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jueves, 16 de junio de 2016

11 peliculas de terror

¿Qué es una buena película de terror? ¿La que asusta? ¿La que es confeccionada con esmero y virtuosismo? ¿La que muestra sangre y tripas? ¿La que muestra fantasmas, demonios y monstruos?

Pienso que una buena película de terror es aquélla que no puede ser ignorada. La que se convierte en tema de conversación. La que aporta frases e imágenes a la cultura popular. La que llega para quedarse. Quienes desdeñan el cine de terror simplemente no lo conocen. Para conocerlo hay que mirarlo.

En la lista que planteo a continuación, no pretendo hacer una lista de las mejores o más representativas, aunque sí trato de abarcar la mayoría de subgéneros. Elegí películas que me parecen accesibles, sencillas y al mismo tiempo, atractivas para acercar a cualquier persona, de manera que pueda apreciar sus cualidades y con algo de suerte quedar enganchada.

1. Vampiros. 

Los vampiros eran una oscura leyenda de Europa oriental hasta que Bram Stocker, los transformó en un mito universal, con su novela Drácula de 1897. Drácula una historia de aventuras y romances que resultan alterado por un presencia sobrenatural, maligna y al mismo tiempo trágica.

La película de 1992 permanece fiel a la novela de Stocker; con pocos trazos pinta personajes más complejos e intensos de lo que aparentan sus plácidas vidas, los coloca ante un fenómeno extraordinario, inhumano, peligroso y atrayente. Pero Francos Ford Coppola no se conformó con hacer un magnífico homenaje a la primera gran novela de vampiros, también rinde honores a películas clásicas como Nosferatu, de Murnau, la primera película del género.

Drácula es recomendable por muchas razones, pero como primer acercamiento al género, por presentar al mito del vampiro en todo su esplendor: el vampiro es un depredador, en el sentido más literal, es un ente maldito, un monstruo al que hay que temer, aunque a simple vista se presente como un príncipe transilvano, una stripper o un trotamundos. Bajo la piel de Lestat, siempre... siempre acecha Marlow.



2. Gótico. 

Parece un drama familiar, un relato sobre la neurosis, una fábula sobre el sufrimiento de los civiles durante la guerra, en algún momento, hasta un cuento moral... pero los Otros es una historia gótica en su sentido más puro:

Un escenario (casa, bosque, castillo, trinchera, cueva) que plantea la situación y se constituye, al mismo tiempo, en refugio y amenaza; un conflicto que confunde al espectador y sólo al final se revela si es psicológico, moral o sobrenatural, un conjunto de acontecimiento que pueden, o no, tener explicación lógica...

El atractivo de las historias góticas es que desconciertan, muestran la debilidad de la lógica humana, los estrechos límites de la cordura, las frágiles fronteras de la naturaleza y sus leyes... Los Otros es una pintura de notas cálidas y claroscuros; una delicada pieza de música interpretada con viola y clavecín, una historia sobre la locura y la cordura, lo difícil que es reconocerlas, lo fácil que es creer en ellas como dos cosas separadas.


3. Fantasmas

Las reglas del género gótico están desarrolladas con eficacia, pero con sutileza en Sexto Sentido. También las reglas del género de fantasmas. El fantasma es un espíritu con asuntos pendientes; parece fácil, pero casi todas las historias que lo intentan fracasan, porque para asustar, el fantasma debe estar en la mente del espectador antes que en la pantalla, es necesario que sea presentido, creído o, por lo menos, pensado como algo verosímil en la lógica de la historia, mucho antes de mostrarlo.

Precisamente, el fantasma es aterrador porque es invisible. Puede pasar por una persona
normal o puede acechar desde las sobras, en el armario, debajo de la cama o detrás de un espejo. Como los asesinos y criminales que basan su éxito en pasar desapercibidos, el éxito del fantasma es ser inquietante sin parecerlo.

Sexto Sentido no inventa cosas nuevas, aprovecha los mitos populares sobre fantasmas para desarrollar su historia y los integra a una historia familiar, con personajes entrañables y situaciones cotidianas; ahí coloca lo sobrenatural y lo plantea de forma tan natural que lo hace sentir más próximo, más aterrador, más doloroso y tal vez, más esperanzador.


4. Monstruos. 

Para dar miedo, un monstruo no necesita ser sobrenatural. Basta con ser asombroso e invariablemente, cruel. Son monstruos, los dinosaurios de Parque Jurásico, la críptidos de Tremors y los animales anormalmente grandes de Alligator o Jaws. Para creer en el monstruo no hace falta creer en la inmortalidad del alma, sólo en las mutaciones, la pirámide alimenticia y la selección natural.

En la cima de la pirámide está el depredador perfecto, el Alien que lo mismo puede atacarnos como un parásito que como un cazador. Este depredador, además, está encerrado con nosotros, nos acecha desde las sombras, es inteligente y parece que le gusta el sabor de la carne humana. Una historia gótica, una se fantasmas, una de asesinos y una de bestias depredadoras... para poner las cosas más interesantes, agreguemos testosterona, chicas guapas, naves espaciales y robots. Podían agregar un número musical y todavía no resultaría excesiva.


5. Slasher. 
Pesadilla en la Calle Elm (Wes Craven, 1984)

El desprestigio del género terrorífico en el cine proviene del subgénero Slasher, aunque de ahí provienen también algunas películas extraordinarias. La premisa del Slasher es simple: un psicópata persigue u da cacería, uno por uno, a un grupo de jóvenes. Las muertes son sangrientas y dolorosas, con cuchillas o herramientas cortantes; el aplastamiento y la incineración se admiten, pero no las armas de fuego. El psicópata no carece de justificación, pero sí de escrúpulos, de sentido de la justicia y de empatía. Mata porque está seguro que es su deber (como cualquier dictador).

El género tiene otras características que lo hacen atractivo como diversión veraniega y actividad de fin de semana entre amigos: se puede apostar quién morirá primero, quién sobrevivirá y cuál es la identidad del asesino (cuando está enmascarado); se puede aceptar también quién estará en la escena de ducha, quien se romperá el tobillo al correr por el jardín y quién cometerá la estupidez de huir del asesino encerrándose en un baño. Así de predecibles pueden ser las películas Slasher... a menos que tengan ingeniosas vueltas de tuerca como Se lo que hicieron el verano pasado o la magistral Cabañaen el Bosque.

Porque a veces pueden ser magistrales, y es el caso de Pesadilla en la Calle Elm. El asesino es un monstruo, o un fantasma, o una idea... y nos persigue en la realidad, o fuera de ella, o en nuestros sueños... y nos ataca con sus cuchillas, o nuestros pecados, o nuestros temores... porque estamos encerrados con él en nuestra habitación, o nuestra mente, o la suya... y eso nos provoca confusión, o repulsión, o pesadillas...


6. Demencia. 
El Resplandor (Stanley Kubrik, 1980)

Otras películas desarrollan aterradoras historias de locura sin elementos sobrenaturales; por ejemplo, el género slasher es sobre asesinos dementes, familias dementes... también hay un subgénero sobre asesinos seriales y psicópatas dentro del género policial. Pero el Mérito de El Resplandor es que, a través del método narrativo del cine gótico, presenta bastantes elementos novedosos para contar una historia distinta e introducirnos en una mente que está enfermando. 

Son tantas las novelas de Stephen King que han sido adaptadas para la pantalla grande, que casi podría considerarse un subgénero aparte; por desgracia pocas adaptaciones son tan brillantes como Carrie, Christine, Silver Bullet o El Resplandor (The Shining). El error más frecuente es hacer películas narrativas, que descuidan el preciso desarrollo de King, acerca de las ideas, temores, decisiones y manías de los personajes, que son elementos clave para comprender la presencia sobrenatural en sus obras. Stephen King mete lo sobrenatural en la mente el lector a través de la mente de los personajes; identificar el truco y plasmarlo en la película fue decisivo para afortunada adaptación de El Resplandor. 

El resultado es una película desmesurada. El hotel es un escenario hostil, sus secretos son inquietantes, lo sobrenatural acecha y la demencia transforma a las personas en el brazo ejecutor de una maldad que no tiene cuerpo, aunque sí tiene forma, voz e imágenes, tan perturbadoras y efectivas que son referencias en la cultura popular. 


7. Maldiciones. 
Muerte Maldita (Sam Raimi, 1981)

Una cabaña y un grupo de jóvenes. Con esos ingredientes de puede hacer lo mismo una película slasher que una porno; una chick flick, una comedia estudiantil, un drama de superación o hasta una soporífera película con pretensiones intelectualoides. Con tan básicos ingredientes, Sam Raimi hizo una de las películas más memorables y financieramente rentables de todos los tiempos. 

Las películas de maldiciones tienen una lógica propia: la maldición a veces proviene de
alguien que murió de manera trágica, cae sobre una persona que con frecuencia es inocente y permanece viva, o latente, a través de un objeto como un collar, una casa, ropa o un ídolo. No es raro que la maldición sea eliminada a través de un ritual, un sacrificio o un exorcismo.

 En Evil Dead hay víctimas inocentes y vehículo de la maldición (una grabación), pero el origen no es un hechicero, un caballero o una persona que muere injustamente; el origen de ese mal es el mal mismo: los seres antiguos y primordiales que moran en los abismos, las creaciones del mismísimo H.P. Lovecraft. Contra eso deben luchar los jóvenes en la cabaña y no tienen cerca un exorcista... ni a Constantine o Hellboy… pero tienen a Ash.



8. Hombres Lobo.
Bala de Plata (Daniel Attias, 1985)

El temor a los depredadores y la fragilidad de las víctimas, son tema central en el cine de terror. El licántropo clásico se remonta viejos mitos de Francia e Italia que tienen raíces en leyendas romanas; en aquéllas historias, su condición es sencillamente una maldición: no pertenece a los hombres ni a las bestias; no puede tener amigos ni familia; no obtiene inmortalidad ni juventud eternas. Es víctima y depredador al mismo tiempo.

El cine se ha encargado de dar profundidad al mito: el licántropo moderno vive en grupos y obtiene ciertas ventajas de su condición, pero casi nunca llega a convertirse en un héroe y los tintes románticos, cuando los hay, provienen más de la tragedia que del heroísmo. Ser una bestia nunca es cool.

Basada en una excelente novela corta de Stephen King (El ciclo del hombre lobo), Bala de Plata es una película simple y directa, que plantea la presencia de un licántropo desde el punto de vista de sus víctimas: La incredulidad, la negación, la sospecha, el miedo y la dolorosa certeza de que nadie que ve a un hombre lobo vive para contarlo.


9. Exorcismos. 

Si existe el Diablo, también Dios debe existir. La posesión es un medio para que los hombres comprueben lo sobrenatural y reflexionen al respecto. Los casos de posesión están presentes en los archivos episcopales y policiacos de los siglos XX y XXI… algo ha de haber ahí…

El debate acerca de la veracidad de la posesión satánica; si es una enfermedad mental o
un verdadero hecho sobrenatural; la discusión sobre las evidencias, el análisis de los fenómenos asociados y su comprobación o falsación. La reflexión acerca de la existencia del diablo como un ser sobrenatural, un mito, una metáfora, una abstracción o una simple superstición. La posible demostración de lo sobrenatural, como una prueba todo lo que la ciencia aún desconoce… Las películas sobre exorcismos suelen estar repletas de cavilaciones, discusiones, análisis y casi siempre carecen de sentido del humor.

Peter Blatty hizo la tarea cuando investigó y se documentó para escribir su libro El Exorcista, que fue llevado a la pantalla en 1973. Lo que se ve en la pantalla es lo que lleva a las familias de ciertos pacientes psiquiátricos a acudir a un exorcista, así que no importa si son casos de locura o de verdadera posesión, ahí hay razones para sentir miedo. Por algo la gente salía corriendo de las salas cuando se estrenó hace cuatro décadas.

10. Zombies
El Amanecer de los Muertos (Zack Snyder, 2004)

A pesar de su origen en la magia vudú, los zombies no necesitan una intervención sobrenatural para existir: en la década de 1980 el científico Wade Davis analizó el fenómeno y descubrió que un preparado que tenía como base el veneno del pez globo producía una inconciencia que podía confundirse con la muerte y, al cabo de algunos días, la víctima despertaba para quedar en un estado enajenación mental. Dos décadas después, el fenómeno fue revisado Roland Littlewood y Chavannes Douyón, quienes llegaron a conclusiones similares: con o sin magia, en Haití hay personas a las que deliberadamente se ha provocado un daño cerebral para transformarlos en seres enajenados y obedientes… el sueño de cualquier político, como de hecho hizo Ferdinand Marcos con sus críticos.

A partir de esa premisa, el cine ha explorado otras posibilidades, no sin el aval de la ciencia médica: una  mutación del virus de la rabia, una mutación provocada por experimentos clandestinos o por guerra química; una bacteria desconocida… el siguiente paso ha sido analizar los alcances de la epidemia; de lo local a lo global, sus implicaciones y daños colaterales. El cine de zombis es apocalíptico, pero también rico en ideas: los zombis dan para la comedia familiar, humor negro, romance, acción épica, guerra, road movie o comentario político.

El Amanecer de los Muertos es el excelente remake de la excelente película de 1978 (Dirigida por George A.Romero, el creador del Zombie cinematográfico) y tiene un poco de todo: tensión psicológica, romance, humor negro, comentario social, crítica política… todo con el impactante estilo visual que caracteriza a Zack Snyder.

11. Magia Negra
La Bruja: Una Leyenda de Nueva Inglaterra (Robert Eggers, 2015)

Las historias de brujas son universales. No importa el país ni la región. Cuando sirven al lado oscuro, las brujas arruinan las cosechas, enferman al ganado y se roban a los niños. Son portadoras de enfermedad, discordia y miseria. Por eso los monarcas de toda Europa las persiguieron durante siglos; no importa si su magia era auténtica o no: el temor hacia ellas era muy real.

El arquetipo es un atajo que usa el cine para plantear su historia de manera más práctica
y concisa. La Bruja los aprovecha sabiamente para establecer sus premisas y más tarde, para dar algunos giros y sorpresas. Como en el mejor cine gótico, da protagonismo al espacio en el que se mueven los personajes. Como en las buenas historias de terror, crea una tensión psicológica a  partir de lo que el espectador sabe, lo que ha escuchado y lo que ha leído.

En La Bruja se discute sobre la existencia de Dios, la naturaleza humana y el pecado. Hay violencia, hay humor, hay sangre, y hay una presencia que acerca a los personajes desde la mente del espectador; toma recursos de otros subgéneros sin estridencias ni trucos baratos. La Bruja nos recuerda que el cine, sin importar el género, es arte.


miércoles, 26 de octubre de 2011

Infografía: El cine de horror

Para acompañar las muy cercanas noches de Halloween, Todos los Santos y el Día de Muertos (los pragmáticos tienen la ventaja de celebrar las tres), aquí está una infografía que resume la genealogía del Cine de Terror. 


La realizó Beatrix G. de Velasco

martes, 25 de octubre de 2011

Cómo hacer una película de Terror

Casi es Noche de Brujas, o Halloween, o Día de Muertos, o Noche de Todos los Santos, o Samhain y una buena manera de conmemorar esta importante fecha es con una película de horror. 
en esta infografía se explican los detalles y el procedimiento para quien esté cansado de ver "Halloween" y "Saw" y prefiera hacer su propia película. 


jueves, 20 de octubre de 2011

11:11 El (nuevo) fin del mundo

Esto de anunciar, calcular y hacer documentales, libros y hasta refugios para sobrevivir al fin del mundo se convierte en una verdadera industria. Al paso que vamos las universidades incorporarán la materia de "Interpretación de Profecías I, II y II" en sus planes de estudio y algunas de ellas quizá hasta conviertan en tema en un Diplomado o de plano en un Doctorado. Eso sí que sería una  señal del fin del mundo.

Mientras ese día llega... si el mundo no se acaba antes, los agoreros anuncian que hay una fecha probable para el fin del mundo que se anticipa al solsticio de invierno de 2012; esta nueva fecha es el once de noviembre de 2011 (11:11), supongo que a las once de la mañana con once minutos. (11:11:11:11).

¿Cómo sucederá? Aseguran que el cometa Elenin (el mismo que iba a destruir la Tierra el pasado 27 de septiembre) no se desintegró, como asegura su descubridor, Leonard Elenin, sino que anda por ahí conspirando contra la humanidad, además de que realmente no es un cometa sino un agujero negro.  La especulación sobre lo que puede suceder si, en efecto Elenin sigue ahí, ya sea como cometa o como agujero negro es abundante, algunos hasta especulas que podría tratarse del mítico planeta Nibiru (también conocido con los agoreros nombres de "X" o "Némesis"). Pues bien, como el cometa (u hoyo negro, o planeta misterioso... o nave comandada por un ciborg con trastornos de personalidad) Elenin no se desintegró su proximidad a la Tierra puede tener una diversidad de consecuencias que incluyen desde un posible impacto hasta la inversión de los polos de la Tierra, la invasión de la atmósfera por una nube de gas tóxico y una contaminación microbiana.

Existe también una teoría conspiratoria que ofrece una explicación del por qué y cómo esta información ha sido ocultada por el gobierno de Estados Unidos.

Para no desperdiciar la oportunidad ese día se estrenarán una película de terror y una película dramática (aunque no sean la primeras con ese número en el título) y ha surgido un buen número de páginas web que tratan de dar una explicación al asunto; algunas de plano son apocalípticas, mientas otras consideran esa fecha parte del renacimiento espiritual que experimentará la humanidad muy pronto (y que aún sin pretensiones proféticas o ideas místicas realmente nos hace falta).

En realidad el atractivo de la fecha radica en que el once es un número capicúa, concretamente el primer número primo capicúa. Los capicúas son los palíndromos de los números y en este enlace los explican muy bien. 

Por si alguien aún está asustado, sólo hay que recordar que en el lejano año de 1111 (mil ciento once) no terminó el mundo ni la humanidad fue devastada por un cometa (los objetos del espacio sí pueden chocar contra nosotros, pero les da igual que año sea).

Conclusión: dudo mucho que algo suceda el 11:11, así que mi equipo contra un Apocalipsis zombie seguirá guardado.


sábado, 15 de octubre de 2011

La moda del Fin del Mundo

De acuerdo con los cálculos de los alarmistas faltan como 434 días para el fin del mundo ... o para la fecha que ellos dicen que el calendario maya dice que será el fin de mundo.

Cuando era pequeño, muy pequeño, la gente decía que el mundo se acabaría en el año 2000. Hasta había películas y documentales como los que ahora llenan la programación de Discovery y History Channel (el rating es el rating) así que realmente me llegué a preguntar si aquellos rumores serían ciertos...después de todo lo decían en la tele y en 1979 a Jaime Maussán se le consideraba un periodista serio. Sí, dije 1979 porque los primeros rumores de los que tengo memoria los esuché ese año. Algunos vaticinaban que el mundo acabaría en 1980, hasta había en Michoacán algunos miles de personas que se reunieron en un pueblito para presenciar juntos el fin de los tiempos. Sin embargo, la mayoría de los agoreros afirmaba que en 1980 comenzaría una cadena se sucesos apocalípticos que culminarían con el fin de los tiempos en el año 2000.

Algunos vieron señales importantes en el sismo de 1985 en la Ciudad de México (como se el DF fuera todo el planeta; igual que en las películas amnericanas de desastres) y llegaron a conocerse historias de suicidios colectivos (e intentos) en una granja cerca de San Diego  y en Tenerife.

El año 2000 llegó y los heraldos del Apocalipsis pusieron la mirada en la siguiente fecha: 2012, con base en una interpretación del calendario maya según la cual los mayas contaron trece ciclos de 144 mil días (baktunes), el decimotercero de los cuales coincide con la fecha en el calendario gregoriano (el que usamos actualmente) del 21 de diciembre de 2012, además de que esta fecha, aseguran, coincide con el final de un ciclo mayor de 126 mil años. Algunos agregan que en esa fecha se alinearán la tierra, el sol, el centro de la vía láctea y un planeta hipotético al que llaman "X" en un fenómeno que ocurre cada 26,000 años (o algo así) al que relacionan con los periodos de las glaciaciones (que las glaciaciones son recurrentes en nuestro plantea sí es un hecho científicamente demostrado) y aprovechan, además para mencionar el contenido hipotético de un libro perdido de  Nostradamus. Por si  toda esa "evidencia" no resulta suficiente, nos recuerdan la profecía de San Malaquías según la cual actualmente vamos en el número 110 de una lista de 111 Papas a partir de 1143 y hasta el fin de los tiempos.

En todas estas teorías y suposiciones se entremezclan datos reales (como la recurrencia y relativa periodicidad de las eras glaciares en la Tierra), el ingreso periódico del planeta a zonas de mayor densidad de asteroides (hecho que se relaciona con extinciones supermasivas, la más conocida de ellas es la que impulsó la extinción de los dinosaurios) y la aún indeterminada vulnerabilidad del planeta ante objetos gigantes del espacio (como los asteroides que golpearon Júpiter en los años noventa), con profecías, visiones, teorías conspiratorias diversas y alguna que otra ocurrencia.
13 Baktun Map
En 1980 el mayor peligro que amenazaba a la humanidad era la proliferación de arsenales nucleares, mientras que en el presente se debate si ocurrirá una catástrofe ecológica, una nueva guerra mundial por los energéticos y los recursos naturales (como el agua) o sucumbiremos ante los daños catastróficos que causaría un asteroide.

Los peligros son reales, pero no necesariamente ocurrirá y menos aún el 21 de diciembre de 2012 (21/12/12), como tampoco tuvieron lugar en el año 2000, ni en 1980, ni a finales del siglo XIX (cuando muchos se asustaron por el Cometa Halley) o en el año 1000 (cuando muchos creyeron que se consumaría el periodo de 1000 años que se menciona en Apocalipsis 20. Todavía tres siglos después hubo quienes dijeron que ese periodo no inició con la vida de Jesús, sino con la expansión del cristianismo a partir del emperador Constantino, por lo que calcularon el fin del mundo para el siglo XIII.

En cualquier caso no hay que confiarse, pues el mundo podría acabarse en 2012, la próxima semana o en el año 4046 (por mencionar alguno). Que podría ocurrir cualquier día ya deberíamos tenerlo claro después de la crisis de los misiles, el meteoro de Tunguska (que por pura suerte cayó en Siberia)  o los registros fósiles.

Así pues; no tengo duda de que esa historia del 21 de diciembre de 2012 es mera especulación, pero tampoco dudo que nuestro planeta es aterradoramente frágil. Con esta perspectiva me quedan tres cosas por hacer: la primera es tratar de no dejar cosas sin hacer, cada día de mi vida (para empezar, en este país uno no sabe cuando le tocará una bala perdida)  la segunda es imaginar qué negocios se pueden hacer a propósito del fin del mundo y la tercera, imaginar cómo será ese final.

Una manera interesante y muy de moda sería un Apocalisis Zombie (los muertos se levantarán de sus tumbas) , con lo cual el mejor negocio posible sería la venta de escopetas.

Mapped: the the world in Zombies