miércoles, 8 de abril de 2015

Diez malas razones para NO tener hijos

Así como hay buenas o malas razones para tener hijos, hay buenas o malas razones para no tenerlos. Las malas razones se reconocen por su tinte egoísta, interesado y hasta lucrativo, mientras que las buenas razones evitan las expectativas acerca de lo que el hijo hará por los padres, para asumir una posición realista en la cual se admite que la paternidad/maternidad implica un compromiso con esfuerzo y sacrificios a largo plazo, sin retribuciones a la vista.

Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.

Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.

Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:


1. Porque "El mundo es un lugar horrible"

Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.

Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.

2. Por razones ocupacionales

Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.

No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.

3. Por motivos religiosos

En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".

Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.

4. Por motivos económicos

El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.

La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.

5. Por motivos psicológicos

Parece mentira pero existen: no traer varones a un mundo en el que crecerán como parte de un género opresor, violento y misógino; ni traer mujeres a un mundo en el que crecerán oprimidas, acosadas y abusadas sexualmente.

Muchos maniacos optan por no traer más gente a un mundo está lleno de psicópatas: asesinos seriales, violadores, cochistas, feminazis, derechosos, fachas, comunistas, terroristas, neolibarales, adictos al crack, policías y lo que sea que cada quien tema/odie/desprecie más.

6. Por motivos familiares

Muchos crecimos rodeados de parientes, tíos y tías, primos y primas, abuelos y abuelas, padres y madres que no paran de decir cosas como "cuando crezcas y te cases", "cuando tengas hijos" ¿Por qué todavia no tienes novio (a)?", "y tu para cuando" "ya cambiarás de opinión", "toda la gente se tiene que casar", etc. A cualquiera se le quitan las ganas de tener hijos propios.

Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.

arte7. por motivos genéticos

Hay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...

Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.


8. Por motivos históricos

Este es un tema serio. Hay quien creció con una historia secreta que le dolía, creciendo junto a ella y acompañándola a todas partes. El tío o la tía que los manoseaba; el maestro o entrenador que los desvestía para mirarlos; el padre que les gritaba; la madre que los golpeaba; los hermanos mayores que los maltrataban; los padres que no paraban de pelear, discutir y meter a los hijos como argumentos o instrumentos de la pelea; el vecino que robaba, los compañeros que se burlaban...

Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.


9. Por motivos prácticos

Está demostrado que los hijos no salvan el matrimonio, antes lo ponen a prueba. Ponen a prueba la paciencia, los nervios, el temple, la inteligencia, la capacidad... así que prefieren mantener la paz en el hogar, el silencio en la casa... o simplemente admiten que no tienen idea de cómo educar, controlar y guiar de manera razonable pro el mundo a una o más nuevas personas.

Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.

10. Por motivos demográficos

Para muchos el mundo está sobrepoblado. El Metro va siempre lleno, la fila del Starbucks cada día es más larga, el tiempo de espera en el banco es insoportable y no pasa un elevador vacío, los taxis van ocupados, la oficina es demasiado ruidosa y francamente ya tienen demasiados parientes. La familia Godínez, Pérez, Rodríguez, Hernández o López necesita terapia grupal, no integrante más.

No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad;  esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.

Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.

Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.


Las pesadillas ilustraciones son de Edwad Gorey, Joshua, Mark Ryden, Ray Caesar, Amano Katan, Baltasar Balthus, Tari Nakagawa y Anton Semenov

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