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miércoles, 14 de junio de 2017

El "Autobus de la Intolerancia"

¿Un autobus "intolerante"? ¿Ultracatólico? La ignorancia de los "ilustrados" da pena: los católicos o son católicos o no lo son. No hay "ultracatólicos", como tampoco hay "ultramexicanos", "ultramillenials" o "ultrauniversitarios". 

Vamos al mensaje; si el autobús miente, entonces: ¿Los niños no tienen pene y las niñas no tienen vagina? ¿Que tienen? ¿Flores? ¿Un colisionador de hadrones? ¿Un constructo social?

...la cuestión es que el mensaje no es falso y por sí mismo tampoco es homofóbico, heteropatriarcal, neonazi, neolineral, neoclásico, o todos los adjetivos que se le quieran poner. 



El problema son dos bandos que en nombre de "los niños" intentan imponer una cosmovisión. Ambos bandos intentan imponerla y no con argumentos, ni evidencias; sino con diatribas, acusaciones personales y llamados a las emociones. Ah, pero todo "por el bien de los niños" ¿Porqué no le preguntamos a los niños? A lo mejor ellos prefieren bicicletas, parques y pelotas, antes que sofismas de "género". 


NO tengo hijos. Por eso NO pretendo saber que le conviene a los hijos de los demás, porque para eso primero hay que tenerlos. ¿necesitan aprender a onanearse o a sumar y restar? ¿A asumirse como entes sexuados o desarrollar hábitos de disciplina y constancia? ¿Tolerar la diversidad sexual o aprender a resolver diferencias sin violencia?

En cualquier caso, los niños deberían ser considerados un bien en el que hay que invertir, una inversión social, no un arma argumentativa. ¿Porqué les encanta usar a los niños como chantaje discursivo?


Pero a los "Progresistas" les encanta saber qué es lo que todos los demás necesitamos, y si no compartimos su opinión, es porque somos unos ciegos, unos necios y unos tontos. ¿No deberían ser ejemplo de tolerancia y diversidad? ¿Porqué cuando alguén no comparte sus opiniones de inmediato acuden a descalificaciones personales? ¿Desde cuando ser "progresista" es mejor que ser católico?

Pero resulta que enunciar un hecho biológico es "intolerancia" y encima, religiosa. Por algo, las feministas de Tercera Ola, acusan a la ciencia de ser "heteropatriarcal" y proponen una nueva ciencia, que no se base en la vetusta lógica, la opresiva experimentación, ni la machista racionalidad. El problema es que a pesar de todos los libros autorrefenciales que se inventen, la realidad seguirá ahí afuera.

Los niños que nazcan con cromosomas Xy los tendrán toda su vida, y eso determinará estatura, complexion, rendimiento físico; a pesar de que algunos niños elijan vestir lentejuelas, o minifalda, o traje charro; de que sean boxeadores, strippers o contadores. La niñas tendrán cromosomas XX con independencia de que sean feministas radicales, fanáticas de Arjona o numismáticas; de que se dediquen a la carpintería, la astronaútica o la vida monacal.


Claro, hay excepciones, pero son excepciones. Personas que nacen con ojos de distinto color, con seis dedos en cada mano, con albinismo, con estatura extraordinariamente grande o extraordinariamente perqueña, no se toman como "reglas" para legislar; ni como modelos aspiracionales; tampoco pretenden que quienes solo tenemos cinco dedos seamos inferiores, que los que tenemos ambos ojos del mismo color seamos unos monocromáticos; que los no albinos seamos unos cromodominantes; ni unos enanos que deben ser gobernados, o unos gigantes que deban ser admirados. Las excepciones en el género biológico son eso, excepciones; unas veces trágicas, otras científicamente relevantes, algunas hasta podrán ser vividas como una bendición... sólo quienes las viven saben qué significa para sus vidas. Pero los dicromáticos no van por el mundo alegando que oponerse a leyes que les den privilegios especiales, somos unos dicromáticofóbicos. 

Es cierto que lso seres humanos podemos elegir nuestro destino. Se puede nacer alemán y elegr la nacionalidad suiza (Einstein lo hizo); se puede nacer como un negro pobre y morir como un blanco rico (lo hizo Michael Jackson). 

La biología no tiene por qué limitar nuestras capacidades (lo sabía Ray Charles) Y nacer con cromosomas Xy no tiene que imponer que una persona se dedique a la minería, si prefiere ser soprano (Farinelli lo consiguió) pero tampoco podemos ir contra la lógica y las leyes de la termodinámica. Los humanos podemos reivindiar una cantidad infonita de derechos, pero necesitamos las obligaciones correspondioentes o esos derechos serán meros enunciados; más aún, podemos especular todo lo que se nos antoje, pero alguien tendrá que ponerse a trabajar. 


Afirmar que existen "n" cantidad de géneros puede no ser científico, pero es políticamente correcto. Y la corrección se impone a fuerza de repetición, de descalificar y aislar al que piensa de otra manera. Benditos libertarios, que vienen a imponernos sus libertades.

¿Que las personas tienen derecho a ser gays, lesbianas, dragqueens, leathers, nudistas o sadomasoquistas? Lo tienen; pleno derecho a avivir y proclamar su identidad. No deben ser discriminados, pero tampoco privilegiados, ni menospreciados ni supravalorados; ni hacerlos invisibles, ni establecerlos como corrientes dominantes. Y lo mismo para las religiones.

Las decisiones de un estado laico, no han de estar dominadas por criterios religiosos, pero tampco por criterios ideológicos. No hay religiones verdaderas, ni ideologías superiores. Y si alguna religión o alguna ideología merece ser suprimida, es aquélla que aspire a la hegemonía. Aquella que niega a las demás el derecho de existir.

Para los que no somos católicos ni "progresistas" unos y otros nos resultan unos necios. pero que los "progresistas", estandartes de tolerancia, conocimiento y libertad; sólo den muestras de intolerancia, prejuicio, oscurantismo y arrogancia autoritaria, es vergonzoso. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Yo tengo un sueño

Discurso presentado por Martin Luther King Jr. en el Lincoln Memoria, Washington D.C. el 28 de agosto de 1963.

Estoy contento de reunirme hoy con vosotros y con vosotras en la que pasará a la historia como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace un siglo, un gran americano, bajo cuya simbólica sombra nos encontramos, firmó la Proclamación de Emancipación. Este trascendental decreto llegó como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros y esclavas negras, que habían sido quemados en las llamas de una injusticia aniquiladora. Llegó como un amanecer dichoso para acabar con la larga noche de su cautividad.

Pero cien años después, las personas negras todavía no son libres. Cien años después, la vida de las personas negras sigue todavía tristemente atenazada por los grilletes de la segregación y por las cadenas de la discriminación. Cien años después, las personas negras viven en una isla solitaria de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, las personas negras todavía siguen languideciendo en los rincones de la sociedad americana y se sienten como exiliadas en su propia tierra. Así que hemos venido hoy aquí a mostrar unas condiciones vergonzosas.

Hemos venido a la capital de nuestra nación en cierto sentido para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magnificientes palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, estaban firmando un pagaré del que todo americano iba a ser heredero. Este pagaré era una promesa de que a todos los hombres —sí, a los hombres negros y también a los hombres blancos— se les garantizarían los derechos inalienables a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

Hoy es obvio que América ha defraudado en este pagaré en lo que se refiere a sus ciudadanos y ciudadanas de color. En vez de cumplir con esta sagrada obligación, América ha dado al pueblo negro un cheque malo, un cheque que ha sido devuelto marcado “sin fondos”.

Pero nos negamos a creer que el banco de la justicia está en bancarrota. Nos negamos a creer que no hay fondos suficientes en las grandes arcas bancarias de las oportunidades de esta nación. Así que hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dé mediante reclamación las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia. También hemos venido a este santo lugar para recordar a América la intensa urgencia de este momento. No es tiempo de darse al lujo de refrescarse o de tomar el tranquilizante del gradualismo. Ahora es tiempo de hacer que las promesas de democracia sean reales. Ahora es tiempo de subir desde el oscuro y desolado valle de la segregación al soleado sendero de la justicia racial. Ahora es tiempo de alzar a nuestra nación desde las arenas movedizas de la injusticia racial a la sólida roca de la fraternidad. Ahora es tiempo de hacer que la justicia sea una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería desastroso para la nación pasar por alto la urgencia del momento y subestimar la determinación de las personas negras. Este asfixiante verano del legítimo descontento de las personas negras no pasará hasta que haya un estimulante otoño de libertad e igualdad. Mil novecientos sesenta y tres no es un fin, sino un comienzo. Quienes esperaban que las personas negras necesitaran soltar vapor y que ahora estarán contentos, tendrán un brusco despertar si la nación vuelve a su actividad como si nada hubiera pasado. No habrá descanso ni tranquilidad en América hasta que las personas negras tengan garantizados sus derechos como ciudadanas y ciudadanos. Los torbellinos de revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que nazca el día brillante de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi pueblo, que está en el caluroso umbral que lleva al interior del palacio de justicia. En el proceso de conseguir nuestro legítimo lugar, no debemos ser culpables de acciones equivocadas. No busquemos saciar nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del encarnizamiento y del odio. Debemos conducir siempre nuestra lucha en el elevado nivel de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra fecunda protesta degenere en violencia física.
Una y otra vez debemos ascender a las majestuosas alturas donde se hace frente a la fuerza física con la fuerza espiritual. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra no debe llevarnos a desconfiar de todas las personas blancas, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como su presencia hoy aquí evidencia, han llegado a ser conscientes de que su destino está atado a nuestro destino. Han llegado a darse cuenta de que su libertad está inextricablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos.

Y mientras caminamos, debemos hacer la solemne promesa de que siempre caminaremos hacia adelante. No podemos volver atrás. Hay quienes están preguntando a los defensores de los derechos civiles: “¿Cuándo estaréis satisfechos?”

No podemos estar satisfechos mientras las personas negras sean víctimas de los indecibles horrores de la brutalidad de la policía. No podemos estar satisfechos mientras nuestros cuerpos, cargados con la fatiga del viaje, no puedan conseguir alojamiento en los moteles de las autopistas ni en los hoteles de las ciudades. No podemos estar satisfechos mientras la movilidad básica de las personas negras sea de un ghetto más pequeño a otro más amplio. No podemos estar satisfechos mientras nuestros hijos sean despojados de su personalidad y privados de su dignidad por letreros que digan “sólo para blancos”. No podemos estar satisfechos mientras una persona negra en Mississippi no pueda votar y una persona negra en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no, no estamos satisfechos y no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la rectitud como un impetuoso torrente.

No soy inconsciente de que algunos de vosotros y vosotras habéis venido aquí después de grandes procesos y tribulaciones. Algunos de vosotros y vosotras habéis salido recientemente de estrechas celdas de una prisión. Algunos de vosotros y vosotras habéis venido de zonas donde vuestra búsqueda de la libertad os dejó golpeados por las tormentas de la persecución y tambaleantes por los vientos de la brutalidad de la policía. Habéis sido los veteranos del sufrimiento fecundo. Continuad trabajando con la fe de que el sufrimiento inmerecido es redención.

Volved a Mississippi, volved a Alabama, volved a Carolina del Sur, volved a Georgia, volved a Luisiana, volved a los suburbios y a los ghettos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de un modo u otro esta situación puede y va a ser cambiada.

No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño. Es un sueño profundamente enraizado en el sueño americano.

Tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá en pie y realizará el verdadero significado de su credo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales”.

Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.

Tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia, sofocante por el calor de la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.

Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación.

Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día allá abajo en Alabama, con sus racistas despiadados, con su gobernador que tiene los labios goteando con las palabras de interposición y anulación, que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos.

Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá.

Ésta es nuestra esperanza. Ésta es la fe con la que yo vuelvo al Sur. Con esta fe seremos capaces de cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las chirriantes disonancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a la cárcel juntos, de ponernos de pie juntos por la libertad, sabiendo que un día seremos libres.

Éste será el día, éste será el día en el que todos los hijos de Dios podrán cantar con un nuevo significado “Tierra mía, es a ti, dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra donde mi padre ha muerto, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera suene la libertad”.

Y si América va a ser una gran nación, esto tiene que llegar a ser verdad. Y así, suene la libertad desde las prodigiosas cumbres de las colinas de New Hampshire. Suene la libertad desde las enormes montañas de Nueva York. Suene la libertad desde los elevados Alleghenies de Pennsylvania.

Suene la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve de Colorado. Suene la libertad desde las curvas vertientes de California.

Pero no sólo eso; suene la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia.

Suene la libertad desde el Monte Lookout de Tennessee.

Suene la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera.

Suene la libertad. Y cuando esto ocurra y cuando permitamos que la libertad suene, cuando la dejemos sonar desde cada pueblo y cada aldea, desde cada estado y cada ciudad, podremos acelerar la llegada de aquel día en el que todos los hijos de Dios, hombres blancos y hombres negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de juntar las manos y cantar con las palabras del viejo espiritual negro: “¡Al fin libres! ¡Al fin libres! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos al fin libres!”

(Traducción de Tomás Albaladejo, publicada en Tonos, revista electrónica de estudios filológicos.)

martes, 23 de julio de 2013

Matrimonio y católicos



Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.

El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.

Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos.

Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.

Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.

También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestrucuturadas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familas católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.

Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.

Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.

Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".

Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor problabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.

Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.

En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitirseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.

Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.


Este texto circula en Internet desde 2005. El autor original es Allan Psicobyte: http://www.psicobyte.com/articulo/matrimonio_y_catolicos

jueves, 25 de abril de 2013

Eufemismos a la carta

El eufemismo es una palabra que se utiliza para atenuar el significado de una realidad en la mente de quien lo pronuncia. Para decirlo claro, el eufemismo es una palabra que alivia la conciencia de quien lo usa, maquilla la realidad pero la cambia. George Orwell retrató con gran lucidez los eufemismos a lo largo de su obra. En 1984 el ministerio que se encarga administra la guerra se llama Ministerio de la Paz y el que fomenta el odio entre las personas se llama Ministerio del Amor. En Rebelión en la Granja, los cerdos llaman interés colectivo a su interés egoísta. 

Regresemos al mundo real. En los Estados Unidos se ha llamado la atención sobre el hecho de que llamar "afroamericanos" a los negros no cambia el hecho de que se les discrimine (y en algunos estados se les persigue) por el color de su piel. Siempre que miro Being Human y Doctor Who me pregunto cómo llaman los ingleses a Lenora Crichlow y Freema Agyeman ¿afrobritánicas? 

Especialmente cruel es el eufemismo que llama "daños colaterales" a la muerte de civiles durante un enfrentamiento militar. 

La cuestión es que al usa la expresión daños colaterales se despersonaliza el asunto, dejan de ser personas que volaron en pedacitos durante un bombardeo para convertirse en algo abstracto, que se contabiliza en la misma lista que las carreteras dañadas, los postes derribados y los vidrios rotos. Quien ordena un bombardeo no se conmueve ante un daño colateral (vidrios y postes) como se conmovería ante personas muertas y mutiladas. La culpa se diluye para él, pero también para el público, que al no escuchar las palabras heridos, mancos o cadáveres, toma las noticias con serenidad y refrenda el apoyo a ese brillante líder que es capaz de invadir un país casi sin derramar sangre. 

El lenguaje oficial (o sea, del gobierno, para evitar el probable eufemismo) es rico en expresiones de este tipo. Hace un par de décadas las autoridades mexicanas comenzaron a llamar "depósitos ecológicos" a los botes de basura porque así se convencían a ellos mismos que estaban haciendo algo por el medio ambiente. El uso de la palabra ecológico parecía lo suficientemente ecologista, y se sintieron tan cómodos que pocos años después ordenaron pintar de verde todos los taxis y les llamaron taxis ecológicos. Supongo que pintados de verde y vistos desde un helicóptero daban la impresión de que la ciudad estaba llena de jardines. 

Otras veces los eufemismos son involuntariamente crueles, por ejemplo, cuando llaman a las personas con discapacidad "personas con capacidades diferentes". Capacidades diferentes todos las tenemos y usar esa expresión enmascara el hecho de que lo que se necesita no es un lenguaje amable, sino acciones amables que tengan la forma de libros en braille, rampas de acceso y oportunidades de trabajo para las personas ciegas, inválidas o mancas.

Esto me recuerda un par de cosas. En un empleo que tuve acompañé a entregar libros a una biblioteca braille, ahí supe que los ciegos se llaman ciegos unos a otros y esperan que la gente les considere ciegos (y no personas con discapacidad visual) porque es más claro pensar "ahí viene un ciego, evitaré estorbarle" que pensar "ahí viene una persona con discapacidad visual... ¿será total o parcial? ¿tendrá glaucoma, miopía aguda, ceguera parcial de un ojo, o total? ¿ceguera parcial o total de ambos? ¿Podrá percibir mi silueta o mejor me quito para evitar un bastonazo o un choque con mi persona?"

En un empleo posterior asistí a un programa de radio que producen y realizan personas con discapacidad. En este programa, que recomiendo por su calidad y se llama "La Pirinola", cada locutor dice su discapacidad después de indicar su nombre. No se avergüenzan de ellas ni les dan nombres bonitos, prefieren enfrentarlas, vivir con ellas y hacer de ellas (de sus discapacidades) una oportunidad para dar un servicio al público. 

También es cruel llamar a los ancianos "adultos en plenitud". Lo es porque al llegar a la ancianidad lo único pleno son los achaques, las lagunas mentales y el abandono. Porque, a menos que uno sea el Papa, la vejez es ausencia de oportunidades y consideración. Para los ancianos la plenitud quedó atrás y despejarlos de su verdadero nombre "ancianos" es negar lo que en verdad tienen: sus memorias, su experiencia, su pensión mensual. La Cámara de Senadores tiene ese nombre porque en Roma el Senado era integrado por las personas con prestigio: los senectos. La ancianidad, vejez o senectud tiene su propia dignidad, que no se recupera dándoles un nombre pintoresco y contradictorio, pues los verdaderos adultos en plenitud son los de 30 a 60 años, que si les da la gana pueden gastar, follar, comer, beber, cantar y correr. 

Otra expresión que dista de decir lo que pretende es "privación ilegal de la libertad" por "secuestro". Un secuestro es un secuestro y un secuestrador es un secuestrador.  La privación ilegal de la libertad es un eufemismo que en realidad contiene una profunda ironía. La verdadera privación ilegal de la libertad es cuando una persona es detenida y encarcelada injustamente. Las autoridades mexicanas (nuestro "H" Ministerio Público, pues) son un verdadero ejército de privadores ilegales de la libertad, pues como ya se ha documentado, entre ellos la detención de inocentes y fabricación de pruebas es más una norma que una excepción

No estaría mal que a quienes detienen inocentes para cargarles los delitos de verdaderos  culpables a quienes por pereza, estupidez o temor, no persiguen, les sean aplicadas las penas que el Código Penal señala para quienes privan a una persona de su libertad ilegalmente, esto es, inconstitucionalmente, alterando las pruebas, ignorando las leyes y violando sus derechos. 

Además de este, hay otros eufemismos que pretenden ocultar un fracaso o un trabajo mal hecho. El más común en esta categoría es "Centro de readaptación social" por cárcel, prisión, penal, calabozo, galera, chirola o penitenciaría. Para empezar, ahí no se re-adapta nadie. Muchos ni siquiera desean readaptarse, pues los que sí pueden y probablemente quieren readaptarse van a lugares que no usan el nombre de centros de readaptación social, sino cárcel de baja seguridad (como esas funcionan mejor no necesitan el eufemismo). 

Pero también debemos considerar que las personas que van a un centro de readaptación social no son precisamente los desadaptados o inadaptados. Para empezar, en México esos lugares están llenos de inocentes o delincuentes menores, mientras los verdaderos criminales (criminales, no personas que requieren readaptación) que dirigen bandas de secuestradores, lavadores de dinero y vendedores de heroína se pasean en Hummer y beben medias de seda junto a su piscina olímpica (aunque no sepan nadar). La verdadera categoría de inadaptados puede ser más válida para artistas, luchadores sociales (de los sinceros, no vividores), místicos, predicadores y vagabundos. Como dice Bruce Willis en 12 Monkeys. "No estoy loco, sólo soy socialmente divergente". 

Por cierto, el gobierno soviético sí consideraba inadaptados (al socialismo) a todos estos grupos, junto con las monjas, cosacos, periodistas independientes, caricaturistas, homosexuales, disidentes políticos y poetas líricos, por lo que los mandaba a verdaderos centros de reeducación (re-adaptación) llamados gulags. La mayoría de ellos moría antes de llegar a Siberia y el resto no sobrevivía más que un par de años, pero tal vez  al final comprendieran que el sistema era generoso y sus últimas palabras fueran una alabanza para los camaradas del PCUS. El régimen soviético fue pródigo en eufemismos.

Ya que menciono a los vagabundos, hay para ellos otro eufemismo los convierte en un tecnicismo mientras esconde sus realidades, tragedias y tristezas bajo la alfombra. Se les llama "personas en situación de calle". Lo que este concepto tan científico no menciona es que en esa situación se agrupan las indigencias voluntarias e involuntarias, el abandono familiar, los pleitos por herencias, la conveniencia y explotación (por la industria de la limosna), uno que otro predicador y bastantes inmigrantes. Las personas en situación de calle no representan un montón de problemas por atender, ni suenan como seres humanos que viven tragedias de desempleo, viudez o esquizofrenia. El asunto se resuelve desde el punto de vista de la política pública metiéndolos a) en un albergue durante el invierno b) en un comedor cada mañana c) en un programa burocrático  d) en la lista de reclamos que la izquierda le hace al neoliberalismo. En ese orden. 

Muy cerca de esta realidad está otro tecnicismo utilizado para resolver un problema sin resolverlo. me refiero a llamar al aborto "interrupción legal del embarazo", cuando lo que en realidad ocurre es "la muerte deliberada de un feto". No discutiré aquí la libertad de la mujer para deshacerse de un crío (aunque una ley equitativa debería permitir por igual a un hombre desembarazarse de los embarazos que le resulten embarazosos, tal como se lo permite a las mujeres, en nombre de la equidad) y menos aún daré crédito alguno a los grupos religiosos que convierten un asunto biológico, legal e individual en un tema religioso (y con ello hacen imposible un análisis racional del tema). 

Lo importante es que al llamar a la muerte premeditada de un feto con el eufemismo de interrupción legal del embarazo, pretenden ocultar algunas cuestiones fundamentales: 1. Que cuando una mujer se embaraza normalmente espera que eso lleve al nacimiento de un niño y no de un producto (un producto es algo impersonal, como podría podría ser un ventilador), 2. Que si el embarazo diera lugar a un producto (digamos el ventilador) la mujer no se desembarazaría de él, sabe que el resultado será un niño (o niña) que requerirá cuidados, atenciones y respuestas (¿Quién es el padre?, ¿Aceptará su paternidad? ¿Qué dirá la gente? ¿Por qué no "te cuidaste"? etc.), 4. Que una mujer porque sea dueña de su cuerpo, sino porque no lo es y tan no lo es que la sociedad, la pobreza, la inequidad, etc, la ponen en una situación de desesperación y desamparo... no me creo eso del instinto materno, pero las propias feministas han dicho que ninguna mujer quiere abortar,  4. Que la triste realidad que lleva a una mujer a abortar sigue ahí después de que ella sale de la clínica, 5. Que el aborto no necesariamente es un acto de emancipación, sobre todo cuando ocurre por presión familiar, social, de la pareja, 6. Que a lo mejor el sistema de salud puede evitar los gastos en un niño recién nacido, pero no evitará el costo psiquiátrico de una mujer atormentada y llena de culpa (no necesariamente religiosa, las ateas también sufren y también aman), 7. Que una verdadera interrupción legal del embarazo no sería un aborto, sino una cesárea. Ahí se interrumpe un embarazo, de manera legal, porque si no se interrumpe, el niño se ahoga o se le enreda el cordón. 

En materia de empoderamiento femenino hay otra expresión especialmente atroz: el "sexoservicio". Además de sonar a máquina expendedora o a muñeca japonesa, no logra ocultar que detrás de la prostitución hay distintas realidades que deberían leerse, entenderse y tratarse por separado: no es lo mismo la prostitución voluntaria que la que se ejerce en estado de esclavitud. Como no es lo mismo Amsterdam que La Habana, Moscú o Filipinas. pero hay algo más: al usar el tecnicismo se despoja al oficio de su dignidad histórica y su verdadero valor profesional: los grandes imperios de la antigüedad expandieron sus fronteras y su influencia cultural con dos ejércitos, el de soldados y el de prostitutas que acompañaba, con todas las consecuencias étnicas, culturales y sociales que eso dejó. Especialmente repugnante me parece ese eufemismo que evita usar la palabra prostitución para llamarla "el oficio más antiguo del mundo". Eso es ignorancia y estupidez llevada la máximo.  Hay una veintena de oficios más antiguos, entre ellos el de creador de eufemismos, que es un eufemismo para embaucador.

Otros eufemismos tienen su propia carga de ridículo. Que un adicto a las drogas ahora sea llamado  "farmacodependiente" hace que cualquiera deje de imaginarse a un yoki con ojos vidriosos y piense en alguien que trabaja de farmaco-dependiente para el Dr. Simi. En la España franquista al rojo se le llamó encarnado y en el México del siglo XXI cuando alguien habla de muchos abusos que cometió el PRI durante el siglo XX se refiere a este partido como el partido hegemónico (no el PRI). Al negar esos antecedentes perpetrados por las mismas personas que encabezaban las listas de candidatos, los abusos del siglo pasado dejaron de ser responsabilidad del PRI para convertirse en acciones del extinto partido hegemónico. Y ya sabemos quién ganó la elección. 

Que una mujer se alivie (¿acaso un feto es un tumor? o que los abortistas radicales digan que el feto es un producto, como la harinas) o que dé a luz (como su fuera una lámpara). Que dos personas hagan el amor aunque entre ellos no haya amor y a veces ni siquiera amistad, o que alguien pase a mejor vida (¿por que no a mejor muerte?) son algunos eufemismo tan viejos que ya ni se consideran eufemismos. 

A veces el eufemismo es tan chocante que la gente termina hallándolo repelente y regresa a la palabra original: a los depósitos ecológicos se les llama de nuevo basureros, y a los WC o servicios de nuevo se les llama baños

Mientras tanto, al vándalo le llamamos disidente político, al padre de familia trabajador le llamamos burgués y al que vive y viaja de su beca si producir algo útil para el mundo (lo que para Marx sería un burgués) le llamamos intelectual. Al niño descuartizado por una mina le decimos daño colateral, al injustamente encarcelado le llamamos falla del sistema judicial y al funcionario incompetente le llamamos área de oportunidad. Los eufemismos son una verdadera área de oportunidad. 



viernes, 15 de marzo de 2013

Decálogo para liberales



Decálogo para liberales, publicado por el New York Times en 1951 y escrito por el filósofo Bertrand Russel
  1. No te sientas absolutamente seguro de nada.
  2. No creas que vale la pena producir creencias escondiendo pruebas, porque la verdad saldrá a la luz. 
  3. No desalientes el pensamiento, porque tendrás éxito.
  4. Cuando te encuentres con críticos, sea tu marido o sean tus hijos, enfréntalos con argumentos, no autoridad, porque una victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria. 
  5. No respetes la autoridad de otros, porque habrá siempre una autoridad contraria. 
  6. No utilices el poder para suprimir opiniones que te parezcan perniciosas, porque si lo intentas, las opiniones te suprimirán a ti. 
  7. No temas tener opiniones excéntricas, porque todas las opiniones que hoy son comunes fueron excéntricas antes. 
  8. Disfruta el desacuerdo inteligente más que el acuerdo pasivo, porque, si aprecias la inteligencia como deberías, lo primero supone un acuerdo más profundo que lo segundo. 
  9. Respeta la verdad, aunque la verdad resulte inconveniente, porque te será más inconveniente tratar de ocultarla.
  10. No envidies la felicidad de los que viven en un paraíso de tontos, porque sólo un tonto pensaría que eso es la felicidad. 
Lo vi primero en el Blog de Jesús Silva Herzog 

sábado, 25 de agosto de 2012

¿Qué es la Nueva Jerusalén? (parte 2)

Parte 2: El contexto.

Nada de lo que ocurre en la Nueva Jerusalén es inédito ni aislado. Comprender esto ayuda a conocer mejor las características de esta comunidad pero, por desgracia, también revela que esta agrupación pertenece a un movimiento mucho mayor de lo que parece. 

¿Cuál es el problema con Nueva Jerusalén? ¿Es tan peligrosa una comunidad que quiere reemplazar la educación oficial por una educación parroquial? En realidad esta característica es tan sólo un síntoma del verdadero problema, que es es la formación de una comunidad integrista, a la que el estado mexicano ha prestado escasa atención. 

Comencemos por el integrismo. La RAE define el integrismo como "Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional." Lo intangible es lo que no puede tocarse; es decir, lo que no puede ser cuestionado, revisado, modificado, ni puesto en duda. 

Existen diversas comunidades integristas y, aunque generalmente se les relaciona con un carácter religioso, no siempre es así. Las ideologías totalitarias son tan integristas como los grupos religiosos ultra-ortodoxos. Con frecuencia los integristas constituyen una comunidad que vive y practica en una ambiente de tolerancia; sobre todo cuando son minorías religiosas o ideológicas. Pero otras veces no son grupos minoritarios y poseen, de hecho autoridad sobre un territorio; por ejemplo, los Amish gozan de prestigio por su carácter pacífico y respetuoso de las leyes, por lo que en varios países se les permite cierto nivel de autogobierno. 

Otras veces, el ejercicio de la autoridad sobre un territorio tiene un carácter excluyente; así ocurre en los regímenes totalitarios y en algunos regímenes teocráticos, como Arabia Saudita o Irán.  

Nueva Jerusalén representa una minoría en un país de mayoría católica, pero es una comunidad excluyente en su propio territorio, por lo que constituye la mayoría religiosa en la zona geográfica que se asienta (Puruarán, Michoacán).

La exclusión se manifiesta de maneras no siempre pacíficas, ya sea aislando a quienes no comparten la identidad predominante o de plano expulsándolos; en Nueva Jerusalén ha ocurrido y sigue ocurriendo esto. 

Nueva Jerusalén es, además, un grupo cismático. La iglesia de Roma ha conocido varios cismas desde su origen, los más antiguos ocurrieron en los primeros siglos de la era cristiana, cuando grupos como los gnósticos, los cátaros o los arrianos postularon doctrinas que, por influencias paganas o esotéricas, en algunas ocasiones se apartaron bastante de la doctrina reconocida por la iglesia cristiana y en otras fueron rechazadas luego de un proceso de deliberación dentro de la propia iglesia. Con el tiempo, esas agrupaciones fueron declaradas heréticas y se convirtieron unas veces en perseguidoras y otras en perseguidas. 

Los cismas han estado presentes en varios momentos de la historia del cristianismo. Al principio del cristianismo dieron lugar a religiones que en varios casos terminaron apartándose bastante del cristianismo basado en el Nuevo testamento; durante la Edad Media el cisma más importante fue el de oriente y occidente, que derivó en la separación de la Iglesia Ortodoxa y el surgimiento del Imperio Bizantino como un rival del cristianismo occidental; al final de la edad media los cismas fueron el origen de las iglesias protestantes (luteranos, calvinistas, anglicanos), en tanto que el cisma de alcance internacional más reciente ocurrió tras el Concilio Vaticano II con el surgimiento de la Comunidad Sacerdotal San Pío X (a quienes  se llama lefebvristas). 

El caso de los lefebvristas es de especial relevancia por tratarse de un cisma generado por una posición conservadora, probablemente integrista. A diferencia de otros movimientos conservadores católicos (no es pleonasmo, dentro del catolicismo existe la diversidad) ellos sostienen un conservadurismo que les hace dudar de la legitimidad del papado, de las reglas emanadas del Concilio Vaticano II, y hasta de la arquitectura moderna en las iglesias. 

La comunidad integrista de Nueva Jerusalén es, probablemente, aún más conservadora. Ocurre con frecuencia en los movimientos cismáticos, que afirman defender el mensaje original y auténtico de Jesús de Nazareth y del Nuevo Testamento, mientras acusan a su religión de origen de haberse apartado de ese mensaje. Lo que propone Nueva Jerusalén es un regreso a la iglesia pre-conciliar, pero en algunos aspectos un retorno a la iglesia pre-moderna. 

Mas aún, al afirmar que la autoridad y liderazgo de esta comunidad derivan de mandatos expresos de la virgen maría, lo que hace es postular una nueva legitimidad y un nuevo carácter fundacional. La relevancia de esto es que desconoce la legitimidad histórica que postula la Iglesia católica, al afirmar que es parte de una tradición y una organización que provienen del apóstol pedro y fueron establecidas por Jesús de Nazareth en persona. Nueva Jerusalén tiene un argumento para hacer a un lado esa legitimidad y proponer una distinta, basada en un designio de la Virgen del RosarioEn este punto, Nueva Jerusalén aduce, además un origen sobrenatural a partir de una aparición milagrosa. 

Conviene hacer un paréntesis en este punto: la Iglesia católica es cautelosa en cuanto a dar validez a los milagros. En todo el mundo abundan los sanadores y visionarios auto-proclamados que inventan apariciones milagrosas para constituir comunidades que siempre terminan encabezando y de las que en muchas ocasiones se sirven para enriquecerse y cometer otros abusos. La iglesia tiene una legitimidad y un prestigio históricos que se preocupa por preservar, de manera que investiga a profundidad cualquier presunta aparición y en muy contadas ocasiones las llega a considerar verdaderas

No es raro que aparezcan comunidades en torno a un presunto milagro, que pocos años después terminen apartadas de la Iglesia católica. Nueva Jerusalén es un caso así; que a pesar de tener una organización propia y una historia más o menos larga, comparte características, les guste o no, con comunidades como los seguidores de Jesús Malverde, la Santa Muerte, el niño Fidencio o Juan Soldado. La presunta guía espiritual que afirman recibir de Tata Lázaro da cuenta de ello. 

Lázaro Cárdenas fue, por cierto, un gran defensor de la educación laica, científica y socialista, mientras que Nueva Jerusalén propone una educación parroquial, basada en lo que la autoridad religiosa considere conveniente enseñar. Esta idea de adaptar el modelo educativo a los postulados de la religión o la ideología oficial son rasgos comunes a los estados totalitarios y a las teocracias integristas. 

En los regímenes democráticos o al menos no totalitarios, los movimientos que proponen sujetar la educación a las normas religiosas están bastante extendidos y son noticia frecuente: la propuesta de enseñar la teoría del diseño inteligente, o la propuesta de enseñar el génesis en un sentido literalista, a la par o incluso sobre la teoría evolutiva y la física cuántica son comunes en ciertos estados del centro y sur de los estados unidos. Movimientos así también existen en países como españa, aunque su influencia es menor. 

Finalmente, Nueva Jerusalén es una comunidad milenarista, esto es, que anuncia y espera un inminente y cercano fin del mundo. el anuncio del fin del mundo atrae y congrega a diversas comunidades en todo sel mundo; unas veces da lugar a comunidades como la Iglesia de los Santos de los Últimos Días y otras da origen a movimientos mas radicales y, de vez en cuando a sectas autodestructivas. La idea del fin del mundo es sumamente impactante y atractiva, en gran medida porque ofrece a sus integrantes la certeza de una pronta salvación y les anuncia un gran espectáculo (el Apocalipsis). 

Nueva Jerusalén no es un fenómeno aislado, sino parte de un conjunto de movimientos religiosos que acompaña a la humanidad desde hace siglos. Es fundamental identificar ante qué tipo de movimiento estamos, es decir, si sólo un movimiento pacífico, por más que sea cismático, conservador y milenarista o si a pesar de su identidad cristiana hay en él características que revelen un carácter totalitario, violento, o auto-destructivo. 


miércoles, 16 de mayo de 2012

Los Rostros de la Discriminación. Octavo premio Nacional.


Las bases de la convocatoria de pueden conocer en este enlace
La cédula de inscripción de puede descargar aquí