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miércoles, 28 de diciembre de 2016
Una invitación
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miércoles, 8 de abril de 2015
Diez malas razones para NO tener hijos
Así como hay buenas o malas razones para tener hijos, hay buenas o malas razones para no tenerlos. Las malas razones se reconocen por su tinte egoísta, interesado y hasta lucrativo, mientras que las buenas razones evitan las expectativas acerca de lo que el hijo hará por los padres, para asumir una posición realista en la cual se admite que la paternidad/maternidad implica un compromiso con esfuerzo y sacrificios a largo plazo, sin retribuciones a la vista.
Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.
Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.
Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:
1. Porque "El mundo es un lugar horrible"

Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.
Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.
2. Por razones ocupacionales
Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.
No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.
3. Por motivos religiosos
En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".
Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.
4. Por motivos económicos
El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.
La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.
5. Por motivos psicológicos
Parece mentira pero existen: no traer varones a un mundo en el que crecerán como parte de un género opresor, violento y misógino; ni traer mujeres a un mundo en el que crecerán oprimidas, acosadas y abusadas sexualmente.
Muchosmaniacos optan por no traer más gente a un mundo está lleno de psicópatas: asesinos seriales, violadores, cochistas, feminazis, derechosos, fachas, comunistas, terroristas, neolibarales, adictos al crack, policías y lo que sea que cada quien tema/odie/desprecie más.
6. Por motivos familiares
Muchos crecimos rodeados de parientes, tíos y tías, primos y primas, abuelos y abuelas, padres y madres que no paran de decir cosas como "cuando crezcas y te cases", "cuando tengas hijos" ¿Por qué todavia no tienes novio (a)?", "y tu para cuando" "ya cambiarás de opinión", "toda la gente se tiene que casar", etc. A cualquiera se le quitan las ganas de tener hijos propios.
Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.
7. por motivos genéticos
Hay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...
Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.
8. Por motivos históricos
Este es un tema serio. Hay quien creció con una historia secreta que le dolía, creciendo junto a ella y acompañándola a todas partes. El tío o la tía que los manoseaba; el maestro o entrenador que los desvestía para mirarlos; el padre que les gritaba; la madre que los golpeaba; los hermanos mayores que los maltrataban; los padres que no paraban de pelear, discutir y meter a los hijos como argumentos o instrumentos de la pelea; el vecino que robaba, los compañeros que se burlaban...
Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.
9. Por motivos prácticos
Está demostrado que los hijos no salvan el matrimonio, antes lo ponen a prueba. Ponen a prueba la paciencia, los nervios, el temple, la inteligencia, la capacidad... así que prefieren mantener la paz en el hogar, el silencio en la casa... o simplemente admiten que no tienen idea de cómo educar, controlar y guiar de manera razonable pro el mundo a una o más nuevas personas.
Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.
10. Por motivos demográficos
Para muchos el mundo está sobrepoblado. El Metro va siempre lleno, la fila del Starbucks cada día es más larga, el tiempo de espera en el banco es insoportable y no pasa un elevador vacío, los taxis van ocupados, la oficina es demasiado ruidosa y francamente ya tienen demasiados parientes. La familia Godínez, Pérez, Rodríguez, Hernández o López necesita terapia grupal, no integrante más.
No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad; esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.
Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.
Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.
Tener hijos no es una buena inversión. Si a pesar de ello aún se desean, se puede segur adelante y el resultado puede ser muy satisfactorio para todos.
Así como hay razones buenas o malas para tenerlos, puede haber buenas o malas razones para no tener hijos. Las malas tienen en común que no son resultado de un análisis racional, sino que son provocadas por lo que las personas odian, lo que duele, lo que lastima, los recuerdos tristes y, en general, una pesimista visión del mundo.
Trataré de resumir esos razonamientos, pero advierto que la lobreguez puede ser contagiosa:
1. Porque "El mundo es un lugar horrible"
Guerras, hambre, tráfico de gente, esclavitud, campañas políticas, basura televisiva, violencia, calles sucias, baches, llaves que gotean, frascos con la tapa demasiado apretada, zapatos que lastiman y ácaros que viven en los tapetes.
Es un mundo sombrío y peligroso al que no debemos traer más niños.
2. Por razones ocupacionales
Es más fácil estar ocupado en uno mismo que en alguien más. Este motivo es, a primera vista egoísta, pero también es realista, pues la mayoría de quienes conciben hijos de todas maneras siguen ocupados en sí mismos.No es lo mismo una persona, o una pareja de personas ensimismadas en sus bienestar, compromisos sociales y episodios de la telenovela, que le dan a los hijos lo que sobra de atención y tiempo, mientras tratan de compensarlo con juguetes, televisión y permisividad excesiva, que personas ensimismadas en su bienestar que no hacen daño a nadie más.
3. Por motivos religiosos
En algunos países es obligatorio que la gente practique alguna religión. En otros hay libertad de culto a escala nacional, pero no a escala familiar. Si un apareja concibe niños, pronto aparecerán los parientes para recordar los mitos inculcados desde la infancia. Si no lo bautizas/mutilas genitalmente/etc. esa pequeña alma irá al infierno. Si no lo adoctrinas desde pequeño en el prejuicio/el odio al otro/el materialismo histórico/etc. no será "uno de nosotros".Ante la perspectiva de vivir en un entorno ansioso por hacer de los jóvenes soldados de "su causa", muchos prefieren evitar tener hijos.
4. Por motivos económicos
El Estado Benefactor llegó a su fin. Esa bonanza que durante la segunda mitad del siglo XX garantizaba que una familia podría crecer con el sustento, la vivienda, la educación, la salud y hasta el esparcimiento garantizado ya sólo es un feliz recuerdo. No hay garantías de que las nuevas personas, recién nacidas o por nacer tendrán un empleo, un hospital o un parque con juegos para crecer sanos y felices.
La variante egoísta, llega con el cálculo de que pagar un año de colegiatura cuesta lo mismo que renovar anualmente el modelo de auto, la suscripción al club deportivo, el palco en el estadio, la suscripción al spa o todo lo anterior.
5. Por motivos psicológicos
Muchos
6. Por motivos familiares
Esos niños y niñas que en las reuniones familiares gritan, corren, empujan y rompen, mientras los padres y madres sólo beben, platican chismes y evitan hacerse cargo, tampoco ayudan a que uno quiera tener hijos propios.
Hay gente que tiene terror de que un hijo les salga con seis dedos, o con tres piernas, o con algún síndrome (Down, Tourette, Meniere, Guillain-Barré, Cushin, Marfan, Asperger, Turner, etc)... o que se parezca a la familia del abuelo, que herede el alcoholismo de la tía o la homosexualidad del primo...
Hay también gente que mira al gordo calvo y borracho con el que se casó y pierde las ganas de concebir. La genética es una lotería.
8. Por motivos históricos
Muchos crecen en un mundo que aman, lleno de gente que odian y prefieren que no haya otros niños que deban pasar por lo mismo.
9. Por motivos prácticos
Las personas pueden odiar a los niños o por lo menos reconocer que no les gustan. O pueden amarlos y desear tener algunos, pero sentirse incapaces de hacer un buen trabajo y, ante la perspectiva de hacer un pésimo trabajo (posiblemente ellos mismos se consideren el pésimo resultado de unos padres indolentes o incapaces) y prefieren dedicarse a lo que sí saben hacer.
10. Por motivos demográficos
No paran de recordar a esos 57 compañeros de clase que sobrepasaban a la maestra, esos seis hermanos que peleaban por un lugar en el asiente trasero, en la mesa y en el día de campo, esos 44 nietos que competían por la atención de los abuelos, esos 18 vecinos que competían por salir con las hermanas del departamento 40-B; esos 18 empleados que esperan delante de uno para el asenso laboral; esos 458 mil que pelean por el mismo asiento en la Universidad; esas 233 personas que están delante en la lista de espera para el crédito del auto... hay demasiada competencia para los incompetentes.
Como decía, las malas razones para no tener hijos, se reconocen por ser pensamientos que destinan amargura, pero al menos evitan el egoísmo de quienes traen niños al mundo por algo tan absurdo como conseguir un geriatra gratuito, realizarse como mujer o demostrar lo machote que uno es.
Personalmente, prefiero las buenas razones para tenerlos o para no tenerlos, pero de eso me ocuparé otro día.
Las pesadillas ilustraciones son de Edwad Gorey, Joshua, Mark Ryden, Ray Caesar, Amano Katan, Baltasar Balthus, Tari Nakagawa y Anton Semenov
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jueves, 27 de octubre de 2011
Infografía: La Ouija
Las primeras ouijas aparecieron con la moda espiritista del siglo XIX y durante el siglo XX se fabricaron en masa para ser vendidas como juguetes. para las fábricas son sólo eso, juegos de mesa.
Para los espiritistas son un medio para comunicarse con los espíritus (no necesariamente de humanos muertos). Para el Cristianismo las ouijas son un medio para ser engañados por el Diablo para perder la fe en la providencia y desplazarla hacia las prácticas adivinatorias, a las cuales el Cristianismo no concede crédito alguno. Para la psicología el funcionamiento de la Ouija también es un engaño, pero de la mente consciente, mientras que el inconsciente es liberado y se expresa a través de los mensajes que la misma persona manifiesta a través de la tabla, por lo que lo bueno o malo que suceda por usarla es un reflejo de lo bueno y lo malo que el usuario ya tiene dentro. Para los racionalistas la Ouija funciona a través de la autosugestión y niegan tanto su potencial adivinatorio como su función para comunicar este plano astral con cualquier otro. Para los físicos, la única manera que tenemos para avistar o demostrar la existencia de otras dimensiones es el gran Colisionador de Hadrones.
En general nadie recomienda que los menores de edad, las personas fácilmente sugestionables, con problemas de personalidad, baja autoestima o en estado de depresión utilicen estas tablas (por la misma razón que tampoco se recomienda que porten una Colt, que beban Tequila, que se postulen para gobernar un país... y menos que hagan todas esas cosas al mismo tiempo). El motivo, es que, ya sea desde un punto de vista espiritual, científico o racional y sin importar que detrás de la Ouija se encuentre un espíritu, un demonio o el simple interés comercial, todos coinciden en que es una mala idea poner en manos de la gente cosas que les hagan revelar su lado oscuro. Las historias abundan y hay personas que sólo necesitan un pretexto para (elija cada quien la opción que corresponda a lo que crea que la Ouija provoca en las personas):
a) Ser poseídas,
b) Enloquecer,
c) Orinarse encima
d) Orinarse encima del vecino
e) Dejar salir todos esos pensamientos que reprimen aquellos a quienes les interesa tener una vida social,
f) Correr desnudos por la calle,
g) todas las anteriores, ya sea de manera simultánea o secuencial.
En conclusión, las consecuencias psicológicas, espirituales o materiales de jugar con ouijas hacen imperativo desaconsejar su uso. Hay más juegos de mesa para probar, algunos ayudan a desarrollar habilidades, otros a
desarrollar el lenguaje y otros a desarrollar el pulso; la Ouija sólo parece que ayuda a desarrollar la psicosis.
A continuación, algunos datos:
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miércoles, 26 de octubre de 2011
Infografía: El cine de horror
Para acompañar las muy cercanas noches de Halloween, Todos los Santos y el Día de Muertos (los pragmáticos tienen la ventaja de celebrar las tres), aquí está una infografía que resume la genealogía del Cine de Terror.
La realizó Beatrix G. de Velasco
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martes, 25 de octubre de 2011
Cómo hacer una película de Terror
Casi es Noche de Brujas, o Halloween, o Día de Muertos, o Noche de Todos los Santos, o Samhain y una buena manera de conmemorar esta importante fecha es con una película de horror.
en esta infografía se explican los detalles y el procedimiento para quien esté cansado de ver "Halloween" y "Saw" y prefiera hacer su propia película.
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jueves, 20 de octubre de 2011
11:11 El (nuevo) fin del mundo
Esto de anunciar, calcular y hacer documentales, libros y hasta refugios para sobrevivir al fin del mundo se convierte en una verdadera industria. Al paso que vamos las universidades incorporarán la materia de "Interpretación de Profecías I, II y II" en sus planes de estudio y algunas de ellas quizá hasta conviertan en tema en un Diplomado o de plano en un Doctorado. Eso sí que sería una señal del fin del mundo.
Mientras ese día llega... si el mundo no se acaba antes, los agoreros anuncian que hay una fecha probable para el fin del mundo que se anticipa al solsticio de invierno de 2012; esta nueva fecha es el once de noviembre de 2011 (11:11), supongo que a las once de la mañana con once minutos. (11:11:11:11).
¿Cómo sucederá? Aseguran que el cometa Elenin (el mismo que iba a destruir la Tierra el pasado 27 de septiembre) no se desintegró, como asegura su descubridor, Leonard Elenin, sino que anda por ahí conspirando contra la humanidad, además de que realmente no es un cometa sino un agujero negro. La especulación sobre lo que puede suceder si, en efecto Elenin sigue ahí, ya sea como cometa o como agujero negro es abundante, algunos hasta especulas que podría tratarse del mítico planeta Nibiru (también conocido con los agoreros nombres de "X" o "Némesis"). Pues bien, como el cometa (u hoyo negro, o planeta misterioso... o nave comandada por un ciborg con trastornos de personalidad) Elenin no se desintegró su proximidad a la Tierra puede tener una diversidad de consecuencias que incluyen desde un posible impacto hasta la inversión de los polos de la Tierra, la invasión de la atmósfera por una nube de gas tóxico y una contaminación microbiana.
Existe también una teoría conspiratoria que ofrece una explicación del por qué y cómo esta información ha sido ocultada por el gobierno de Estados Unidos.
Para no desperdiciar la oportunidad ese día se estrenarán una película de terror y una película dramática (aunque no sean la primeras con ese número en el título) y ha surgido un buen número de páginas web que tratan de dar una explicación al asunto; algunas de plano son apocalípticas, mientas otras consideran esa fecha parte del renacimiento espiritual que experimentará la humanidad muy pronto (y que aún sin pretensiones proféticas o ideas místicas realmente nos hace falta).
En realidad el atractivo de la fecha radica en que el once es un número capicúa, concretamente el primer número primo capicúa. Los capicúas son los palíndromos de los números y en este enlace los explican muy bien.
Por si alguien aún está asustado, sólo hay que recordar que en el lejano año de 1111 (mil ciento once) no terminó el mundo ni la humanidad fue devastada por un cometa (los objetos del espacio sí pueden chocar contra nosotros, pero les da igual que año sea).
Conclusión: dudo mucho que algo suceda el 11:11, así que mi equipo contra un Apocalipsis zombie seguirá guardado.

¿Cómo sucederá? Aseguran que el cometa Elenin (el mismo que iba a destruir la Tierra el pasado 27 de septiembre) no se desintegró, como asegura su descubridor, Leonard Elenin, sino que anda por ahí conspirando contra la humanidad, además de que realmente no es un cometa sino un agujero negro. La especulación sobre lo que puede suceder si, en efecto Elenin sigue ahí, ya sea como cometa o como agujero negro es abundante, algunos hasta especulas que podría tratarse del mítico planeta Nibiru (también conocido con los agoreros nombres de "X" o "Némesis"). Pues bien, como el cometa (u hoyo negro, o planeta misterioso... o nave comandada por un ciborg con trastornos de personalidad) Elenin no se desintegró su proximidad a la Tierra puede tener una diversidad de consecuencias que incluyen desde un posible impacto hasta la inversión de los polos de la Tierra, la invasión de la atmósfera por una nube de gas tóxico y una contaminación microbiana.
Existe también una teoría conspiratoria que ofrece una explicación del por qué y cómo esta información ha sido ocultada por el gobierno de Estados Unidos.
Para no desperdiciar la oportunidad ese día se estrenarán una película de terror y una película dramática (aunque no sean la primeras con ese número en el título) y ha surgido un buen número de páginas web que tratan de dar una explicación al asunto; algunas de plano son apocalípticas, mientas otras consideran esa fecha parte del renacimiento espiritual que experimentará la humanidad muy pronto (y que aún sin pretensiones proféticas o ideas místicas realmente nos hace falta).
En realidad el atractivo de la fecha radica en que el once es un número capicúa, concretamente el primer número primo capicúa. Los capicúas son los palíndromos de los números y en este enlace los explican muy bien. Por si alguien aún está asustado, sólo hay que recordar que en el lejano año de 1111 (mil ciento once) no terminó el mundo ni la humanidad fue devastada por un cometa (los objetos del espacio sí pueden chocar contra nosotros, pero les da igual que año sea).
Conclusión: dudo mucho que algo suceda el 11:11, así que mi equipo contra un Apocalipsis zombie seguirá guardado.
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miércoles, 2 de febrero de 2011
Déjame entrar
Hasta en las historias de Anne Rice permanecen la tristeza, la sed y la crueldad como rasgos de sus longevos y hermosos monstruos. Ante creaciones tan atractivas resulta inevitable dudar del derecho que puede tener Stephenie Meyer para llamar vampiros a unos señoritos cuya monstruosidad consiste en brillar bajo la luz del sol (bostezo). Edward no le duraría ni 30 segundos a David Van Etten, Lestat lo usaría como caniche (o como fetiche); frente a Marlow viviría apenas lo suficiente como para ver cómo devora viva a Bella... y Drácula lo seduciría, luego a Bella, luego al resto del elenco y usaría su sangre para sopear nachos mientras disfruta alguna película de John Carpenter.
El mito moderno del vampiro debe su éxito a que revive anhelos eternos como la eterna juventud, la inmortalidad y la belleza perenne. Los grandes relatos vampíricos del siglo XX conceden a sus personajes dones sobrenaturales con un precio muy alto: la soledad, la culpa, la condenación eterna, pero el vampiro anterior a Stocker carecía de dones, pues su longevidad era tan larga como su agonía. No había húngaros o rumanos que vistieran como vampiros o soñaran con su mordida: para ellos ser vampiro era una de las peores maldiciones, pues el mito antiguo del vampiro no debía su éxito a los sueños que desataba, sino a los temores que despertaba.
Algo, o mucho de ese temor está de regreso en 30 días de noche y Déjame entrar. Sus protagonistas no son jóvenes bellos y populares, sino depredadores condenados al hambre y la obscuridad. Nadie desea ser parte de una manada de bestias nocturnas, ni una eterna niña condenada a la soledad. Hasta Lestat intentó morir alguna que otra vez.
La belleza del mito original también regresa y está presente en elementos míticos aparentemente triviales, pero profundos: así como Jonathan Harker sólo pudo ingresar a la guarida de Drácula una vez que éste lo invitó, Abby necesita permiso para ingresar a la morada de un mortal, pues el el humano quien por su voluntad entra al dominio de la bestia o permite que ésta ingrese en el suyo... porque lo que está dejando pasar no es el chico guapo del salón; lo que está dejando entrar a su casa es el mal.
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