus juicios solamente agravan el dolor que sufren esas mujeres. Si, Malditos imbéciles, dejen de preguntar estupideces.
3. Para mostrar al mundo que se es fértil
Esta razón abarca demostrar al mundo que una es una verdadera mujer o que uno es un verdadero hombre, mientras más hijos más hombre.Eso de "tener hijos regados", o tener más de los que uno puede criar de manera saludable y responsable, podía verse muy bien en la baja edad media, en el mundo árabe o en los narco municipios, pero no en el mundo civilizado.
No hay mucho más que decir; una parte de la humanidad continúa en el paleolítico.
4. Para preservar el apellido

Puedo entender este motivo cuando el apellido que uno desea preservar es Borbón o Windsor y, además, el apellido incluye algún principado, una comarca o un viejo castillo.
Pero no es raro escuchar a hombres que tienen prisa por engendran un hijo varón y no para disfrutar la experiencia de ser padre, llevar a un niño al colegio, subirlo a los columpios y enseñarle a andar en bicicleta; no quienes un hijo varón para que "Su apellido no desaparezca" Y ese apellido es López, o Pérez, o Gómez, o Hernández, o Godínez.
Ningún apellido es mejor que otro y no hace falta ser marqués, o sentirse, para tener derecho pleno a reproducirse... pero no por la permanencia de un apellido que es compartido por millones.
Sobre todo, cuando la "gloriosa" herencia que incluye ese apellido no es una farmacia, un título de arquitecto, o una buena y sana formación , sino el gen de la miopía (o algo por el estilo).
5. Para tener herederos
Hablando de herencias.
Quienes desean tener "un heredero" pueden estar pensando en algo tan caballeresco como un coto de caza en el sur de Escocia y una casa solariega, algo tan profesional como un despacho de abogados, algo tan práctico como una casa con un piano y dos autos, algo tan espiritual como los valores cívicos, algo tan patético como "los valores de clase" o algo tan ridículo como los genes.Así que, una vez más, depende. No carece de sentido querer heredar un título o una fortuna (aunque eso NO necesariamente hace a un buen padre). Pretender heredar un negocio o profesión familiar es arriesgado, pero no faltan hijos sin personalidad propia que acepten dedicarse a lo mismo que el padre sólo porque es "la tradición de la familia".
Por descontado, que una granja, un oficio honesto o educación profesional, son las mejores herencias que cualquiera puede recibir, pero quienes afirman que quieren procrear para "tener un heredero" (Atención: ¿Porqué siempre dicen "heredero" y nunca "heredera") difícilmente piensan en algo tan generoso.
En lo que piensan, comúnmente, es en sus genes. Pretender que los genes son una buena herencia, eso únicamente lo podrían afirmar los X-Men. Todos los demás sencillamente carecemos de algo especial en nuestros genes. nuestro rostro es indistinguible en una multitud.
Sin duda, Cada personas es única, poseedora de plena dignidad, pero el futuro de la humanidad no depende de los
6. Para seguir viviendo a través de ellos
Para realizar los sueños que uno no cumplió. Para que aproveche las oportunidades que uno no tuvo, o dejó pasar. Para vivir la vida que el padre o la madre no vivió, aunque eso implique que el pobre hijo (o hija) no tenga derecho a vivir su propia vida, sus propios gustos y sus propios errores.La variante inocente y, hasta positiva, es ayudar a formar una vida que este aquí cuando uno ya no. Que se refresque bajo la sombra del árbol que uno sembró y lea la biblioteca que tantos años costó reunir.
La variante enfermiza incluye a la mamá que pone a la niña a estudiar piano (y la niña odia el piano o prefiere el saxofón) porque ella siempre quiso ser concertista; la que lleva arrastrando a la niña a las clases del ballet porque no ha dejado de soñar con el tutú y las zapatillas (pero es a su hermano mayor quien enloquece con las obras de Ivanoy y Petipa).
O es el papá, que me a su hijo en clases de actuación, canto y baile para que cumpla sus sueños de actor, aunque el muchacho sueñe esté ansioso por aprender ebanistería... o lo mete a la escuela de derecho bajo la amenaza de que si no se gradúa y se convierte en el gran abogado que él siempre quiso ser, borrará su nombre del libro de la familia, pero el pobre niño quería ser cura, o bombero, o poner una pastelería.
Tener hijos para vivir a través de ellos es una de las vías más sencillas para hacerlos infelices.
7. Para transmitir los valores y cualidades que creemos poseer
Un tema delicado. Todo iría muy bien los valores de cada uno de nosotros fueran impecables, pero a veces uno le toma más afecto a sus manías que a sus verdaderas virtudes.No es raro que esos valores que se desean transmitir a los hijos sean el machismo, el clasismo y el racismo. Estos "valores" también suelen explicar el rechazo de muchas personas hacia la adopción.
"Un machín, como yo", "hay que mejorar la raza", "para que sea gente bien, como uno", "para que le vaya a mi equipo...", la lista es infinita.
8. Para atrapar o conservar a un hombre
Uno pensaría que después del 68, la liberación femenina, el voto de la mujer y el fin de la edad media, ya estarían extintas las mujeres que se embarazan para que el novio se anime a casarse. Pues no, de hecho abundan en las regiones de mayor marginación. Tampoco faltan las mujeres que esperan que un hijo evite el divorcio y ayude a salvar el matrimonio.Hay frases comunes relacionadas con el asunto: "Un hombre no sabe que quiere ser padre hasta que lo es", "ya que vea al bebé se quedará contigo", "a mi prima le funcionó".
En México, el 20 por ciento de los hogares sólo tienen a la madre como jefa y sostén. Al menos a ese 20 por ciento del total de mujeres que son madres y jefas de hogar, tener un hijo no sirvió para evitar un divorcio o para convencer al padre de quedarse y hacerse cargo de los niños. Se pueden tener ideas, datos, teorías y opiniones acerca de quienes no quieren ver a sus hijos o hacerse cargo de ellos, lo importante es que eso NO funciona.
Ya que toco el tema agregaré que no existen "madre solteras" y "madres casadas" Sólo existen madres, y ya.
9. Para tener quien nos acompañe en la vejez
¿Quién te cuidará cuando estés vieja? Me gustaría saber si las personas que preguntan eso visitan a sus padres y cuidan de ellos, o tienen pensado hacerlo.
La realidad es que 18 de cada cien ancianos son maltratado por sus hijos, abandonados y hasta despojados de sus casas por sus propios descendientes. 18 por ciento, puede no parecer mucho, pero son millones de ancianos en cada país los que viven esa dolorosa realidad.Además, para la cuarta parte de los ancianos su pensión de retiro es insuficiente y tienen que hacer algún trabajo, casi siempre con ingresos de salario mínimo, para sostenerse. Ahí no hay hijos que velen por ellos, pues no es necesario llegar al extremo de maltratarlos o despojarlos. Los hijos tienen sus propios problemas, sus propios apuros y sus propias deudas, así que difícilmente se harán cargo de los problemas de los padres.
De hecho, lo más probable es que, aún en la vejez, los hijos no dejen de acudir a los padres, sobre todo para que les ayuden a cuidar de los nietos.
Cierto, después de una vida de trabajo todos deberíamos tener un retiro digno, tranquilo y seguro. Después de años de cuidar y educar a los hijos uno esperaría, por lo menos, gratitud.
Por supuesto, todos conocemos a alguien que sí cuida, apoya o envía a sus padres de viaje en la vejez, pero esos casos son una minoría. Por desgracia, la mayoría de nosotros pertenecemos a la mayoría.
10. Para contar con su fuerza de trabajo
No siempre es una mala razón. En una granja o un rancho, en donde hay que cuidar 40 vacas, o 150 cabras, 200 pollos, además de cultivar 400 acres, o 30 hectáreas de tierra, y limpiar, cosechar, y almacenar, tener brazos extra tiene mucho sentido. Los hijos pueden compartir los beneficios y heredar la tierra. También ocurre con ciertos negocios.
Pero en una ciudad lo más probable es que más hijos sólo traigan más presión, más competencia para los pocos puestos de trabajo disponibles, más demanda de servicios educativos y de salud, más necesidad de subsidios y, mientras las oportunidades sigan escasas, cada persona puede aportar poco más que su desesperación.Si, dramático.
Bonus: Para evitar la extinción de la especie.
Una especie que tiene más de 7 mil millones de ejemplares repartidos por todo el planeta, con capacidad para sobrevivir y proliferar en los climas mas diversos no está precisamente al borde de la extinción. Tan sólo en el medio siglo de 1965 a 2015 la población mundial se duplicó.
Es verdad que no en todas la regiones las personas se reproducen al mismo ritmo. La próspera Europa, que tanto creció durante la revolución industrial y el siglo XX, a principios del XXI mostraba una estabilidad que lentamente se transforma en decrecimiento. Esa tendencia tiene muy alarmadas a las personas que temen que en pocos años los inmigrantes se conviertan en mayoría.
No faltan quienes afirman, preocupados, que la humanidad está dejando de cumplir con el mandato de crecer y multiplicarse, aunque la revolución industrial y el estado de bienestar hayan generado condiciones para multiplicarnos de manera exponencial. En la mayor parte del mundo la población no deja de crecer.
Así que podemos dormir tranquilos, a menos que venga una tercera guerra mundial o el apocalipsis zombie, una extinción de la humanidad no se ve en el horizonte.

Publicado por
Blog de Javier Hernández
en
22:30
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
adopción,
adoptar,
estupidez,
familia,
familia tradicional,
felicidad,
feminismo,
hijos,
niños,
paternidad,
responsabilidad,
Tolerancia,
valores,
Virtudes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
