Tras uno de estos bombardeos, E. King, de la brigada de Prevención Antiaérea encontró un perro en las ruinas de una casa recién destruida en el barrio de Poplar y lo adoptó como mascota. A pesar de no tener entrenamiento, el perro llamado Rip comenzó a localizar personas atrapadas entre los escombros de diversas viviendas. Se convirtió así en el primer perro de búsqueda y rescate y su desempeño animó al gobierno a entrenar a otros perros con el mismo propósito.
viernes, 25 de enero de 2013
El perro del mes: Rip, el héroe de Londres
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miércoles, 23 de enero de 2013
10 argumentos para arruinarle la vida a un niño
1. Pobrecito, no tenemos tiempo para él.
Para compensar ese sentimiento de culpa le compraremos todo lo que pida, le dejaremos hacer berrinches, al cabo que solamente los soportaremos un ratito y lo malcriaremos.El resultado es que tendrá una imagen ambigua de la autoridad, dividida en un padre bonachón que lo consiente y solapa y otro malvado que le hace ir a la escuela y cumplir deberes; o unos padres que lo malcrían y unos maestros que deben soportar las consecuencias de esa mala crianza.
Por lo tanto, interpretaremos cualquier señal de que es egoísta, agresivo o grosero como una respuesta al abandono y soledad en que lo tenemos.
Así que los padres tratan de obligarlos a tener amigos, o les escogen amigos que no les gustan, o tratan de obligar a otros niños a que sean sus amigos a pesar de que no los soporten por berrinchudos, violentos y mentirosos.
3. Pobrecito, va a la escuela toda la mañana-
De manera que no le pediremos que ayude con los quehaceres de la casa, ni recoja lo que tira... es más, que no haga la tarea, es injusto que se le exija tanto.
De manera que sus padres y hermanas se convertirán en los esclavos del pequeño tirano... o súbditos de la princesa.
4. Pobrecito, sus dos padres trabajan.
5. Pobrecito, le dejan mucha tarea
Que descanse, vea caricaturas y haga lo que le da la gana, es demasiado pequeño para esforzarse.
Es más, es insólito que a los seis años aprenda a leer mientras que el padre, apenas logra entender la correspondencia. ese niño es un genio, atosiguemos a los amigos con sus fotos y hazañas, convenzámonos de que es un portento, el futuro de la humanidad... es un niño índigo, un niño cristal, un niño diamante...
6. Pobrecito, no tiene papá
Así que en nuestra imaginación vive triste, marginado y preguntando "mamá, porqué los otros niños tienen papá y yo no?"
Vamos a convencer a la mamá, esa pobre fracasada, que no logró retener al padre, de que por lo menos le busque otro. ¿Cómo va a crecer ese niño sin padre? Se va a hacer marica o algo peor. No, no dejes que esa mujer lo regañe, ni le ponga a hacer tarea, con razón la abandonaron. Pobre niño, vamos a darle mucho amor (que se haga un tirano) para compensar esa deficiencia.
7. Pobrecito, no tiene hermanos
Y se aburre, y vive en la depresión y su vida es tan triste...
Así que vamos a convencer a sus padres para que tengan al menos la parejita, con lo bonito que es tener muchos hermanos y vivir en una casa grande y llena de ruido. No es que el niño sea grosero, o que no tenga modales, es que necesita un hermanito.
8. Pobrecito, necesita tener más seguridad
Así que le diremos lo bueno, guapo y listo que es, hasta que se lo crea y se convierta en el ser más antipático del mundo.
Y vamos a convencer al mundo de lo chulo que es, con las fotos en facebook en el escritorio y vamos a llevarlo a todas partes y a llenarlo de premios y a convencerlo de que par a él este mundo es poca cosa, y todos los demás son unos feos y unos prietos y unos enanos.... o unos güeros desabridos, unos engreídos y unos larguiruchos... lo que sea, pero que vea lo perfecto que es.
9. Pobrecito, es tan frágil e indefenso
Así que verá como regañamos a cualquiera que se queje por lo que rompe, tira y ensucia; que no se quejen porque les pega, ni que les doliera, si es tan pequeño... y si grita es porque necesita expresarse, no vamos a permitir que reprima sus sentimientos...
10. Pobrecito, vive en un mundo tan difícil
Y le fastidiaremos la infancia, pues no tendrá amigos, bicicleta, ni perro, ni tiempo libre y será un tipo bastante desagradable y engreído, pero diremos que la gente le tiene envidia por hablar inglés tan bonito, tocar seis instrumentos, saber todas las oraciones y las letanías, saber pintura, karate, golf y macramé.
El problema es que un niño al que se deja crecer sin hábitos, al que no le le enseña a ser amble, cortés y disciplinado, difícilmente será un adulto autosuficiente. El mundo está lleno de inútiles que fueron niños sobreprotegidos y de insoportables que padecen los resultados de una mala educación.
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martes, 22 de enero de 2013
Libros para jóvenes
La lectura es una actividad edificante, que entretiene e informa al mismo tiempo que ayuda a desarrollar la memoria, el sentido crítico y probablemente también el sentido estético. Sin embargo, esperar que la lectura sola haga hijos más sabios, inteligentes, intelectuales o mejor preparados es rebajar los libros a la categoría de producto milagro.
Ahora bien ¿Con cuáles libros comenzar?
Para los niños hay un par de buenas colecciones: la de Anaya y el Barco de Vapor, ambas clasificadas por edad e integradas por cuentos y relatos de buenos escritores. Depende de la edad, pero en general los temas están bien revisados, son historias atractivas, aventuras sencillas y algunos dilemas morales sencillos, para comenzar a formar en valores.
Ahí entran los libros de Janosch, escritor polaco que narra las aventuras de un oso y un tigre que son amigos. Los de Angela Sommer-Bodenburg, que cuenta la historia de unos niños que se hacen amigos de un vampiro. Los de Roal Dahl, que trata a los niños como seres pensantes e inteligentes, se hace su cómplice y les cuenta historias en donde los niños (y las niñas) salvan al mundo, protegen a sus padres y aprenden a ser valientes y responsables. Los libros de Sepmté les harán reír sin duda, pero también les harán ver lo que cuesta ser padres y a lo mejor despertarán en ellos algo de empatía.
Ese también es un excelente momento para leer la saga de Lemony Snickett "una serie de eventos desafortunados" ideal para comenzar el desarrollo de una sensibilidad más refinada, compleja y profunda.
Alrededor de los trece o quince hay edad suficiente para captar el complejo mensaje de Suzanne Collins en Los Juegos del Hambre. Ahí se reflexiona sobre el precio de la comodidad, la ilusión de la seguridad personal, el individualismo, la solidaridad, la honradez y la vanidad. Es un buen momento también para conocer la obra de Darren Shan a través de los libros del Aprendiz de Vampiro.
También es una etapa propicia para conocer algunos clásicos: la Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson, por ejemplo, en donde hallarán a Long John Silver, cuya personalidad es tan impactante y divertida como la del mismísimo Jack Sparrow.
Un par de años más y se está en condiciones de leer a Mary Shelley (Frankestein), a J.R. Tolkien (El Hobbit y Señor de los Anillos), a Bram Stocker (Drácula), a Jane Austen (orgullo y Prejuicio) y a Anne Rice (Crónicas vampíricas).
Historias de elfos y jinetes, magos y guerreros, vampiros, científicos dementes, aristócratas, campesinos y trotamundos; pero sobre todo tramas complejas, intrigas, frases intensas, palabras sutiles y un sinfín de matices y recovecos que no sólo harán de los jóvenes mejores lectores sino también, personas de ingenio más desarrollado. Este será el momento para leer a Cornelia Funke (Mundo de Tinta), Christopher Paolini (Eragon), Edgar Allan Poe (crímenes de la Calle Morgue), Herman Melville (Moby Dick), Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes)... incluso a H.P. Lovecraft (mitos de Ctuluh) y disfrutarlos como como aventuras inmersivas y verdaderos espectáculos mentales.
Historias de elfos y jinetes, magos y guerreros, vampiros, científicos dementes, aristócratas, campesinos y trotamundos; pero sobre todo tramas complejas, intrigas, frases intensas, palabras sutiles y un sinfín de matices y recovecos que no sólo harán de los jóvenes mejores lectores sino también, personas de ingenio más desarrollado. Este será el momento para leer a Cornelia Funke (Mundo de Tinta), Christopher Paolini (Eragon), Edgar Allan Poe (crímenes de la Calle Morgue), Herman Melville (Moby Dick), Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes)... incluso a H.P. Lovecraft (mitos de Ctuluh) y disfrutarlos como como aventuras inmersivas y verdaderos espectáculos mentales.
Si sobreviven a la prueba anterior, alrededor de la veintena de años será propicio entrar en temas complejos, que incluyen la política, la historia, los vicios y las virtudes humanas. No se trata ya de desarrollar habilidades lectoras o un lenguaje más rico, sino de comenzar a en la reflexión de lo humano, lo divino, lo real y lo ideal. Qué tal un poco de Gabriel García Márquez... por ejemplo, Relato de un Naúfrago o El coronel no tiene quién le escriba. O los cuentos de Julio Cortázar... si el apetito lector es voraz, es el momento perfecto para Rayuela. Para los valientes la mejor recomendación es Pedro Páramo de Juan Rulfo o Aura de Carlos Fuentes.Para los amentes de la fantasía Cornelia Funke (Mundo de Tinta) y Peter S. Beagle (el último Unicornio) han escrito páginas insuperables e inolvidables, mientras que quienes se interesen en la ficción hallarán a sus mejores cómplices en Isaac Asimov (Yo Robot) y William Gibson (Neuromante).
Dilemas morales más complejos, para formar el carácter, se hallarán en las obras de Dashiel Hammet (El halcón Maltés) y Mario Puzo (El Padrino). La sensibilidad se agudizará al máximo con el genial Boris Vian (El lobo Hombre), aunque muchos quizá terminen con los pelos de punta. Pero lo mismo ocurrirá con quien se aventure en los libros de Alexandre Dumas (Los tres Mosqueteros), Emile Zolá (Naná), Sam Savage (Firmin) o Arturo Pérez-Reverte y su valiente, pero atormentado Capitán Alatriste. Sin embargo, hablamos ya de jóvenes adultos, en la veintena de años, quienes pueden leer a Umberto Eco (El péndulo de Foucault) y disfrutar sus laberínticas intrigas, viajar y asombrarse con el retro-futurismo de Neal Stephenson (Criptonomicón), reir y pensar (todo de la manera más intensa) con Douglas Adams (Guía del autoestopista Galáctico).
Los padres deberán decidir si los libros de vampiros, así sean para niños, son adecuados para sus hijos y la única manera de saber sin prejuicios estúpidos, es leer esos libros. Con un poco de suerte, ellos también descubrirán la lectura, o al menos averigurán por ellos mismo qué es lo que sus hijos leen.
Por cierto, lo mismo vale para los videojuegos y las películas. No se trata solamente de mirar títulos y carátulas. ¿Es Super Mario Galaxy un buen videojuego o simple entretenimeinto vano? ¿Y si Wii Party nos regala horas inolvidables de entrenetimiento familiar? ¿Es sano o insano que jueguen Need for Speed? ¿Call of Duty enseña historia y moral o solo entretiene? ¿Que hay de Resident Evil? ¿Tienen los padres una remota idea de las imágenes que sus hijos hallaran en God of War? ¿Saben que la saga de Zelda está repleta de rompecabezas, acertijos y retos a la habilidad, la inteligencia y la paciencia?
¿Acompañarán a sus hijos o los dejarán hacer esos viajes en solitario? Ahí hay monstruos, piratas, ángeles y genios. ¿Que valores elegirán los jóvenes?
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lunes, 21 de enero de 2013
Algunas pequeñas cosas
Desde niños se nos enseña a despreciar las cosas pequeñas. Si vemos un insecto debemos pisarlo, si vemos un ratón hay que ponerle veneno. Se nos enseña también a detestar lo sencillo y reprobar lo humilde. No te acerques al campesino porque está sucio, no juegues con sus hijos porque te pegarán los piojos. Aléjate del peón y su familia, quién sabe que mañas tengan. Al perro callejero arrójale una piedra porque tiene pulgas, roña, sarna y cosas peores. Gasta una fortuna en un perro de raza, aunque a los seis meses ya no quepa en tu casa y lo lleves al centro de adopción o lo abandones en la carretera.
Se desprecia el trabajo y se anhela, como nunca antes, el dinero fácil. No se trata de que los niños aspiren a ser mecánicos, carpinteros o alfareros; lo común es que piensen en ser policías o cazadores de vampiros antes que plomeros o enterradores. Ni hablemos del arte, porque se nos inculca que un artista es un tipete que canta con playback en algún programa dominical, de ahí que crecemos ignorando que verdadero artista hace esculturas, novelas, arte decorativo, arquitectura o hotrods. El problema es que profesiones tan productivas y provechosas, pero complejas como médico, ingeniero o físico no prometen dinero fácil.
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