Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de junio de 2017

El "Autobus de la Intolerancia"

¿Un autobus "intolerante"? ¿Ultracatólico? La ignorancia de los "ilustrados" da pena: los católicos o son católicos o no lo son. No hay "ultracatólicos", como tampoco hay "ultramexicanos", "ultramillenials" o "ultrauniversitarios". 

Vamos al mensaje; si el autobús miente, entonces: ¿Los niños no tienen pene y las niñas no tienen vagina? ¿Que tienen? ¿Flores? ¿Un colisionador de hadrones? ¿Un constructo social?

...la cuestión es que el mensaje no es falso y por sí mismo tampoco es homofóbico, heteropatriarcal, neonazi, neolineral, neoclásico, o todos los adjetivos que se le quieran poner. 



El problema son dos bandos que en nombre de "los niños" intentan imponer una cosmovisión. Ambos bandos intentan imponerla y no con argumentos, ni evidencias; sino con diatribas, acusaciones personales y llamados a las emociones. Ah, pero todo "por el bien de los niños" ¿Porqué no le preguntamos a los niños? A lo mejor ellos prefieren bicicletas, parques y pelotas, antes que sofismas de "género". 


NO tengo hijos. Por eso NO pretendo saber que le conviene a los hijos de los demás, porque para eso primero hay que tenerlos. ¿necesitan aprender a onanearse o a sumar y restar? ¿A asumirse como entes sexuados o desarrollar hábitos de disciplina y constancia? ¿Tolerar la diversidad sexual o aprender a resolver diferencias sin violencia?

En cualquier caso, los niños deberían ser considerados un bien en el que hay que invertir, una inversión social, no un arma argumentativa. ¿Porqué les encanta usar a los niños como chantaje discursivo?


Pero a los "Progresistas" les encanta saber qué es lo que todos los demás necesitamos, y si no compartimos su opinión, es porque somos unos ciegos, unos necios y unos tontos. ¿No deberían ser ejemplo de tolerancia y diversidad? ¿Porqué cuando alguén no comparte sus opiniones de inmediato acuden a descalificaciones personales? ¿Desde cuando ser "progresista" es mejor que ser católico?

Pero resulta que enunciar un hecho biológico es "intolerancia" y encima, religiosa. Por algo, las feministas de Tercera Ola, acusan a la ciencia de ser "heteropatriarcal" y proponen una nueva ciencia, que no se base en la vetusta lógica, la opresiva experimentación, ni la machista racionalidad. El problema es que a pesar de todos los libros autorrefenciales que se inventen, la realidad seguirá ahí afuera.

Los niños que nazcan con cromosomas Xy los tendrán toda su vida, y eso determinará estatura, complexion, rendimiento físico; a pesar de que algunos niños elijan vestir lentejuelas, o minifalda, o traje charro; de que sean boxeadores, strippers o contadores. La niñas tendrán cromosomas XX con independencia de que sean feministas radicales, fanáticas de Arjona o numismáticas; de que se dediquen a la carpintería, la astronaútica o la vida monacal.


Claro, hay excepciones, pero son excepciones. Personas que nacen con ojos de distinto color, con seis dedos en cada mano, con albinismo, con estatura extraordinariamente grande o extraordinariamente perqueña, no se toman como "reglas" para legislar; ni como modelos aspiracionales; tampoco pretenden que quienes solo tenemos cinco dedos seamos inferiores, que los que tenemos ambos ojos del mismo color seamos unos monocromáticos; que los no albinos seamos unos cromodominantes; ni unos enanos que deben ser gobernados, o unos gigantes que deban ser admirados. Las excepciones en el género biológico son eso, excepciones; unas veces trágicas, otras científicamente relevantes, algunas hasta podrán ser vividas como una bendición... sólo quienes las viven saben qué significa para sus vidas. Pero los dicromáticos no van por el mundo alegando que oponerse a leyes que les den privilegios especiales, somos unos dicromáticofóbicos. 

Es cierto que lso seres humanos podemos elegir nuestro destino. Se puede nacer alemán y elegr la nacionalidad suiza (Einstein lo hizo); se puede nacer como un negro pobre y morir como un blanco rico (lo hizo Michael Jackson). 

La biología no tiene por qué limitar nuestras capacidades (lo sabía Ray Charles) Y nacer con cromosomas Xy no tiene que imponer que una persona se dedique a la minería, si prefiere ser soprano (Farinelli lo consiguió) pero tampoco podemos ir contra la lógica y las leyes de la termodinámica. Los humanos podemos reivindiar una cantidad infonita de derechos, pero necesitamos las obligaciones correspondioentes o esos derechos serán meros enunciados; más aún, podemos especular todo lo que se nos antoje, pero alguien tendrá que ponerse a trabajar. 


Afirmar que existen "n" cantidad de géneros puede no ser científico, pero es políticamente correcto. Y la corrección se impone a fuerza de repetición, de descalificar y aislar al que piensa de otra manera. Benditos libertarios, que vienen a imponernos sus libertades.

¿Que las personas tienen derecho a ser gays, lesbianas, dragqueens, leathers, nudistas o sadomasoquistas? Lo tienen; pleno derecho a avivir y proclamar su identidad. No deben ser discriminados, pero tampoco privilegiados, ni menospreciados ni supravalorados; ni hacerlos invisibles, ni establecerlos como corrientes dominantes. Y lo mismo para las religiones.

Las decisiones de un estado laico, no han de estar dominadas por criterios religiosos, pero tampco por criterios ideológicos. No hay religiones verdaderas, ni ideologías superiores. Y si alguna religión o alguna ideología merece ser suprimida, es aquélla que aspire a la hegemonía. Aquella que niega a las demás el derecho de existir.

Para los que no somos católicos ni "progresistas" unos y otros nos resultan unos necios. pero que los "progresistas", estandartes de tolerancia, conocimiento y libertad; sólo den muestras de intolerancia, prejuicio, oscurantismo y arrogancia autoritaria, es vergonzoso. 

martes, 19 de mayo de 2015

¿A qué juegan tus hijos?

 a Ludi

Para muchos padres, la televisión, la PC, la tablet o la consola de videojuegos, son un grupo de niñeras electrónicas que cumplen la valiosa labor de tener a los niños quietos y en silencio. No es poca cosa, si no fuera por esos oportunos aparatos, los críos no cesarían de importunar con exigencias de atención, habría que escucharlos, ponerles actividades, leer con ellos, enseñarles a colorear o, peor, tener que llevarlos al parque, pasear al perro juntos y jugar con ellos a la pelota

Los adultos llegan cansados después de un arduo día de trabajo; necesitan llevar una vida cultural amplia y diversificada, lo cual sólo es posible cuando se sientan a mirar las noticias, las telenovelas y el fútbol. Recordemos que los adultos NO hacen ejercicio, ni leen, ni conviven con sus hijos porque sencillamente carecen de tiempo para eso. 

En fin... ¿Por qué hay tiempo para la telenovela y no para los niños? Mi teoría es que en realidad pocos adultos tienen una convicción y deseo sincero de experimentar la paternidad. La mayoría se casa y tiene hijos por inercia, costumbre, tradición y presión social; no vaya la gente acreer que uno es marica, impotente o estéril. 


Los hijos se tienen como un deber cívico, social o hasta religioso; se cumple con tenerlos, darles de comer y comprarles la consola de juegos, la conexión a Internet y una tablet (ya todos los de su clase tienen una cosa de esas, qué van a pensar de la familia si los hijos carecen de ellas). 

Dejemos para otra ocasión lo que pueden y, de hecho, hacen los niños y adolescentes con sus tablets y smartphones. Ocupémonos por ahora de lo que hacen y pueden hacer con las consolas. Sin embargo, para abordar el asunto, es necesario descartar, primero, tres posturas estúpidas  radicales. 

1. La de quienes les temen y odian a esos aparatos del mal, que sólo enseñan violencia, brujería y maldad. 

2. La de quienes se declaran analfabetas tecnológicos y ven con admiración que un crío de dos años pueda usar un iPad mejor que sus padres. 

3. La de quienes comparten la adicción a los videojuegos y sólo ven en ellos una maravillosa ventana a experiencias imposibles en la vida real. 

Así pues, hay que ser realistas e intentar ser breves. 

Los videojuegos, como cualquier otra tecnología, son buenos o malos según el uso que se les de. Con una cámara se puede documentar un abuso policiaco o filmar una película snuff. Con una conexión a Intenet se puede obtener un diplomado en línea o perder el patrimonio con las apuestas en línea. Con una tablet se puede aprender diseño gráfico o perder el empleo metido en facebook. Con los videojuegos se pueden desarrollar habilidades o adicciones. La responsabilidad, en cada caso es de los padres. Ellos pagan por la laptop, la conexión a internet, el smartphone y los videojuegos. es su completa responsabilidad si con esa laptop de descarga piratería, si con esa conexión a internet se descuidan los estudios, si con ese sparthphone sus hijas hacen pública su desnudez y si con esa videoconsola los niños tienen acceso a materiales y experiencias diseñadas y destinadas a personas adultas

Los videojuegos pueden tener actividades que ayuden a desarrollar la memoria, la inteligencia matemática o la habilidad motriz. Incluso pueden ayudar a perder peso y ponerse en forma. Cierto. pero también pueden contener imágenes demasiado violentas para cerebros en formación, o incluir escenas perturbadoras, o dar acceso a experiencias eróticas. ¿Como saber qué videojuego es apropiado y cual no lo es? 

Simple: sólo hay que mirar la caja. Y para estar más seguros, ponerse a jugar con los críos. Si, apagarle a los malditos chismes del espectáculo y ponerse con los hijos a jugar a lo que ellos juegan. in miedo. Cualquier persona menor de setenta años por lo menos habrá jugado Pong y los videojuegos no muerden. De hecho, hay que jugarlos para que No muerdan a los niños. ¿Es que nadie piensa en los niños? 
Vale; primero hay que mirar la caja. Todos los vídeos juegos incluyen en la caja una advertencia sobre su clasificación y contenido. La mayoría de los sistemas de clasificación está validado por el gobierno y muchas veces coincide con la clasificación local de las películas. 

Si los padres tomaran unos minutos para verificar esas clasificaciones, en música, cine, televisión y discos, al menos algunas tragedias se podrían evitar. En México (como en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Chile) se utiliza el sistema ESRB, que significa Entertainment Software Rating Board. Según este sistema, los videojuegos entran en alguna de las siguientes categorías: 
  • EC . Early Childhood (Niños pequeños) color verde . De 3 a 5 años . Material con contenido apto para niños. Los juegos que entran dentro de esta categoría son específicamente desarrollados para niños pequeños y usualmente son de orientación educacional.
  • E . Everyone (Todos) color amarillo . Todas las edades o 6 años en adelante . Abarca temas aptos para todas las edades o de 6 años en adelante.
  • E +10 . Everyone 10 and up (Todas las personas mayores de 10 años) color naranja . Material idóneo para edades de 10 y más años. Las obras dentro de esta categoría contienen animaciones, mas violencia leve o fantástica, un lenguaje algo colorido, o sangre.
  • T . Teen (Adolescentes) color rojo . Contenido adecuado para adolescentes entre 13 y 15 años. Los productos de este género contienen violencia moderada, y juegos de azar simulados.
  • M . (Mature 17+) (Maduro) color vino . pueden contener material pertinente para edades de 17 o más años. Las obras de esta categoría pueden mostrar violencia, sangre y horror, temas sexuales o insultos. Muchos vendedores (como Walmart y GameStop), aplican políticas sobre no vender juegos con este ordenamiento a menores de edad sin la presencia y aprobación de algún tutor. Desde el año 2003, el símbolo lleva la leyenda «17+» al lado de la palabra Mature.
  • AO . Adults Only (18+) (Adultos únicamente, mayores de 18 años) color negro . Contenido solamente para adultos. Los títulos en esta categoría incluyen escenas prolongadas de violencia extrema o temas sexuales y desnudez.
  • RP . Rating Pending (Clasificación pendiente) . Aparece en juegos enviados a la ESRB y que esperan una clasificación final. Sin embargo, una vez calificados, toda la publicidad pre-lanzamiento debe contener la calificación oficial del juego puesta por la ESRB. Algunos juegos, dependiendo de la intensidad de su contenido, pueden tener una renuncia de responsabilidad en la que aparece «Puede tener contenido inapropiado para menores» para muchos juegos que están clasificados con T (Teen), M (Mature) y AO (Adults Only).
  • KA . Kids to Adults (Desde niños hasta adultos) . Material con contenido propicio para edades de 6 o más años. Estos títulos eran diseñados para niños y adultos de varias edades y gustos. Pueden contener violencia mínima, comicidad o algo de lenguaje crudo. 

Además, Nintendo aconseja poner atención en el nivel de destreza que exige cada juego: ¿Está en inglés o japonés? ¿Requiere habilidades de lectura? ¿Exige destrezas matemáticas? ¿Que nivel de coordinación ojo-mano se requiere para que el juego sea una experiencia agradable? 

En suma: ¿El juego que el hijo o hija está pidiendo es adecuado para su edad, tanto por las destrezas que se requieren, como por los contenido que verá en él? 

Antes de comprar un videojuego, Nintendo recomienda ver la portada de la caja, leer la descripción ( De qué va la historia, cuántos jugadores pueden participar, si requiere de algún accesorio especial, a qué publico está dirigido). Si es posible, leer alguna crítica en los medios que se especializan en videojuegos y, si se puede, rentarlo antes, para probarlo antes de la compra. 

Antes que temer o prohibir los videojuegos en casa hay que conocerlos. En Zelda hay una historia comparable al Señor de los Anillos, aderezada con desafíos de memoria, inteligencia y destreza. En la colección de Mario Bros hay historias llenas de imaginación, con valores positivos y buenos desafíos para la coordinación psicomotora. En las colecciones de Lego y Disney, hay juegos entretenidos, desafiantes y muy divertidos para jugar en familia. 

Habrá tiempo para juegos más oscuros como Devil May Cry, más realistas como la venerable colección de Call of Duty, más complejos como la colección Resident Evil, más vertiginosos, como Mad Word o Mirrors Edge, o incluso más artísticos como Xenoblade, sin dejar de lado juegos que requieren el desarrollo de habilidades específicas, como la serie gran Turismo o que exigen cierta formación cultural, como Red Steel o la serie Burnout, Habrá tiempo para crecer... mientras tanto, los padres pueden usar esos juegos.  


martes, 28 de abril de 2015

Dia del Niño en México. De las declaraciones a la realidad

Estos son los derechos de los niños. Aprobados por todos los países integrantes de la ONU en 1959.
El gobierno Mexicano los firmó, los apoya y los defiende con entusiasmo.

10 Derechos de los niños

Sin embargo, más allá de los discursos y la fotografías para la prensa, esta es la realidad:


miércoles, 8 de abril de 2015

Diez malas razones para NO tener hijos

Así como hay buenas o malas razones para tener hijos, hay buenas o malas razones para no tenerlos. Las malas razones se reconocen por su tinte egoísta, interesado y hasta lucrativo, mientras que las buenas razones evitan las expectativas acerca de lo que el hijo hará por los padres, para asumir una posición realista en la cual se admite que la paternidad/maternidad implica un compromiso con esfuerzo y sacrificios a largo plazo, sin retribuciones a la vista.

Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.

Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.

Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:


1. Porque "El mundo es un lugar horrible"

Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.

Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.

2. Por razones ocupacionales

Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.

No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.

3. Por motivos religiosos

En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".

Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.

4. Por motivos económicos

El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.

La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.

5. Por motivos psicológicos

Parece mentira pero existen: no traer varones a un mundo en el que crecerán como parte de un género opresor, violento y misógino; ni traer mujeres a un mundo en el que crecerán oprimidas, acosadas y abusadas sexualmente.

Muchos maniacos optan por no traer más gente a un mundo está lleno de psicópatas: asesinos seriales, violadores, cochistas, feminazis, derechosos, fachas, comunistas, terroristas, neolibarales, adictos al crack, policías y lo que sea que cada quien tema/odie/desprecie más.

6. Por motivos familiares

Muchos crecimos rodeados de parientes, tíos y tías, primos y primas, abuelos y abuelas, padres y madres que no paran de decir cosas como "cuando crezcas y te cases", "cuando tengas hijos" ¿Por qué todavia no tienes novio (a)?", "y tu para cuando" "ya cambiarás de opinión", "toda la gente se tiene que casar", etc. A cualquiera se le quitan las ganas de tener hijos propios.

Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.

arte7. por motivos genéticos

Hay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...

Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.


8. Por motivos históricos

Este es un tema serio. Hay quien creció con una historia secreta que le dolía, creciendo junto a ella y acompañándola a todas partes. El tío o la tía que los manoseaba; el maestro o entrenador que los desvestía para mirarlos; el padre que les gritaba; la madre que los golpeaba; los hermanos mayores que los maltrataban; los padres que no paraban de pelear, discutir y meter a los hijos como argumentos o instrumentos de la pelea; el vecino que robaba, los compañeros que se burlaban...

Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.


9. Por motivos prácticos

Está demostrado que los hijos no salvan el matrimonio, antes lo ponen a prueba. Ponen a prueba la paciencia, los nervios, el temple, la inteligencia, la capacidad... así que prefieren mantener la paz en el hogar, el silencio en la casa... o simplemente admiten que no tienen idea de cómo educar, controlar y guiar de manera razonable pro el mundo a una o más nuevas personas.

Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.

10. Por motivos demográficos

Para muchos el mundo está sobrepoblado. El Metro va siempre lleno, la fila del Starbucks cada día es más larga, el tiempo de espera en el banco es insoportable y no pasa un elevador vacío, los taxis van ocupados, la oficina es demasiado ruidosa y francamente ya tienen demasiados parientes. La familia Godínez, Pérez, Rodríguez, Hernández o López necesita terapia grupal, no integrante más.

No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad;  esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.

Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.

Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.


Las pesadillas ilustraciones son de Edwad Gorey, Joshua, Mark Ryden, Ray Caesar, Amano Katan, Baltasar Balthus, Tari Nakagawa y Anton Semenov

martes, 7 de abril de 2015

Diez buenas razones para tener hijos.

Antes comenté diez malas razones para tener hijos. No son malas porque odie a los niños o quiera que la especie humana se extinga, sino porque esas malas razones son diferentes expresiones de egoísmo. No provienen de un genuino amor por la infancia, la pareja o la familia, sino por el amor a uno mismo que hace desear que una extensión de uno mismo, un futuro cuidador o un "gancho" para que la pareja no se vaya.

Tanto los beneficios reales como los imaginarios se basan en la presunción de que los hijos le devolverán a uno el favor de darles la vida, ya sea mediante su trabajo, su compañía o su memoria (ellos me recordarán cuando muera). En general, cualquier razón que implique obtener algún beneficio personal, una contraprestación o un servicio de los hijos, lo único que puede dar son padres decepcionados e hijos infelices.

Hay otras razones más difíciles de clasificar, pero ya me ocuparé de ellas. Tampoco me olvido de aquéllas que vinculan la paternidad y maternidad a una especie de determinismo, según el cual es egoísta no cumplir con un papel socialmente asignado.. es decir, "tener hijos porque toca".

Descartemos esas tonterías. La sociedad sufrirá por unos hijos mal educados o que crecen en ambientes enfermos, pero poco o nada hará para colaborar con su educación, mantenimiento y cuidados. La pareja nada le debe a la sociedad, ni a la opinión publica, así que tener hijos o no es una decisión privada.

En esa decisión también hay buenos motivos para tener hijos. Motivos generosos, que consideran lo beneficios que pueden traer más niños o niñas a la comunidad, o tienen claro lo mucho que una paternidad responsable puede hacer por la infancia.

Para encontrar esos buenos motivos, es necesario hacer un lado cualquier posible beneficio o retribución que uno espere recibir. Tener hijos se trata de dar, de entregar, de esforzarse.  La paternidad o la maternidad no son el sentido ni el propósito de la vida, y  salvo por momentos, breves y significativos lo único que puede esperarse son años de sacrificio. la ciencia lo ha demostrado y también que los adultos sin hijos están más satisfechos con su vida que los adultos con hijos. Ese apasionamiento de quienes dicen que la vida sólo tiene sentido con hijos me parece sospechoso.

Prefiero a quienes los tienen por motivos realistas, o los tienen simplemente sin necesidad de andar presionando a los demás para que también los tengan, . Que es en donde se manifiesta la auténtica  generosidad. Fin del rollo; hay buenas razones para tener hijos y aquí van diez:

1. Porque la vida es bella. 
Mientras haya un cielo azul salpicado de nubes, dorados amaneceres y atardeceres coloridos, mientras haya flores en el campo, nieve en las montañas, perros en los jardines, amigos en las calles, cómplices en las aulas y abrazos bajo la luna, este planeta será un buen lugar para vivir en él. Y vale la pena mostrárselo a más gente. Enseñarle a cuidarlo. Dejar que lo disfruten.

2. Porque se quiere y punto.
Sin presión social, para tener o no tener. Sin preguntas estúpidas (¿Quién te recordará cuando hayas muerto?), sin amenazas idiotas (Te arrepentirás cuando seas viejo), sin augurios de subnormales (ya cambiarás de opinión), sin sentencias imbéciles (eres/son unos egoístas).
Se pueden tener hijos para ver su cara cuando llegan los Reyes Magos, para comprarles la colección de Harry Potter, o Lemony Snicket, o lo que sea que les guste leer; para ver Peppa Pig o Phineas y Ferb; para subirse al ascensor y oprimir todos lo botones.

3. Para disfrutar la alegría de verlos crecer y descubrir el mundo.
Y descubrir esos pedazos de metal que se pegan a los imanes (y todos los juegos que se pueden inventar con eso) y las piedras pómez, y los mentos con Cocacola, los cohetes de cerillo, Zelda, Sabina, Bach, Janosh, Metallica, Morricone y Mancini. Hay montones de cosas que vale la pena descubir y verlos descubrir. 

4. Para crear un vínculo con ellos.
Y ganarse su respeto, no imponerlo. Y ganarse la confianza, no exigirla. Y ganarse el amor, no reclamarlo ni suplicarlo. Y entablar con ellos esa amistad que es rara y distinta a la que se forma entre hermanos, o primos, o camaradas. 

5. Para enfrentar el desafío como una aventura compartida.
Y hacer de cada vacación, cada fin de semana, cada tarea escolar, cada limpieza de la casa, una aventura. Porque hasta preparar el desayuno puede ser algo por lo que vale la pena vivir.

6. Para tener la oportunidad de preocuparse por su bienestar y educación.
Y al menos intentar hacer algo bueno en ellos: buenos ciudadanos, buenos habitantes del mundo. gente responsable, trabajadora y fuerte, que no crea que la vida es un parque de diversiones, pero tampoco que es una tragedia. 

7. Para hacer cosas grandes y pequeñas. 
Armar una casa para el perro, un palomar, una conejera... o hacer pompas de jabón, algodón de azúcar y malvaviscos con chocolate, manzanas con limón o pescados fritos. Hacer muchas cosas buenas y divertidas y apagar la tele para siempre (bueno, no para siempre mientras exista BBC).

8. Para subirse al coche y salir a comer sándwiches en un bosque, o pescar, o conducir hasta la playa.
Al final, esos son los recuerdos que unen a las familias alrededor de la mesa de Navidad. Esas cenas deberían perder la solemnidad que ha terminado por convertirlas en pesadillas anuales.

9. Para enseñarles a andar en bicicleta
Y subirlos a un tren, y mirar películas en el autobús, y llevar al perro de la correa, y a usar patines, a ponerse un impermeable para no temer a la lluvia y a comer quesadillas junto a la carretera.

10. Porque vivir es bueno
Si no lo fuera ya todos nos habríamos arrojado de un puente. Pero aquí seguimos, a pesar de las campañas políticas, las campañas religiosas y las fiestas patronales (con sus malditos cuetes). Aquí seguimos porque hay más razones para quedarse que para irse. Y esas pueden ser también sus razones.



lunes, 16 de marzo de 2015

Diez malas razones para tener hijos

1. Por error

No es la peor, pero sin duda es la más frecuente. Por un error se embarazan las adolescentes, por un error interrumpen sus estudios, por un error deciden abordar y por un error, los jóvenes toman un tren directo a la frontera.

Pero el error no fue embarazarse, sino lo que ocurrió antes, por la curiosidad, la presión de los amigos y la ignorancia.

Al final, esos niños son criados por los abuelos,  se dan en adopción, se convierten en desechos de hospital o crecen en la pobreza.

Pero los adultos también cometen errores. La cerveza o el licor les nublan el juicio, la emoción de una aventura, o de una infidelidad... tal vez la prisa.... los errores ocurren, generan hijos inesperados y vínculos tormentosos que se limitan a una pensión alimenticia.

Pero no todo es tragedia, la mayoría de nosotros, somos invitados inesperados a la vida de nuestros padres. Ellos finalmente se acostumbraron a la idea, le tomaron gusto y hasta se encariñaron con nosotros.

Mucho depende de la edad y las condiciones: no es lo mismo un hijo deseado con padres separados que un hijo no deseado, ni planeado, ni amado.

Tampoco es lo mismo decir "no lo esperábamos" que "no lo esperábamos todavía".

Ni es lo mismo decir "no esperábamos el cuarto" que decir "mi madre me va a matar".

2. Por presión social

Este es el reverso de los niños que nacen por error.

Son niños más esperados por las personas que rodean a los padres que por los padres mismos.  Unas veces personas ociosas, con pocos temas para conversar, que sueltan frases aparentemente inocentes:
"¿Y ustedes para cuando?"
"¡Ya tienes veinte, (o veinticinco, o treinta), se te ve a pasar la edad"
"A este paso, tus hijos van a ser como tus nietos"
"Quiero conocer a mis nietos"

Y estupideces por el estilo. Estupideces, sí, porque esas frases jamás son inocentes... bueno, no necesariamente son maliciosas. Hay personas mayores que realmente quieren saber cómo serán sus nietos, jugar con ellos, etc., tal vez motivados por los agradables recuerdos que sus abuelos les dejaron y por eso quieren ser abuelos.

Pero la mayor, la más molesta y hasta la más dolorosa presión viene de una sociedad integrada por individuos a los que les faltan temas de conversación. Por lo tanto, acuden a los lugares comunes. Y los lugares comunes, invariablemente, son opiniones y juicios sobre la vida de los otros.

Ya sea porque cada quién cree que es más inteligente  y, por lo tanto, capaz de tomar mejores decisiones que cualquier otra persona, o porque no soportan ver que otras personas vivan mejor, con más tranquilidad o más prosperidad, nunca falta los que pontifican, dan consejos no solicitados y reparten su "sabiduría".

Ahí encajan los que, cansados de sus hijos, lo único que pueden es sugerir, mandar o regañar a quienes no los tienen para que sepan lo que es "madurar" (sufrir). Pero no son los peores casos. Los realmente malévolos son aquellos que creen que una mujer sin hijos es un ser incompleto, o una persona muy egoísta, o alguien que actúa contra natura, o una infame bruja, o de plano, una hereje que no obedece al mandamiento de crecer, multiplicarse y "regalar el don de la vida".

Pero los futuros abuelos en algún momento ayudarán a cuidar a los niños y tendrán que aguantarlos muchos fines de semana. Su presión puede ser chantajista y molesta, pero no irresponsable. La presión social más fuerte y más generalizada viene de una sociedad que considera que las mujeres no están completas si no tienen hijos.

Tener hijos por que es lo que se espera de uno, o para dejar de ser juzgados, por una sociedad que nunca estará satisfecha, difícilmente puede ser el origen de hijos felices.

Por cierto, los imbéciles que preguntan eso, lo hacen juzgando, sin preguntar antes los problemas o preocupaciones que tiene una mujer sin hijos. A veces los quiere, pero no se puede y sus juicios solamente agravan el dolor que sufren esas mujeres. Si, Malditos imbéciles, dejen de preguntar estupideces.

3. Para mostrar al mundo que se es fértil

Esta razón abarca demostrar al mundo que una es una verdadera mujer o que uno es un verdadero hombre, mientras más hijos más hombre.

Eso de "tener hijos regados", o tener más de los que uno puede criar de manera saludable y responsable, podía verse muy bien en la baja edad media, en el mundo árabe o en los narco municipios, pero no en el mundo civilizado.

No hay mucho más que decir; una parte de la humanidad continúa en el paleolítico.

4. Para preservar el apellido

Puedo entender este motivo cuando el apellido que uno desea preservar es Borbón o Windsor y, además, el apellido incluye algún principado, una comarca o un viejo castillo.

Pero no es raro escuchar a hombres que tienen prisa por engendran un hijo varón y no para disfrutar la experiencia de ser padre, llevar a un niño al colegio, subirlo a los columpios y enseñarle a andar en bicicleta; no quienes un hijo varón para que "Su apellido no desaparezca" Y ese apellido es López, o Pérez, o Gómez, o Hernández, o Godínez.

Ningún apellido es mejor que otro y no hace falta ser marqués, o sentirse, para tener derecho pleno a reproducirse... pero no por  la permanencia de un  apellido que es compartido por millones.

Sobre todo, cuando la "gloriosa" herencia que incluye ese apellido no es una farmacia, un título de arquitecto, o una buena y sana formación , sino el gen de la miopía (o algo por el estilo).


5. Para tener herederos

Hablando de herencias.

Quienes desean tener "un heredero" pueden estar pensando en algo tan caballeresco como un coto de caza en el sur de Escocia y una casa solariega, algo tan profesional como un despacho de abogados, algo tan práctico como una casa con un piano y dos autos, algo tan espiritual como los valores cívicos, algo tan patético como  "los valores de clase" o algo tan ridículo como los genes.

Así que, una vez más, depende. No carece de sentido querer heredar un título o una fortuna (aunque eso NO necesariamente hace a un buen padre). Pretender heredar un negocio o profesión familiar es arriesgado, pero no faltan hijos sin personalidad propia que acepten dedicarse a lo mismo que el padre sólo porque es "la tradición de la familia".

Por descontado, que una granja, un oficio honesto o educación profesional, son las mejores herencias que cualquiera puede recibir, pero quienes afirman que quieren procrear para "tener un heredero" (Atención: ¿Porqué siempre dicen "heredero" y nunca "heredera") difícilmente piensan en algo tan generoso.

En lo que piensan, comúnmente, es en sus genes. Pretender que los genes son una buena herencia, eso únicamente lo podrían afirmar los X-Men. Todos los demás sencillamente carecemos de algo especial en nuestros genes. nuestro rostro es indistinguible en una multitud.

Sin duda, Cada personas es única, poseedora de plena dignidad, pero el futuro de la humanidad no depende de los insignificantes genes de ninguna persona en particular.

6. Para seguir viviendo a través de ellos

Para realizar los sueños que uno no cumplió. Para que aproveche las oportunidades que uno no tuvo, o dejó pasar. Para vivir la vida que el padre o la madre no vivió, aunque eso implique que el pobre hijo (o hija) no tenga derecho a vivir su propia vida, sus propios gustos y sus propios errores.

La variante inocente y, hasta positiva, es ayudar a formar una vida que este aquí cuando uno ya no. Que se refresque bajo la sombra del árbol que uno sembró y lea la biblioteca que tantos años costó reunir.

La variante enfermiza incluye a la mamá que pone a la niña a estudiar piano (y la niña odia el piano o prefiere el saxofón) porque ella siempre quiso ser concertista; la que lleva arrastrando a la niña a las clases del ballet porque no ha dejado de soñar con el tutú y las zapatillas (pero es a su hermano mayor quien enloquece con las obras de Ivanoy y Petipa).

O es el papá, que me a su hijo en clases de actuación, canto y baile para que cumpla sus sueños de actor, aunque el muchacho sueñe esté ansioso por aprender ebanistería... o lo mete a la escuela de derecho bajo la amenaza de que si no se gradúa y se convierte en el gran abogado que él siempre quiso ser, borrará su nombre del libro de la familia, pero el pobre niño quería ser cura, o bombero, o poner una pastelería.

Tener hijos para vivir a través de ellos es una de las vías más sencillas para hacerlos infelices.

7. Para transmitir los valores y cualidades que creemos poseer

Un tema delicado. Todo iría muy bien los valores de cada uno de nosotros fueran impecables, pero a veces uno le toma más afecto a sus manías que a sus verdaderas virtudes.

No es raro que esos valores que se desean transmitir a los hijos sean el machismo, el clasismo y el racismo. Estos "valores" también suelen explicar el rechazo de muchas personas hacia la adopción.

"Un machín, como yo", "hay que mejorar la raza", "para que sea gente bien, como uno", "para que le vaya a mi equipo...", la lista es infinita.


8. Para atrapar o conservar a un hombre

Uno pensaría que después del 68, la liberación femenina, el voto de la mujer y el fin de la edad media, ya estarían extintas las mujeres que se embarazan para que el novio se anime a casarse. Pues no, de hecho abundan en las regiones de mayor marginación. Tampoco faltan las mujeres que esperan que un hijo evite el divorcio y ayude a salvar el matrimonio.

Hay frases comunes relacionadas con el asunto: "Un hombre no sabe que quiere ser padre hasta que lo es", "ya que vea al bebé se quedará contigo", "a mi prima le funcionó".

En México, el 20 por ciento de los hogares sólo tienen a la madre como jefa y sostén. Al menos a ese 20 por ciento del total de mujeres que son madres y jefas de hogar, tener un hijo no sirvió para evitar un divorcio o para convencer al padre de quedarse y hacerse cargo de los niños. Se pueden tener ideas, datos, teorías y opiniones acerca de quienes no quieren ver a sus hijos o hacerse cargo de ellos, lo importante es que eso NO funciona.

Ya que toco el tema agregaré que no existen "madre solteras" y "madres casadas" Sólo existen madres, y ya.


9. Para tener quien nos acompañe en la vejez

¿Quién te cuidará cuando estés vieja? Me gustaría saber si las personas que preguntan eso visitan a sus padres y cuidan de ellos, o tienen pensado hacerlo.

La realidad es que 18 de cada cien ancianos son maltratado por sus hijos, abandonados y hasta despojados de sus casas por sus propios descendientes. 18 por ciento, puede no parecer mucho, pero son millones de ancianos en cada país los que viven esa dolorosa realidad.

Además, para la cuarta parte de los ancianos su pensión de retiro es insuficiente y tienen que hacer algún trabajo, casi siempre con ingresos de salario mínimo, para sostenerse. Ahí no hay hijos que velen por ellos, pues no es necesario llegar al extremo de maltratarlos o despojarlos. Los hijos tienen sus propios problemas, sus propios apuros y sus propias deudas, así que difícilmente se harán cargo de los problemas de los padres.

De hecho, lo más probable es que, aún en la vejez, los hijos no dejen de acudir a los padres, sobre todo para que les ayuden a cuidar de los nietos.

Cierto, después de una vida de trabajo todos deberíamos tener un retiro digno, tranquilo y seguro. Después de años de cuidar y educar a los hijos uno esperaría, por lo menos, gratitud.

Por supuesto, todos conocemos a alguien que sí cuida, apoya o envía a sus padres de viaje en la vejez, pero esos casos son una minoría. Por desgracia, la mayoría de nosotros pertenecemos a la mayoría.


10. Para contar con su fuerza de trabajo

No siempre es una mala razón. En una granja o un rancho, en donde hay que cuidar 40 vacas, o 150 cabras, 200 pollos, además de cultivar 400 acres, o 30 hectáreas de tierra, y limpiar, cosechar, y almacenar, tener brazos extra tiene mucho sentido. Los hijos pueden compartir los beneficios y heredar la tierra. También ocurre con ciertos negocios.

Pero en una ciudad lo más probable es que más hijos sólo traigan más presión, más competencia para los pocos puestos de trabajo disponibles, más demanda de servicios educativos y de salud, más necesidad de subsidios y, mientras las oportunidades sigan escasas, cada persona puede aportar poco más que su desesperación.

Si, dramático.

Bonus: Para evitar la extinción de la especie. 

Una especie que tiene más de 7 mil millones de ejemplares repartidos por todo el planeta, con capacidad para sobrevivir y proliferar en los climas mas diversos no está precisamente al borde de la extinción. Tan sólo en el medio siglo de 1965 a 2015 la población mundial se duplicó.

Es verdad que no en todas la regiones las personas se reproducen al mismo ritmo. La próspera Europa, que tanto creció durante la revolución industrial y el siglo XX, a principios del XXI mostraba una estabilidad que lentamente se transforma en decrecimiento. Esa tendencia tiene muy alarmadas a las personas que temen que en pocos años los inmigrantes se conviertan en mayoría.

No faltan quienes afirman, preocupados, que la humanidad está dejando de cumplir con el mandato de crecer y multiplicarse, aunque la revolución industrial y el estado de bienestar hayan generado condiciones para multiplicarnos de manera exponencial. En la mayor parte del mundo la población no deja de crecer.

Así que podemos dormir tranquilos, a menos que venga una tercera guerra mundial o el apocalipsis zombie, una extinción de la humanidad no se ve en el horizonte.





viernes, 9 de mayo de 2014

Hay que aprender Historia

Casi nadie conoce la historia de su país. Menos la historia de la humanidad o la de la Tierra. Pero a todos nos gustan las historias. Los relatos épicos, desde el Cantar de Mío Cid hasta Canción de Hielo y Fuego, nos inspiran, nos aterran, nos emocionan, nos enseñan los más altos valores y nos previenen ante la debilidad humana.

Nos encanta leer o ver en el cine cómo un huérfano se convierte en líder de una gran ejército: El pastor David, el despojado Robin Hood,  el desterrado Ivanhoe, el traicionado Corsario negro, la valerosa Juana de Arco, el  humilde Harry Potter.

Nos emocionan las historias de valor, de fidelidad y persistencia, no importa si el protagonista se llama Job, Noé, el rey Leónidas, el Rey Arturo, Ricardo Corazón de León, Cristobal Colón,  James Bond e Indiana Jones. Admiramos el ingenio de Salomón, Ulises, César, Napoleón, Mc Arthur, Sherlock, House...

Nos apasionan los romances de Dafnis y Cloe, Cleopatra y Marco Antonio, Tristán e Isolda, Ruy Díaz y Doña Jimena, Romeo y Julieta, Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, Scarlett O'Hara y Rhet Butler.

Sería tan sencillo, divertido y eficaz enseñar así la historia. Como la gran aventura que es y no como la inútil lista de nombres y fechas, que se presentan aislados, sin contexto ni sentido. Que la gente no aprenda historia es un problema mayor. Somos como Lucy Whitmorede 50 first Dates, condenada a repetir una y otra vez el mismo día de su vida hasta que Henry se atreve a cambiar esa interminable repetición. Una sociedad o una nación no conoce su historia es como una persona sin memoria.

No aprovechamos las enseñanzas de la historia, nos dejamos engañar por todo tipo de falsos caudillos y salvadores. Creemos que las guerras civiles funcionan, que la violencia es el motor de la historia, que todo ha sido siempre igual de malo y así seguirá. Necesitamos aprender historia, aprovecharla.

Memorizar algunas fechas para olvidarlas después del día del examen, aprenderse unos cuantos nombres de héroes y villanos sin entender por qué se les considera héroes y villanos o repetir alguna frase de propaganda oficial como si fuera un hecho o una realidad histórica son las maneras más eficaces de desperdiciar el tiempo de los niños, aburrirlos y hacerles odiar la escuela, sin enseñarles historia.

La historia oficial está llena de engaños y maniqueísmos. Pero sobre todo, de vacíos, de fechas y nombres que se presentan sin sentido. Estoy seguro que la historia se puede enseñar de otra manera. De una manera provechosa, veraz y emocionante.

Para no ir demasiado lejos, comencemos por el movimiento de independencia. La celebramos el 16 de septiembre, con una ceremonia que comienza con el primer minuto del día (igual el Año Nuevo), sin embargo el 17 de septiembre de 1810 y los once años que siguieron el territorio que hoy se llama México siguió llamándose Nueva España y estuvo gobernado por virreyes, miembros de la Real Audiencia, corregidores, intendentes y cabilderos. Se nos cuenta que Hidalgo fue fusilado en 1811, Morelos en 1812 y luego sigue una oscura sucesión de nombres hasta Iturbide y Victoria. Los libros de educación básica mencionan de pasada a Juan de O'Donojú, pero no se molestan en explicar cuál fue su aportación a la independencia mexicana, por eso a muy pocos les suena el nombre.

 Por cierto: ¿Cuántas personas saben que el Acta de Independencia se firmó el 28 de septiembre de 1821? Cuántas personas saben por qué el desfile conmemorativo es el 16 y no el 28 de septiembre?

A propósito, si España perdió la guerra de independencia contra México ¿Por qué nadie conmemora esa gloriosa batalla? ¿Acaso no hubo batalla? ¿Será que los villanos Iturbide y O'Donojú pactaron la fundación de México con un poco heroico (según los cánones de la SEP) apretón de manos?

Tal vez sería muy provechoso para la identidad nacional saber que la fundación de la nación mexicana no fue un acto sangriento (aunque los marxistas veneren ese mantra de que "la violencia es la partera de la historia"). México se fundó con un acto de cordura, de sentido común y de caballerosidad en el que dos enemigos eligieron ser aliados, acabaron con una guerra y fundaron un país. Don Juan de O'Donojú y Agustín de Iturbide, a quienes la historia oficial coloca en la vitrina de los villanos fueron también padres de la patria.

Pero esas son minucias. Hidalgo y Morelos con sus actos e ideas (liberales, por cierto) tienen méritos suficientes para ser considerados padres de la patria.  La enseñanza de la historia como una larga lista de fechas y nombres sin contexto ni sentido genera problemas mayores.

Por ejemplo, he tenido que aclarar en más de una ocasión que Miguel Hidalgo y Costilla no era médico ni tenía relación de parentesco con Don Quijote (el ingenioso hidalgo).

Es fácil confundirse para quienes fueron sometidos a la memorización de un par de fechas y hechos: que Hidalgo era el "cura de dolores" y cabalgó desde San Miguel en plena noche para atender "el grito de dolores" (serían dolores de parto? En serio, hay gente que se sorprende cuando descubre que Dolores (Congregación de nuestra Señora de los Dolores) es la ciudad en donde Miguel Hidalgo ejercía como párroco (cura).

También he tenido que aclarar en más de una ocasión que José María Morelos y Pavón no es una lista de personas  (José, María, Morelos y Pavón) lo cual se comprende al ver que se escribe sin comas pero ¿Quién en este país sabe usar las comas?

Algo parecido ocurre con Miguél Miramón y Tomás Mejía. Cualquiera que lea el pie de imagen en las monografías de papelería que dicen "Fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía") puede suponer que era una sola persona con el apellido compuesto. De cualquier manera muy poca gente fuera de Querétaro sabe quiénes fueron fusilados en el cerro de las Campanas.

 De José María Morelos y Pavón lo que se dice en la enseñanza básica es que también era cura y generalísimo (tal vez era altísimo, listísimo, fortísimo y valientísimo) y que era el "Siervo de la Nación". Sólo cuando uno crece y lee la historia de la asamblea constituyente de Apatzingán logra entender lo que eso significa.

Lo que enseñan después es que en los primeros años de vida independiente los presidentes no duraban mucho tiempo, pero si se llamaban Antonio López de Santa Anna podían regresar a Palacio Nacional cuantas veces quisieran (la mayoría escribe Santana e imagina que es antepasado del músico). De Santa Anna tampoco enseñan gran cosa, salvo que puso impuestos sobre puertas y ventanas, que "vendió" la mitad del territorio nacional y que tenía una pata de palo. En las escuelas llaman "venta" a perder una guerra,  de ahí a llamar "venta" a perder una elección sólo es una forma de prolongar el autoengaño.

Ah, así como no explican que México perdió esa guerra (aunque se conmemora cada 13 de septiembre el día de la derrota, pero no se le da ese nombre) tampoco nos cuentan que el rencor hacia los Estados Unidos fue un ingrediente importante en los conflictos políticos de los años que siguieron. En esos años ocurrieron dos guerras civiles que la mayoría desconoce: la revolución de Ayutla y la guerra de Reforma.

De todos estos años lo que logran retener los más afortunados es que se relacionan con la Constitución de 1857 aunque la respuesta más frecuente (en caso de recordar algo) será que la guerra de Reforma terminó con la Constitución (en realidad comenzó con ella). También se nos enseña que México se dividía entre liberales (los buenos, antes de ser "neo" y unirse al lado oscuro) y conservadores (los malos). Del Tratado McLane Ocampo no se habla.

La historia como la enseñan en la escuela es injusta hasta con sus personajes más venerados. Hacen parecer que el gran mérito de Benito Juárez fue llegar de pastor de ovejas en Oaxaca a Presidente de la República y pasan por alto su trayectoria como profesor, rector de la universidad oaxaqueña, ministro de la suprema corte, ideólogo liberal, creador de leyes y fundador de instituciones.

Los profesores más jacobinos a lo más que llegan es a ensalzar su anticlericalismo, aunque probablemente ignoran su formación de seminarista y su asistencia a misa dominical en compañía de Doña Margarita. Los más decididos enseñan que desamortizó los bienes del clero, aunque no enseñan y probablemente no saben que significa "desamortización" ni se molestan en explicar la palabra "benemérito".

Una explicación breve: el título de "benemérito de las Américas le fue dado a Juárez por el gobierno de colonia luego de expulsar a los franceses en 1867. ¿Pero cómo, si la Batalla de Puebla fue en 1862?

Más allá de las fechas y nombres obligatorios: Batalla de Puebla el 5 de Mayo de 1862, ganada por los mexicano bajo el mando del general Ignacio Zaragoza, no queda claro si la la intervención francesa y la guerra de los pasteles son dos nombres diferentes para la misma guerra, ni si la guerra de los pasteles era un musical o un acto de circo.

La superficial enseñanza oficial nos deja con la idea de que en ella ocurrió la victoria definitiva para los mexicanos... pero no. En realidad fue una significativa victoria previa a una gran derrota seguida por una larga resistencia. La verdadera guerra entre México y Francia se prolongó por cinco años más, mientras dos gobiernos se disputaban el país; por un lado el liberal Benito Juárez y por el otro el también liberal Maximiliano de Habsburgo, a quien poca maldad se le puede atribuir fuera de ser rubio, extranjero y barbón en un país de lampiños.

Con acierto se señala que Juárez recorría el territorio nacional manteniendo con vida un precario pero indoblegable gobierno republicano. Se omite mencionar los compromisos que hizo con EEUU (el país que pocos años antes se llevó la Alta California y Nuevo México como botín de guerra) para obtener apoyo y financiamiento.

Pero si Juárez andaba ocupado reuniendo tropas, dinero y armas para recuperar el territorio nacional ¿Quiénes luchaban en los campos de batalla? Ignacio Zaragoza, el héroe de Puebla no pudo, porque murió de tifus cuatro meses después de que las armas mexicanas de cubrieran de gloria. Los poco conocidos héroes de la intervención francesa incluyen a los generales Miguel Negrete, Felipe Berriozábal y Francisco Lamadrid, todos ellos borrados de la lista de "los buenos" porque más tarde fueron funcionarios en el gobierno del mayor héroe militar de la resistencia y victoria contra los franceses: el general Porfirio Díaz

Supongo que a la SEP le parece difícil explicar que el villanísimo Don Porfirio fue un juarista, patriota y héroe nacional, aunque eso ayudaría a comprender por qué lo reeligieron tantas veces (No, no fue fraude, fue voluntad popular, igual que todas las veces que Juárez fue reelecto).

Hay que regresar a Juárez, a quien se le recuerda por lo anecdótico mientras se olvida el valor de sus ideas, su esfuerzo y su legado. "Benito Juárez fue un indígena zapoteco que nació el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao Oaxaca. De origen humilde, se crió con su tío quien se empleaba como pastor de ovejas hasta que perdió una y tuvo que huir a la ciudad de Oaxaca en donde estudio leyes. Se unió al partido liberal y se hizo presidente. Venció a Maximiliano. Dijo "el respeto al derecho ajeno es la paz" y el es Benemérito de las Américas.

¿Qué significa "el respeto al derecho ajeno es la paz"? Debemos admitir que el sentido de la frase está lejos del alcance del ciudadano promedio. A Kant le tomó un párrafo explicar la misma idea y a Constant una página entera; no se entiende sin precisar antes qué es el derecho ajeno, en qué consiste su respeto y a qué paz se refiere.

Cuando era niño (yo) intentaba entender su significado y al no hallarlo (no había Internet) imaginaba que la frase era importante porque Juárez la  había dicho en algún momento importante, tal vez ante la Asamblea General dela ONU. Cuando supe que en tiempos de Juárez todavía no existía la ONU pensé que a lo mejor la había pronunciado a propósito de una sentencia como ministro de la Corte, o la usó para seducir a Margarita y se hizo famosa después de que la primera dama la contaba en todas las tertulias...

La duda persistió por años y cuando cursé la universidad imaginaba que  un lunes muy temprano, el presidente despertó llenó de inspiración y fervor patriótico, abrió el balcón de su recámara y ante los madrugadores que colocaban los primeros puestos de frutas, gelatinas y tamales en el Zócalo exclamó inspirado "caray, que bonito día, no cabe duda que el respeto al derecho ajeno es la paz... caray, qué buena frase, que tome nota el señor Secretario. Margarita, te encargo un champurrado con dos tamalitos oaxaqueños".

Pero una escena tan doméstica no podría haber llevado esa frase a la inmortalidad, sin duda Juárez la habría pronunciado en un momento históricamente relevante. Así que imaginé a Juárez asistir en una neblinosa madrugada, bajo una capa que ocultaba su identidad a los curiosos, a la helada prisión en la que estaba preso Maximiliano esperando su sentencia. El presidente de la recobrada república sería conducido a la celda del príncipe, quien se pone de pie, mira  a los ojos al su enemigo y le dice algo como "no pediré clemencia para mí, pero sí para mis soldados, que sólo cumplieron órdenes", a lo que Juárez responde, sus soldados son de México, pero los generales ya comparecen ante la justicia. Sólo he venido a recordarle que entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz". Quedaría perfecta con la interpretación de Luis Felipe Tovar en el papel de Maximiliano y Diego Luna interpretando a Juárez, Martha Higareda en el papel de Margarita Maza y Michelle Vieth como la mítica Carlota.

Así es la verdadera historia: un gran relato lleno de acción, intriga, romance, peligro y actos inspiradores.

Miguel Hidalgo enseñando a los indígenas a cultivar la seda y la miel, Morelos rechazando el título de "generalísimo" mientras solicita que se le llame simplemente "servidor de la patria"; Allende y O'Donojú al frente de sus respectivos ejércitos, tiran sus armas al suelo y caminan hasta hallarse a suficiente distancia para decir: "¿Seguimos ordenando a nuestros soldados que se masacren unos a otros o arreglamos esto como gente civilizada?"; Juárez avanzando lentamente, con mérito y esfuerzo en su carrera académica y política, Juárez recorriendo el país en un carruaje polvoriento, rodeado de enemigos, lleno de fe en una república que parece condenada a fracasar; Maximiliano sorprendiendo a todos con sus proyectos de inversión, sus leyes liberales, su respeto a los enemigos; Porfirio Díaz organizando la resistencia, ganando pequeñas batallas, sobreviviendo, reuniendo un ejército y poniéndolo a disposición de Juárez. Un viejo Don Porfirio que decide quitarse de enmedio para que México recupere la paz. Luego, décadas de intrigas y traiciones, saqueos y vandalismo entre pandillas armadas que se matan entre sí hasta que el más inteligente entre todos ellos pregunta de nuevo:  "¿Seguimos ordenando a nuestros soldados que se masacren unos a otros o arreglamos esto como gente civilizada?".

Arreglar las cosas como gente civilizada no es una traición, sino una virtud. Es tiempo de enseñarlo.